May 17, 2018
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La Biblioteca del Árbol de las emociones está en Santa Cruz de La Palma

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Si a un niño le preguntas qué tal le ha ido el día este te cuenta lo que ha hecho y, además, se relaja para leer. Con esta pregunta rompe el hielo para unir emoción con lectura Pablo Díaz Cobiella en sus actividades de La Biblioteca del Árbol, un proyecto organizado por Seroja Cultura con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Asegura que conversar sobre cómo ha ido la semana, mientras los pequeños miran y requetemiran los libros con los ojos bien abiertos, es el primer paso para leer.  Díaz Cobiella destaca que se trata de un proyecto “de dinamización de las bibliotecas, no de gestión de bibliotecas”, aclara, “que une emociones y lectura”. Está en marcha desde el mes de mayo con talleres dos veces al mes en las bibliotecas de la Casa de la Cultura de Mirca y La Dehesa. “También los realizaremos en la Casa de la Cultura de Velhoco en cuanto terminen las obras y, además”, añade Cobiella, “nos proponemos crear dos bibliotecas, una en la Casa de la Cultura de Benahoare y otra en la de San Telmo, para dinamizarlas también”. Los próximos talleres serán 4,5, 6 de junio y los horarios se pueden consultar en la corporación municipal, enviando un mail a serojacultura@gmail.com o través del Facebook Seroja Cultura.

“No me gusta, demasiado corto, demasiado largo, aburrido, repetido. Me gusta”. La curiosidad y su propio criterio ayudan a los pequeños a elegir lo que quieren. Así se expresa uno de los niños que asiste al taller La Biblioteca del Árbol, que Pablo Díaz Cobiella imparte en las bibliotecas municipales de la capital palmera. “El  objetivo también”, añade, “es dinamizarlos a través de actividades que animen a la lectura y a disfrutar de forma permanente de estos espacios culturales”.

Así que recibir orientación y también apoyo para leer puede convertirse en el aliciente del día para que los pequeños disfruten de la actividad de buscar libros, de descubrirlos y sumergirse en la fantasía que propone su lectura. Antes de iniciar la actividad, los niños charlan con Pablo Díaz Cobiella mientras miran la estantería y leen los títulos torciendo la cabeza. “Me encantan estos momentos previos al taller”, señala, “porque escuchándolos aprendes un montón de lo que les gusta”. Él también sintió esa curiosidad, germen del lector que es hoy. “Mi abuelo me regaló un lote completo de libros de El Barco de Vapor y me encantaron”, la pregunta sobre su primer recuerdo leyendo le hace tragar saliva antes de responder, “y desde entonces los libros me conquistaron, claro”. El director de Seroja Cultura es licenciado en Biblioteconomía y Ciencias de la Información y confiesa “estar haciendo lo que siempre soñó”, al regresar a La Palma.

De hecho, el nombre de Seroja Cultura proviene de su abuelo, reconocido artista, Hijo Predilecto de Santa Cruz de La Palma, Luis Cobiella, “del que saqué la palabra”. Cuenta Pablo Díaz Cobiella que, necesitado de inspiración para la empresa que ahora dirige, acudió a una de sus lecturas, “porque cuando estoy agobiado me relajo muchísimo escuchando a abuelo o leyéndolo”. De ahí que coja sus libros, “y ese día, al abrirlo, apareció un texto en el que decía que seroja es un nombre bonito, tal cual”, destaca emocionado, “y que se usa poco, con un poema debajo explicando lo que significa”. “Seroja es la acumulación del resto de los árboles”, define, “no solo pueden ser hojas, sino también ramas, que junta el hombre porque está todo desperdigado”, aclara haciendo referencia a su objetivo con el proyecto La Biblioteca del Árbol de unir todas las bibliotecas municipales a través de actividades que las dinamicen. “Imagínate mi emoción”, apostilla al recordar la magia del instante, “porque él antes de morir sabía lo que quería hacer con las bibliotecas”.

“Tú eres el de La Biblioteca del Árbol”, el taller avanza  y llega a él una madre con su pequeña mientras el resto de los niños leen. Como esta es de menor edad, se queda con ella para guiarla en sus primeros acercamientos a los libros. “Ya sabe lo que son, pero aún no lee”, le explica a Pablo Díaz Cobiella, “aunque me preguntó si podía llevarse los libros a casa, yo le dije que no, que de la biblioteca no, pero que sí puede leerlos aquí, porque en estos tiempos de nuevas tecnologías, que los niños cojan un libro entre las manos es muy importante”, sentencia. Las actividades de dinamización son para los pequeños, “pero si los padres y madres quieren estar presentes, también pueden hacerlo”, señala el director de Seroja Cultura. “Les animo a que lo hagan porque son el nexo con casa”, apostilla.

Así que es que, en medio del silencio habitual de una sala hasta ahora vacía, la voz de los lectores más pequeños comienza a despertar los muros, las estanterías, los libros, el parque que recibe en la entrada y hasta la carretera de acceso. Es la primavera, que hace florecer edificios también con La Biblioteca del Árbol, en Santa Cruz de La Palma.

Para disfrutar de las actividades que propone la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma con este proyecto de fomento de la lectura lo único que hay que hacer es ir a la biblioteca. La inscripción está abierta para niños de entre 4 y 12 años, “y no sesgamos por edad”, aclara Díaz Cobiella. “Los niños realizan actividades complementarias, porque así los más pequeños pueden ayudar a los más grandes y al revés”, destaca, “es un método que ha tenido mucho éxito en los países nórdicos”.

Estos talleres infantiles de lectura son las primeras actividades previstas en el proyecto de la Biblioteca del Árbol, una iniciativa que prevé futuras propuestas para jóvenes, adultos y mayores “abiertas a todo aquel que quiera venir a disfrutar de la diversión en las bibliotecas”, anima Pablo Díaz Cobiella.

 

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Cultura · Entrevistas · La Palma

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