Ago 10, 2018
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La Romería de La Virgen del Pino de la vida

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Me crié de romería, y me refiero a que crecí comprendiendo la importancia de seguir, de saber que tarde o temprano llegaremos, de darle valor al compartir risas y confidencias y a disfrutar del camino. Porque todo eso y mucho más lo aprendí en la Romería de la Virgen del Pino, que se celebra cada tres años durante las Fiestas Trienales de la Bajada de la Virgen del Pino de El Paso y que será el próximo sábado 18 de agosto.

Donde me crié se celebra una romería en la que nos vestimos con el traje típico que usaban los palmeros en épocas pasadas, para ir desde la montaña hasta el casco urbano de El Paso. Este recorrido de más de cinco kilómetros lo hacemos cantando, bailando y riendo. Cuando explico los detalles de este día a amigas y amigos de otras regiones españolas y otros países se sorprenden, comprendiendo entonces eso que les cuento siempre de que he elegido para vivir un lugar de ensueño.

Porque una vez cada tres años nos reunimos todos en torno a la ermita de Nuestra Señora de El Pino, en plena ladera del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, olvidándonos del tiempo real, de las penas, de los agobios y hasta de esas pequeñas o grandes redecillas que surgen entre los vecinos en el día a día. Entonces disfrutamos juntos de una jornada completa de amor fraterno, de celebración en torno a la naturaleza para disfrutar de lo bueno que tiene también vivir en esta tierra. Además, el fervor religioso rebrota en cada uno de nosotros para acompañar a la Virgen del Pino, que nos lleva caminando a su lado, inspirando el agradecimiento por haber llegado a este encuentro una vez más, pidiéndole salud, amor y un callado ojalá para llegar, nosotros y las personas a quienes amamos, a la siguiente.

La cita es mágica también por los reencuentros, ya que reúne a más de 5.000 personas de la isla y foráneos en una fecha ineludible para la que estamos todos, así sople el conocido como viento caliente del valle. “Porque a la romería se va haga sol o esté lloviendo”, me advirtió  cariñoso un vecino del pueblo hace unos días, cuando el calor amenazaba con hacernos desmayar.

Para esta romería se suele llevar una carroza por familia o grupos de amigos, adornada con flores y aparejos del hogar que nos recuerdan lo que es ser canario. Su decoración los días anteriores favorece guiños de cariño entusiasta en el grupo mientras se deja lo más bonita que se puede. También llevamos comida típica de la tierra y bebida bien fresquita que ofrecemos a los romeros y romeras. La intercambiamos para estrechar lazos, porque arrieritos somos y en el camino nos encontramos, así como sucede en la vida.

La Romería Tradicional de la Virgen del Pino de El Paso se celebra en el mes de agosto, este año 2018 ya queda muy poco. Nos encontraremos por fin en el camino este sábado 18. Porque cada tres años toca reunirnos y alegrarnos de este reencuentro que se produce gracias a ella, un milagro más que nos demuestra que hay más, mucho más que piedras en el camino de la vida.

En las tierras de El Paso, en La Palma, los años se cuentan de tres en tres, que es cuando se celebran las Fiestas Trienales de la Bajada de la Virgen del Pino. Es entonces cuando nuestros corazones se unen para ser uno solo, e invitamos a quien quiera a acompañarnos,  a celebrar con nosotros, porque si hay algo que nos gusta es compartir.

Una vez que terminan las fiestas, el calendario se pone a cero y tenemos la oportunidad de intentarlo todo de nuevo, de soñar de nuevo, de creer que todo es posible de nuevo;  porque especialmente durante la romería nuestras sonrisas y nuestro entusiasmo nos lo recuerda. Al fin y al cabo para eso es el camino, para continuar en marcha.

Creo que los que nos criamos de romería entendemos que el cansancio, que las penas, que las subidas y las bajadas forman parte del camino, un camino que merece la pena por los encuentros, reencuentros y ese gesto de algún desconocido que te ofrece agua, escacho, vino, papas arrugadas, hígado con mojo canario y esa enorme sonrisa con la que te invita a sentarte un momento tal vez en su carroza, tal vez en un recodo del camino para coger fuerzas y seguir luchando por la vida. Para seguir de romería.

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Opinión

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