Abr 5, 2018
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De la huerta a la mesa con el Mercadillo Municipal de Puntallana

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“Mi madre decía que si se planta así produce menos, pero mucho más buenas”. Esta es una de las conversaciones que pueden escucharse en los corrillos de los productores y artesanos que se reúnen cada sábado en el Mercadillo Municipal de Puntallana, organizado por el Ayuntamiento de Puntallana. Los productores de los expositores  dan concejos sobre alimentación, intercambian productos y crecen juntos para que, con ellos, crezca también el mercado local, del que se abastecen tanto turistas como residentes los sábados de 09.00 a 14.00 horas. Bien señalizado desde la entrada al municipio, se encuentra fácilmente siguiendo las indicaciones que llevan hasta el emplazamiento, ubicado en el mismo casco urbano. Allí, más de una docena de puestos reciben al visitante, que se ve animado a deambular de uno a otro atraído por los colores, el aroma y ese ambiente de estar por casa que te asegura no sólo que los productos están frescos, sino que se cultivan con ese amor del que valora la naturaleza, porque vive de lo que produce la tierra. Además, los mostradores lucen sus certificaciones ecológicas y de artesanos, de forma que el que compra se lleva a casa la cesta completa de frutas y verduras con la tranquilidad de que adquiere productos de calidad visible, pero también reconocida.

El paisaje de La Palma comparte las extensiones de montaña con zonas residenciales, áreas cultivadas, núcleos urbanos municipales o costa con playas y acantilados. Todos ellos poseen el denominador común de la naturaleza, así que la agricultura ecológica es muy importante en toda la isla. Prueba de ello es la existencia de varios puntos de venta directa de frutas y verduras en los que se puede conocer directamente a aquellos que la cultivan y probar la calidad de los productos locales de una isla declarada por la UNESCO como Reserva de la Biosfera en 2002. Por eso, tras casi dos décadas de esfuerzos, se puede reconocer la calidad y el sabor de la etiqueta: “Hecho en La Palma”.

Carlos Manuel Rodríguez Rodríguez trabaja la finca ecológica La Suallera, en Puntallana, desde hace más de 8 años y es uno de los productores veteranos del Mercadillo Municipal de esta localidad. “Vengo desde que abrió, hace 7 años, y he visto cómo cada vez vienen más clientes”, explica, “desde el turista residente o visitante, que eran los que más acudían al principio, hasta la gente de aquí, que ahora viene mucho más”. En su opinión, la generalización de la adquisición de productos ecológicos entre los palmeros se debe a que “se está produciendo un cambio; ahora se busca lo sano, lo que dure más”. Además, a su puesto también se acercan clientes que han tenido problemas de salud “y prestan mucho más atención a lo que comen”, apostilla.   “La Suallera” está registrada como finca ecológica en el Registro de Operadores de Producción Ecológica de Canarias (ROPE). “Para nosotros es muy importante estudiar cómo mejorar lo que producimos”, aclara Rodríguez Rodríguez, “por eso nos formamos continuamente, sin olvidar lo que aprendimos de nuestros padres, ya que el mío, por ejemplo, también se dedicaba a trabajar en el campo”. De hecho, destaca que La Suallera “pone en valor al agricultor como la persona que lleva tu comida a la mesa, no como el que se dedica a esto porque no tiene otra cosa que hacer”.

En la docena de puestos del Mercadillo Municipal de Puntallana se pueden adquirir frutas y verduras, artesanía, repostería, plantas y semillas, quesos y hasta jabones naturales elaborados con plantas naturales de Breña Baja que la productora recoge cerca de su casa. “Utilizo aloe o lavanda, entre otros, y trato de no tratarlos con colorantes artificiales. De hecho”, subraya, “trabajo con cochinilla también recogida en La Palma para los tintes”.  Y es que la isla cuenta con una de las más interesantes, variadas y mejor conservadas artesanías tradicionales españolas. Su naturaleza proporciona una riqueza extraordinaria y variada de materiales, que, unida al buen hacer de su gente y a unas técnicas tradicionales heredadas, imprimen un sello particular a la artesanía palmera dentro del conjunto de la artesanía canaria. En el mercado se pueden adquirir desde enseres domésticos, muebles y piezas de ajuar, barros funcionales y lujosos, algunos con sello prehispánico, hasta aperos de labor y artes de pesca, útiles de marinería y construcción, piedra, madera, forja y latón en todas sus formas y aplicaciones. Además, destacan también la cestería trenzada con varas y cortezas de vegetales diversos, piezas únicas y diseños centenarios caracterizados por su minuciosidad y singularidad. Los artesanos de La Palma poseen el carné de artesanos que otorga el Cabildo de La Palma una vez que este certifica la calidad de sus trabajos.

Muchos de estos artesanos utilizan los mercados locales para vender sus productos. “De aquí vamos mañana a Santa Cruz de La Palma”, explica una de ellas, “y también a El Paso y Puntagorda”. Asimismo sucede con los productores ecológicos, que venden frutas y verduras de temporada, “por lo que a veces tenemos entre diez y quince variedades de frutas y hortalizas pequeñas, y otras veces podemos llegar a tener hasta treinta”. Porque cuando se adquieren productos ecológicos son la naturaleza, la sabiduría y el tiempo los que dictan la lista de la compra, que no se deja impresionar ni por las prisas ni por las tendencias del mercado generalista. De hecho, nada más entrar en las instalaciones del Mercadillo  Municipal de Puntallana, y a modo de recibimiento, un estante de libros de préstamo, un parque infantil y una cafetería advierten al visitante de que dentro de este lugar las personas que compran y venden tienen claros los valores que ayudan a vivir con buena salud.

 

 

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La Palma

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