Mar 9, 2013
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El último reducto de palmeral canario en Fuerteventura acoge un proyecto de reforestación en climas desérticos

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reforestacion en el palmeral canario del barranco de buen pasoEn el Barranco del Buen Paso, situado en pleno Parque Rural de Betancuria y a medio camino del transitado sendero de Las Peñitas, que conecta los municipios de Pájara y Betancuria (Fuerteventura), se conserva el palmeral más antiguo de que se tiene constancia en Canarias, pues aparece reflejado en las crónicas que elaboraron los conquistadores Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle tras desembarcar en 1402 en la Isla, testimonio del que ha quedado constancia bajo el nombre de Le Canarien.

Además de su interés histórico, la singularidad de este espacio natural radica en la pureza del medio de centenar de ejemplares de palmera canaria que acoge en su interior, todos ellos identificados genéticamente con esta especie. La palmera canaria (Phoenix canariensis Chabaud) y la palmera datilera (Phoenix dactylifera) son los dos tipos de palmera propios de las Islas –su presencia en el Archipiélago es incluso anterior al poblamiento humano-, pero el hecho de ser compatibles entre sí ha desembocado en un proceso progresivo de hibridación que amenaza con la desaparición de ambas especies.

El último reducto de la palmera canaria en Fuerteventura resiste en el Barranco de Buen Paso, pero no en las mimas condiciones en que se lo encontraron los conquistadores a principios del siglo XV, tal y como refleja de la Salle cuando habla de la “densidad y frondosidad” de la zona.

El interés por conservar este valiosísimo palmeral ha llevado a las administraciones públicas a iniciar un plan de reforestación. La Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, en colaboración con el Cabildo de Fuerteventura, impulsa el repoblamiento del palmeral a través del ‘Proyecto Monteverde. Cooperación euroafricana para la mejora forestal de la región atlántica desde el conocimiento y la lucha contra la desertificación’, una iniciativa que cuenta con financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

Las condiciones áridas del clima majorero han sido determinantes a la hora de elegir dónde llevar a cabo este proyecto experimental, que permitirá evaluar la respuesta de la emblemática especie canaria (Phoenix canariensis) ante futuras acciones de reforestación en el Archipiélago.

La consejera Natalia Évora, titular del área de Medio Ambiente en el Cabildo de Fuerteventura, ha seguido el desarrollo del proyecto desde sus inicios, valorando el interés que tiene “esta experiencia piloto dirigida a evaluar la capacidad de regeneración de la palmera canaria en condiciones desérticas, pero no únicamente para tratar de rescatar la especie, sino también porque recuperar la cubierta vegetal que existió siglos atrás en esta misma zona. Son proyectos como este los que nos permiten descubrir nuevas fórmulas dirigidas a frenar los procesos erosivos y de desertificación que afectan a la Isla”.

La reproducción de las condiciones originales del palmeral en Buen Paso es una de las máximas del Proyecto Monteverde. Según las explicaciones del técnico especialista en reforestaciones de la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, Carlos Samarín, todas las semillas de palmera utilizadas en la repoblación proceden del mismo palmeral de Buen Paso, “lo que permite garantizar la pureza de la especie”. De igual manera, se acompaña la plantación de las Phoenix canariensis con otras muchas especies autóctonas, muchas de ellas comunes en la Isla como tabaibas, jorjados o almácigos, pero también otras propias de climas más húmedos pero que todavía sobreviven en Fuerteventura, como son la lavándula, el cornical, el romero marino o el esparragüelo.

En total son más de mil ejemplares de distintas especies los que integran el proyecto, 150 de ellos son individuos de palmera canaria, y el resto otras especies vegetales que han sido reproducidas en los viveros del Cabildo, al igual que ocurre con las palmeras, primando en su selección aquellas plantas más cercanas al palmeral y, por tanto, más adaptadas al medio.

Según indica Samarín, las referencias históricas remiten a un panorama en que “los cauces de los barranco estaban cubiertos de palmerales con una densidad forestal y coberturas aéreas muy importantes”. No obstante, agrega, distintos procesos como la explotación y la consiguiente salinización del acuífero, el cambio climático o la erosión hacen que sea imprescindible tomar medidas específicas para poder recuperar aquellas condiciones, dadeo que “las condiciones no son las mismas que hace quinientos años. Hoy en día ha disminuido la intensidad y frecuencia de las lluvias, los barrancos no corren, y todo se ha ve agravado por un aprovechamiento excesivo del acuífero a raíz de la actividad humana”.

El objetivo final es entonces “la creación de un hábitat lo más parecido posible a los que existieron en el pasado y que han caracterizado la presencia de la palmera Phoenix canariensis en Fuerteventura”, señala el técnico, y para ello se ha planificado una batería de medidas, muchas de ellas de vanguardia, dirigidas a proteger el palmeral y a garantizar la pervivencia de la repoblación.

Medidas específicas para repoblar el palmeral de Buen Paso

Vallado

Entre las medidas específicas de este proyecto de reforestación cabe destacar, como una de las más importantes, la instalación de vallados para proteger el palmeral, especialmente para las plantas jóvenes, que son mucho más vulnerables. Éstos vallados son de tres tipos. El primero de ellos es un vallado perimetral en todo el entorno del barranco que impide el paso al ganado mayor. Igualmente, en las zonas más planas del cauce se han delimitado tres parcelas de menor tamaño en que se han plantado las plantas reproducidas en los viveros del Cabildo, y que son específicas para frenar la entrada de animales silvestres de menor tamaño como conejos, ardillas, etc. Por último, se ha protegido también cada uno a los ejemplares con vallado individual, o ‘goro’.

Los vallados instalados son los mismos que han demostrado su resistencia en otras experiencias y en condiciones extremas, como la cima del Teide. Su esperanza de vida es de diez años, lo que permitirá la pervivencia de la repoblación al término de los dos años en que se estima el desarrollo del proyecto. A partir de entonces, el Cabildo de Fuerteventura asume el compromiso del mantenimiento de la campaña, especialmente, tal y como señala la consejera insular de Medio Ambiente, Natalia Évora, “teniendo en cuenta que el palmeral se encuentra a mitad de camino del sendero de Las Peñitas, uno de los más transitados por los centenares de turistas y caminantes que cada día recorren los espectaculares parajes del Parque Rural de Betancuria”.

Tratamientos vegetales y edáficos

Una vez instalados los vallados y llevada a cabo la plantación de los nuevos ejemplares, cabe destacar la realización de un plan de mantenimiento de las plantaciones mediante tratamientos específicos de riegos de apoyo y abonados foliares (con hormonas) de rápida asimilación y tratamientos de inducción radicular, cuyo objetivo es garantizar el máximo porcentaje de arraigo entre los ejemplares.

El suelo que acoge la plantación es de vital importancia, por lo que el proyecto contempla la mejora de sus condiciones físicas mediante el aporte de estiércol y materia orgánica, y plantea también mejorar la textura de la cubierta edáfica con la creación de empedrados y el aporte de otros materiales que simulen los afloramientos rocosos.

Bioingeniería para la reproducción de un microclima

El aporte hídrico de la instalación contempla un sistema de riegos de apoyo que se dirigen desde distintos puntos de la plantación, con el objetivo de favorecer el arraigo de la planta, pues modificando la cercanía del aporte se favorecerá el desarrollo reticular de cada ejemplar. Así, cada planta cuenta con un doble alcorque, el primero destinado al riego de los seis primeros meses de la plantación, y el segundo para los doce meses siguientes.

Igualmente, la periodicidad también varía con el tiempo y dependiendo de la época del año, pasando por ejemplo de un riego inicial cada diez días que luego se amplía a una vez al mes. El objetivo es que las raíces busquen el agua por sí mismas de manera que vayan consiguiendo una mejor estructura radicular, para conseguir al término del proyecto la total independencia de la planta.

Sin embargo, las características del clima y las condiciones actuales de Fuerteventura no son las idóneas para este tipo de proyectos. La baja humedad relativa de Fuerteventura hace necesario suavizar estar este efecto con la presencia de agua en el entorno, favoreciendo así que la temperatura no descienda tanto de noche y permitiendo el mejor desarrollo de la plantación.

Para ello, explica el técnico responsable de la plantación, “hay interesantes trucos de bioingeniería”, como es por ejemplo la ubicación de formaciones rocosas en localizaciones estratégicas cercanas a la nueva masa forestal que incrementan la presencia de humedad en el ambiente. Otra medida, también muy interesante, extrapolada de experiencias desarrolladas en climas áridos como los de México, es la ubicación de vasijas especiales enterradas a ras de suelo que se van rellenando de agua a medida que se vacían. Estas vasijas, de un metro cúbico cada una, han sido elaboradas por un artesano de Fuerteventura, utilizando para ello una concentración de agua, arcilla y arena y un sistema de secado específicos que favorecen el rezumado del agua de manera paulatina. “Las vasijas emulan la función edáfica de aportar humedad, regulando la presencia de agua en el terreno a niveles relativos adecuados”, apunta Samarín, como si se tratase del aporte proveniente de un acuífero en buenas condiciones.

Especies que integran la repoblación

La principal especie de este proyecto es, lógicamente, la palmera canaria (Phoenix canariensis). Sin embargo, la reforestación se ha enriquecido con la inclusión de otras muchas especies autóctonas como tabaiba amarga (Euphorbia obtusifolia), tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera), espino de mar (Lycium intricatum), romero marino (Campylanthus salsoloides), esparragüelo (Asparagus pastorianus), almácigo (Pistacia atlantica), coronilla (Coronilla viminalis), lavándula (Lavandula pinnata), tasaigo (Rubia fruticosa), retama (Retama rhodorhizoides), jorjado (Nauplius sericeus), tarajal (Tamarix canariensis), cornical (Periploca laeviagata), y vinagrera (Rumex lunaria). También se ubican en la periferia del palmeral otras especies agroforestales como morales, higueras, granadillos y algarrobos.

Palmera datilera y palmera canariensis

La palmera datilera y la palmera canariensis se dan en Fuerteventura de manera natural. En la Isla, el único reducto canariensis se encuentra en el barranco del Buen Paso. Hoy en día es muy complicado determinar a simple vista de qué tipo es cada una, pues se trata de especies que hibridan entre sí. Una manera de identificar las palmeras híbridas son los hijos, que es el nombre que se da a los ejemplares que crecen desde la base de otra palmera y que es un fenómeno que no ocurre con los individuos puros. Además del de Buen Paso, otro palmeral muy importante de la Isla se encuentra en la Madre del Agua, en Ajuy, pero en este caso se encuentra hibridado.

Este proyecto se desarrolla entre los años 2012 y 2013, aunque para el pleno asentamiento del palmeral será necesario mantener un control de la parcela durante al menos tres años más.

 

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