Abr 7, 2011
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Empresarios y Cabildo exigen el freno de los ‘guachinches’ ilegales en Tenerife

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La Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife ha pedido a los 31 ayuntamientos de la isla que actúen “con mayor contundencia contra el fraude y la competencia desleal” que sufre el sector de la restauración y el de los viticultores por parte de los guachinches ilegales.

Hasta el próximo mes de junio es el plazo que barajan los afectados para que se inicie el cumplimiento “con rigor” de la normativa aprobada por el Consejo de Gobierno del Cabildo de Tenerife en octubre de 2009 en la que se regula la actividad de estos recintos, según explica en un comunicado.

De no ser así, el vicepresidente de la Cámara, Fernando Plasencia, anuncia que se tomarán las medidas jurídicas oportunas para erradicar una situación que “atenta contra quienes cumplen con la legalidad y pagan religiosamente sus impuestos”. Así lo hizo saber en el transcurso de una reunión de trabajo con el consejero de Agricultura del Cabildo de Tenerife, José Joaquin Bethencourt, en la que también participaron el presidente de Asviten, representando a los agricultores, el representante de Apymevo por parte de los restauradores, así como representantes de los municipios de Arafo, Los Realejos, Santa Úrsula, La Victoria, La Matanza, La Guancha, Tegueste, Candelaria, Vilaflor, El Sauzal, Tacoronte y La Orotava.

A pesar de que han transcurrido cerca de dos años de la resolución adoptada por el Cabildo y aceptadas por todas las partes en su momento, en la que se recogen las directrices y recomendaciones en cuanto al funcionamiento de los guachinches, la situación “se ha agravado aún más y ya es insostenible”, a juicio del vicepresidente de la Cámara de Comercio. Insiste en denunciar “el fraude que se está generando al amparo de una figura tan arraigada como es el guachinche, que no sólo está perjudicando al sector de la restauración, sino también a los productores de vino de esta isla”.

En estos momentos, Tenerife se ha consolidado como el primer destino gastronómico de Canarias. De hecho, cuenta con el 50 por ciento de los restaurantes y casas de comidas que funcionan en el Archipiélago. Un sector que se ha levantado en pie de guerra ante los rigores de una crisis económica que ha provocado una “auténtica explosión de guachinches en los dos últimos años. Aunque no hay datos oficiales, se estima que en Tenerife hay cerca de un millar de locales de este tipo, en su gran mayoría ilegales.

Negocios que se suponen de temporada y acotados comercialmente, pero que, “en su mayoría no están registrados fiscalmente, y exceden su capacidad de venta” por lo que –en opinión del vicepresidente de la Cámara– se está comprometiendo el futuro y la viabilidad de una gran mayoría de los restaurantes, bares y cafeterías de la Isla. “Muchos empresarios se ven obligados a despedir a los profesionales que trabajan con ellos o, en el peor de los casos, a cerrar las puertas de su negocio, espoleados por la crisis y la competencia desleal de los guachinches”, apunta Plasencia.

PONER COTO AL INTRUSISMO

Durante el encuentro de trabajo, que se celebró en el Cabildo de Tenerife, el consejero de Agricultura manifestó que se ha hecho todo lo posible por establecer un marco claro que regule la actividad y el funcionamiento de los guachinches al mismo tiempo que respalde la actuación de los ayuntamientos en este sentido.

No obstante, Bethencourt reconoció que la situación de competencia desleal no se ha corregido y que para ello era necesario “una mayor implicación de todos los municipios para que apliquen esta normativa sobre los guachinches que se han convertido en restaurantes ilegales y pongan coto al intrusismo y al perjuicio que sufre el sector de la restauración y de la agricultura del vino”.

Asimismo, el consejero de Agricultura indicó que “somos conscientes de que se está vendiendo mucho vino de fuera haciéndolo pasar por un caldo de la Isla, utilizando una figura de gran tradición como son los guachinches”. En este sentido, se mostró partidario de mantener y aplicar con rigor esa exigencia reguladora, porque un “un guachinche debe seguir siendo lo que ha sido siempre, un establecimiento donde un cosechero de uva tiene la oportunidad de ofrecer el vino, exclusivamente derivado de su cosecha a los consumidores” con una apertura temporal no superior a tres meses, acompañado únicamente de un máximo de tres platos diferentes.

FALSOS GUACHINCHES

Ante este contexto, la Cámara de Comercio reclama a las autoridades municipales una solución rápida que elimine la competencia desleal de los falsos guachinches, que son realmente restaurantes que no pagan impuestos y forman parte de la economía sumergida. De no ser así, Fernando Plasencia advirtió de que “habrá que tomar medidas contundentes como las de acudir a los tribunales para solicitar amparo jurídico”.

Insistió en que los Ayuntamientos han de cumplir la disposición regulatoria del Cabildo y no puede existir disparidad de criterios entre unos municipios y otros. En esta línea, el vicepresidente de la Cámara comentó que ante la gravedad de la situación denunciada, los ayuntamientos deben tener la voluntad de llevar a sus Plenos este asunto y proceder a ejecutar la regulación pactada. Durante su intervención, Fernando Plasencia puntualizó, además, que no se está en contra de ese tipo de negocio, siempre y cuando se ajuste al modelo inicial y estén dados de alta en la administración.

En esta línea, uno de los acuerdos tomados en esta reunión por Apymevo y Asviten fue dar un tope hasta el 30 de julio próximo para que los Ayuntamientos acuerden reglamentariamente adaptarse a la normativa aprobada por el Consejo de Gobierno del Cabildo de Tenerife en octubre de 2009 en la que se regula la actividad de los guachinches y donde se recoge el acuerdo alcanzado en su día entre Asviten, Apymevo y los Ayuntamientos. No obstante se propone tener una reunión de todas las partes antes del 30 de mayo para hacer seguimiento de este asunto y que convocaría el Cabildo de Tenerife. En caso contrario, tanto Apymevo como Asviten anunciaron quedarían en libertad para adoptar cuantas actuaciones crean convenientes en defensa del interés de sus representados.

NATURALEZA DEL GUACHINCHE

El objetivo de la disposición, aprobada por el Consejo de Gobierno del Cabildo de Tenerife en octubre de 2009 y que se remitió en su momento a todos los Ayuntamientos de la Isla, era que éstos regularan los guachinches, dado que tienen la competencia. De hecho, las corporaciones municipales son las encargadas de tramitar los permisos temporales de esta actividad, una vez que se compruebe que el cosechero reúne los requisitos para la venta del vino, según se recoge en el documento.

También se incluye la obligatoriedad de realizar esta actividad en un plazo máximo de tres meses, que el único vino a la venta sea de cosecha propia, que se pueda acompañar con un máximo de tres platos de comida y que cuente con los registros de industrias agrarias y de embotellador. Asimismo, se indica que se deben realizar controles de calidad del vino, con una declaración de la cosecha correspondiente y que será necesario disponer del carné de manipulador de alimentos.

Asimismo, la resolución del Cabildo contempla que el guachinche tendrá la consideración de actividad comercializadora de vino, que permita al agricultor obtener una renta complementaria a su tarea agrícola y no como actividad clasificada, como podría ser un restaurante. En resumen hay que conseguir engarzar la normativa con el planteamiento jurídico y hacerla cumplir en todos los ayuntamientos.

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Tenerife

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