Abr 16, 2018
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Antonio Batista: “La fuerza del autónomo está en cubrir necesidades, en mi caso los alimentos sin gluten y sin lactosa”

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La fuerza acompaña a los valientes autónomos que viven y trabajan en La Palma. Y es que la capacidad de estar disponible las 24 horas, los 7 días a la semana, es una de las cualidades más destacadas del perfil profesional de un trabajador por cuenta propia; mucho más en una isla con una orografía repleta de montañas que demanda horas de carretera y mucho entusiasmo. Antonio Batista Camacho, dueño de la empresa de alimentos sin gluten Kpadan, distribuye al mediano y pequeño comercio desde hace tres años.

“Es duro, aunque compensa porque ves crecer tu empresa”, reconoce Antonio Batista, “comienzas con mucha ilusión llevando cuatro cajas en el camión y pronto empiezas a exigirte más, porque te das cuenta de que vale la pena”. Además, Batista Camacho ha escogido un sector con una demanda concreta. “Por eso es más difícil”, explica, “pero es necesario que las personas con esta alergia o intolerancia puedan comer buenos productos también”. De hecho, en la actualidad se pueden encontrar establecimientos del pequeño y mediano comercio con productos que distribuye sin gluten y sin lactosa en Santa Cruz de La Palma, Los Llanos de Aridane, Breña Baja o Fuencaliente. Antonio Batista ha construido su empresa para cubrir la necesidad de traerlos a isla porque, tal y como afirma, “la fuerza del autónomo está en cubrir necesidades, en mi caso con la distribución de alimentos sin gluten y sin lactosa”.

Para las personas que por salud deben comer sin gluten, por ejemplo, solo hay una regla: lo que consumen no debe contenerlo. Esto parece sencillo, pero no lo es, ya que este se emplea en la mayoría de los alimentos procesados y se esconde en los productos que menos se puede imaginar. De ahí que haya que tener un cuidado extremo con lo que se consume, “y tanto ellos como sus familiares acaban teniendo una dieta libre de gluten por el bien de aquel a quien se quiere”, explica Antonio Batista. Es por esto que él ha escogido, tras trabajar en otras empresas relacionadas con la alimentación, emprender el camino del autónomo y crear Kpadan. “También porque llegó un momento en el que el trabajo que me ofrecían no era el adecuado para mis necesidades, así que me arriesgué”, recuerda. Gracias a su experiencia en alimentos congelados, se centró en el sector de la alimentación y eligió especializarse en el apartado concreto de productos sin gluten y sin lactosa, “porque cuando lo abrimos no había ninguna dedicada a eso en La Palma”, apostilla.

De ahí que el objetivo de Antonio Batista desde que creó la empresa Kpadan haya sido buscar productos sin gluten y sin lactosa “batallando con los proveedores para traerlos a La Palma, porque hace tres años no se veía como negocio”, explica. La mayoría de los fabricantes de este tipo de alimentos se encuentra en la península, “lo que es una dificultad añadida, ya que encarece el gasto en transporte y las aduanas para traerlos no solo a Canarias, sino a La Palma, que no es una isla capitalina y, por eso, tiene menos conexiones”, aclara. Sin embargo, el mercado comenzó a potenciarse a partir de la Ley de Información Alimentaria (Alérgenos), recogida en el Reglamento Europeo 1169/2011, donde se establece que todas las empresas operadoras de colectividades están obligadas a informar de los alérgenos que contengan sus platos. “Gracias a eso se ha incrementado la demanda y, sobre todo”, añade, “se ha concienciado más a la población de que las alergias y las intolerancias son algo serio, de salud pública”.

Cuando se crea una empresa se parte de cero, y mucho más si quien la ha puesto en marcha es un autónomo, de modo que la experiencia de Antonio Batista en Kpadan comenzó con la creación de una clientela entre la que distribuir los productos sin gluten y sin lactosa en La Palma. Tres años después trabaja con el mediano y pequeño comercio de la isla, al que hace llegar los productos en un vehículo adaptado para cumplir con las exigencias para el transporte de este tipo de mercancías que establece la Consejería de Sanidad del Cabildo de La Palma, que se refieren a alimentos refrigerados, congelados y secos. Así, pasa la mayor parte del tiempo en las carreteras de la isla en su Mitsubishi Canter, que cuida “como el oro porque es mi principal herramienta de trabajo, ya que no soy una gran empresa y si se me rompe no puedo trabajar”,  reconoce. Con él distribuye carne, pescado, salazones de carne y pescado, embutidos, productos de seco, pasta o especies. También patés de carne y veganos, bollería, precocinados, lasaña, pizzas o pan rallado “y en breve comenzaré a trabajar con una casa de precocinados que tiene también hace lasañas veganas”, agrega. “Mi objetivo es contemplar el gran abanico de productos que les gustaría consumir a las personas con alergia o intolerancia al gluten y a la lactosa, porque es una necesidad que no estaba cubierta”, apunta.

Antonio Batista lo tiene claro a la hora de hablar del criterio de selección para trabajar con un proveedor de este tipo de alimentos: “Quiero seriedad y que el producto sea bueno, porque busco calidad”. Esto garantiza que las personas que sufren alergias “disfruten con tranquilidad  de lo que comen”, destaca. De hecho, los alimentos están identificados claramente como “sin gluten” o “gluten free”, sello que está controlado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, al igual que el “sin lactosa”, que revisa la Asociación de Intolerantes a la Lactosa de España.

 

 

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La Palma

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