Mar 23, 2011
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José Luis Gómez, doctor ‘honoris causa’

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El actor y director teatral José Luis Gómez ha sido investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), destacando el “carácter sacrificial” de la vida del cómico. El catedrático de Literatura Española y director del Instituto de Teatro de Madrid, Javier Huerta, ha pronunciado la ‘laudatio’ en un acto presidido por el rector de la UCM, Carlos Berzosa.

Durante la ceremonia, José Luis Gómez ha repasado su dilatada carrera, acordándose de la primera vez en que sintió el gusanillo del teatro, con tan solo nueve años. Entonces, interpretó en su casa ‘La canción del pirata’ ante el asombro de sus familiares, y, a lo largo de toda su carrera, ha buscado aquel “éxtasis” en cada trabajo.

“No sé por qué uno abraza el oficio de actor. Debe de ser por el deseo de experimentar vidas extraordinarias, o el impulso de revivir una experiencia insólita, el éxtasis de Espronceda. Lo que sí sé es que, si se posee el don y el talento, ambos caminos son posibles. El aprendizaje técnico multiplica el don, pero aquí acecha el enemigo de la vanidad. El atractivo de ese don parece irresistible, pero puede acabar con uno”, ha explicado en su discurso.

Asimismo, José Luis Gómez ha subrayado el carácter “sacrificial” del cómico, que, según él, “cada día debe trabajar humildemente”, preparado física y mentalmente para su salida a los escenarios. “La esencia del trabajo de un actor es, fundamentalmente, interior”, ha precisado.

EL ORIGEN DE SU PASIÓN

En su discurso no ha evitado hablar de sus orígenes humildes, de su trabajo como hostelero en París, antes de perseguir sus sueños en Alemania, del rechazo inicial de su padre a una carrera incierta, aunque apasionante, que le llevó a convertirse en uno de los grandes mimos de Europa.

“Ya en Alemania nada volvería a ser como antes”, añade, “me soñaba en papeles imposibles sobre los escenarios. Un día estaba en Frankfurt y llamé a Huelva para hablar con mi padre. Él me dijo que me echaba de menos, tan lejos. Y yo que asistía al teatro en alemán. ‘¿Te has ido a Alemania a ver teatro? ¿Aún no te has quitado esos pájaros de la cabeza?’, me dijo. ‘No puedo papá, lo que quiero aprender de aquí en adelante es teatro, no hostelería’, le contesté”.

Nacido en Huelva en 1940, José Luis Gómez se formó y realizó sus primeros trabajos profesionales, como actor y director de movimiento, en la República Federal Alemana. Tras su encuentro con Jerzy Grotowski, en 1971, regresó a España, donde puso en marcha sus primeras iniciativas.

“Creo que el mayor elogio que se puede decir de José Luis es que, tras cincuenta años, no ha variado la actitud inconformista de sus comienzos. Continúa al límite en la madurez, en una suerte de órdago continuo a sí mismo. Sigue la partida, y a sus espaldas deja una obra ejemplar en la que el rigor y la autoexigencia han sido sus señas”, ha subrayado le catdrático Javier Huerta en su ‘laudatia’.

Por su parte, Carlos Berzosa ha agradecido la “formación humana” promovida por el actor a traves del teatro, unas enseñanzas que, en su opinión, hacen “más felices” a los hombres “día a día”, apartándolos del odio al prójimo. “El teatro nos está ayudando a ser felices, a no hacer daño al otro. El teatro nos ayuda como seres humanos”, ha indicado.

SU TRABAJO EN ESPAÑA

En 1978, Gómez asumió la dirección del CDN, junto a Nuria Espert y Ramón Tamayo y, dos años más tarde, la del Teatro Español. Entre los trabajos más relevantes de esta etapa figura la puesta en escena de ‘Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga’ (Rodríguez Méndez).

En 1992 dirigió ‘La vida es sueño’ en el Théâtre de l’Odéon y al año siguiente ‘Carmen’ en la Ópera de la Bastilla, ambas en París. Desde entonces, se ha concentrado en la concepción, gestión y dirección del madrileño Teatro de La Abadía, inaugurado en el año 1995.

Entre sus trabajos más recientes en cine figuran ‘El séptimo día’, de Carlos Saura (2004); ‘Hormigas en la boca’, de Mariano Barroso; ‘La buena voz’, de Antonio Cuadri (2005); ‘Goya’s ghosts’, de Milos Forman (2006), y ‘Los abrazos rotos’, de Pedro Almodóvar (2009).

Asimismo, ha recibido numerosos premios y menciones, entre las que cabe citar el Premio Nacional de Teatro (1988), el Premio Andalucía de Cultura (1992), la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (2001) o el Premio José Val del Omar de Cinematografía y Artes Visuales (2009).

La ceremonia, celebrada en el Paraninfo de San Bernardo, también ha contado con la asistencia de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde; el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y de diversas personalidades del mundo de la cultura, entre los que figuraban el escritor José Luis Sampedro, el director teatral Mario Gas y los intérpretes Albert Boadella, Carmen Machi, Juan Diego y Pilar Bardem.

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Cultura

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