May 18, 2018
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Andrés Carmona: “Con los descubrimientos del Pino de la Virgen estamos viviendo las emociones de nuestro pasado”

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Las obras de naturalización avanzan en el Pino de la Virgen y a cada paso se hace no solo una mejora, sino también un descubrimiento. Por eso, el concejal de Cultura, Obras y Patrimonio del Ayuntamiento de El Paso Andrés Carmona Calero, no esconde su emoción al hallar estos días, parte del empedrado de la antigua capilla que había en la zona. Y es que en el año 1878 el antropólogo francés, René Verneau, afirmaba en su obra Cinco años de estancia en las Islas Canarias, no solo que el lugar existía, sino que estaba en ruinas, lo que nos indica su antigüedad. “Con las actuaciones en El Pino estamos viviendo las emociones de nuestro pasado”, sobre todo, afirma Carmona Calero, “después de haber luchado tanto para que se lleven a cabo”. Con 800 años de historia en su viejo tronco, raíces y ramas, la rehabilitación del entorno para su saneamiento cobra más importancia a medida que se realizan hallazgos, “pero el proceso hasta lograrlo, ha sido largo y difícil, porque hubo que hacer entender a todos que las obras eran necesarias o lo perdíamos”, asegura, “y estamos hablando de un árbol de un valor histórico excepcional, que probablemente dio sombra a Tanausú”.

Está previsto que las obras para la conservación del Pino de la Virgen finalicen entre finales de junio y principios de julio de este año, pero el camino se inició en 2006. Entonces, se iniciaron los trámites para declararlo Bien de Interés Cultural de Canarias, lo que se consiguió en 2014. Gracias a ello, en 2016 se creó una mesa técnica con representantes de varias administraciones y profesionales de reconocido prestigio. Fruto de estas reuniones y compartiendo el interés por preservar el Pino, se firmó un convenio entre la Consejería de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de El Paso para la ejecución de acciones encaminadas a frenar el debilitamiento del emblemático Pino de la Virgen, con una inversión de 309.000 euros.

P-.¿Qué sintió al descubrir el empedrado de la antigua capilla del Pino de la Virgen?

R-. Fue una grata sorpresa, pese que habían sospechas de que podría estar, cuando empezaron a cavar y no encontrar nada hizo que me desanimara. Se habían realizaron muchas obras en esa misma zona, como el derribo de la capilla a principios del siglo pasado, la construcción de un depósito de agua o el primer muro. Al empezar a escavar con mucho cuidado en donde las viejas fotografía la ubicaban, no se encontró nada, pero al final cuando parecía que alguna de esas obras lo habían destruido, apareció una, lo que hizo extremar las precauciones ya que podía ser, y fue. Lo que me emocionó mucho. Pese a ser un empedrado muy sencillo y humilde, no está por ello exento de gran valor patrimonial y sentimental. Es lógico pensar que había sido un sitio muy especial y de devoción para muchas personas. Además de ese valor, el saber que esas piedras han estado enterradas muchísimos años y ahora vuelven a ver la luz, algo que acentúa mucho más el aspecto histórico y patrimonial de la zona.

P-.¿Con el descubrimiento de estas piedras se retoma el valor cultural del Pino, que ya es Bien de Interés Cultural?

R-.Sí, claro. La declaración BIC es con categoría de Sitio Histórico y el conservarlas es un valor añadido. Los primeros datos que se le conocen es que cuando René Verneau visita el lugar en 1878, habla de las ruinas de la pequeña capilla que había en esta zona. Datar esa capilla es complicado o imposible, este dato nos demuestra su antigüedad y que si en ese momento estaba en ruinas, nos hace pensar que su construcción es muy anterior. También hay otros datos que me gustaría plantearlos o estudiarlos, porque en antiguas fotografías se ve la cubierta de esa capilla y no se sabe bien de qué tipo de material puede ser, si de madera o vegetal. Las obras pretenden sobretodo preservar el Pino, más allá de todos elemento y circunstancias que puedan destacar su historia. Evidentemente, no podemos darle las condiciones exactas de hace 800 años, pero si mejorarlas y adecuarlas a las necesidades vitales del Pino, obras además de que se integren y adecuen a la realidad del lugar, ya que es muy visitado y entendemos que se puede convertir en uno de lugares más visitados de la Isla, ya que van a poder ver un pino, un Pinus canariensis, casi milenario único en el mundo, en el que probablemente a su sombra estuvo Tanausú, un testigo vivo de nuestra historia. Estas obras nos permitirán conocer más detalles de él, y compartirlos con quienes nos visiten. Sobretodo tenemos que mostrar su importancia y dar a conocer su historia, ya que lo que se conoce es lo que se valora.

P-. Estas obras, ¿llegan casi al grado de excavación arqueológica?

R-. La parte de abajo casi, el objetivo es naturalizar la zona, pero ya en el proyecto estaba dejar a la vista las ruinas de la capilla antigua, para eso ya se habíamos guardado las piedra que se habían utilizado de la construcción del depósito de agua a penas dos metros del tronco y en el que se habían aprovechado parte de las piedras de los muros de la capilla. No se plantea dejarlo como era antes de la conquista, pero sí permitir ver los elementos que no afectan a la salud del pino, como es el empedrado que forma parte de su historia.


P-.¿Nos cuesta entender cómo era la zona del Pino de la Virgen hace dos siglos?

R-. A mí el primero, claro. El Pino estaba en el centro del Camino Real, que tenía unos 20 metros de ancho, sino más, y se divisaba desde que empezaba el Reventón, hemos crecido con la imagen del muro y la actual ermita de la Virgen del Pino. Las fotografías antiguas me ayudaron a determinar las distancias y la orografía original, y con ello, a interpretar cómo estaba El Pino; pero hasta que no se han iniciado las obras no pudimos confirmar que efectivamente las raíces estaban asfixiadas, o la existencia de este empedrado que hemos encontrado ahora.

P-. Las obras son de adecuación, pero también para proteger a El Pino. ¿Cómo se ha mejorado la salud de El Pino?

R-. Antes de comenzar estas obras, el alcorque del Pino apenas tenía unos 9 m2, es decir, estaba limitado, y ahora mismo tiene más de 700 m2, en los que se pondrán plantas autóctonas propias de la zona, de forma que sus condiciones para vivir mejorarán exponencialmente. Esta zona está delimitada por un muro de piedra seca integrado con la zona, en la cual, se ha puesto una antigua y tradicional portada de tea con acceso restringido. Además, se están mejorando los aledaños al Pino, tanto la plaza como la carretera, que se van a adoquinar para que sean practicables y a la vez puedan filtrar el agua y permitir la oxigenación del Pino, para que sus raíces tengan mejores condiciones.

P.-¿Cuánto llevan esperando El Paso y El Pino de la Virgen por estas obras?

R.-Esto ha sido un proceso tan lento que a veces lo miro y pienso que fue ayer, y otras me doy cuenta de que se inició hace mucho tiempo. Empezamos con esto en 2006, con unas Fiestas del Pino, cuando subí a hacer una foto y vi que la frondosidad del Pino de la Virgen era mucho menor comparada con fotografías antiguas. Ante esa duda, pedí al Cabildo Insular y al Gobierno de Canarias de entonces, que valoraran si esto era así. En ese momento ninguno de los dos organismos tenía competencias al respecto, así que, al ser consciente del valor histórico que tenía, es cuando empezamos a plantear su declaración como “Bien de Interés Cultural”. Con este reconocimiento tendríamos aval para llevar a cabo las obras necesarias para su saneamiento, y también que todos entendieran su importancia. Fue muy difícil plantear que las condiciones de la plaza no eran las adecuadas para El Pino. Hacer entender esto fue muy largo y costoso, porque había que romper la plaza. Así que ha sido un proceso lento, procurando avanzar sin dañar sensibilidades.


P.-¿Qué es lo que le ha impulsado estos años?

R.- Además de los valores históricos y patrimoniales, hay algo que es muy fácil que suceda cuando estás cerca de El Pino de la Virgen, y es que lo humanizas y despierta sentimientos. El Pino le debe mucho a la Virgen, que incluso fue conocido como el Pino Santo de La Palma. Pero esta es la circunstancia que lo salvó, pero también ha tenido consecuencias perjudiciales. Es una contradicción, pero es así, porque al ser tan importante y visitada la zona además de la devoción religiosa, de lo que se trató en su momento fue de facilitar que se pudiera ir y disfrutar, sin valorar, y esto no lo digo despectivamente, las consecuencias que esas obras podían tener para el pino, porque no se plantearon. Por eso, con las actuales obras se ha intentado que convivan los dos elementos.

P.-¿En qué estado están las obras?

R-. Las obras van a buen ritmo, entendiendo que algunos de los trabajos son complicados, condicionado por las raíces del Pino y también por el empedrado de la antigua capilla. La idea es que a finales de junio o principios de julio estén finalizadas. También es cierto que ahora mismo se está actuando sobre la plaza y construyendo unos nuevos baños, ya que los que existían, fueron eliminados por la necesidad de mejorar las zonas inmediatas al Pino.

 

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Cultura · Entrevistas · La Palma

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