Abr 2, 2018
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El hilo de la vida, en el Taller Municipal de Costura de Santa Cruz de La Palma

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Para que el espectáculo continúe hacen falta, por lo menos, talento, entusiasmo y un buen vestuario. Eso lo saben muy bien en el Taller Municipal de Costura de la Concejalía de Cultura, Fiestas, Turismo, Patrimonio Histórico y Desarrollo Local del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, al frente de la que está actualmente la concejal Virginia Espinosa, que le ha dado un gran impulso. En apenas 15 años sean elaborado en este centro más de 200 vestidos elaborados por ellos mismos para representaciones teatrales, procesiones de calle y adornos de las fachadas, actuaciones de la banda de música municipal o las Fiestas Lustrales, entre otros.

Un leve hilo musical suena en la estancia llena de mesas, maniquíes y estanterías llenas de ropa donde su directora, Raquel de Paz, mira directamente a los ojos durante la entrevista tras sus gafas de cerca, seña de identidad de su oficio.

Se ilumina el escenario y 24 parejas de jóvenes danzan en salones de gusto versallesco las melodías del minué. Sus ensayados movimientos trasportan al público emocionado al siglo XVII gracias también al decorado y los ropajes, que deslumbras por su majestuosidad y su delicadeza.

El Baile del Minué es uno de los actos centrales de las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de Santa Cruz de La Palma, que se celebra cada cinco años y también es uno de los eventos en los que participa activamente el Taller Municipal de Costura de Santa Cruz de La Palma. Quizás esta indumentaria sea la más conocida pero en este baúl del tesoro hay más de 200 trajes “estrella” confeccionados por Raquel de Paz, directora y fundadora del mismo hace casi dos décadas. “Fueron Antonio Abdo y Pilar Rey, cuando dirigían teatro, los que se dieron cuenta de que hacía falta un taller como este”, recuerda.

Tras estos años, Raquel de Paz, afirma sin dudarlo que lo que ofrecen es “un servicio público al ciudadano”, ya que hasta él llegan no sólo las escuelas municipales de danza y teatro, sino también las asociaciones de vecinos, los colegios así como otras corporaciones municipales. “Se pide una instancia en el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y nosotros les préstamos los trajes”, explica, “luego les seguimos la pista para recogerlos, los lavamos aquí mismo en seco y los organizamos para los siguientes que los necesiten”. Y es que ella sola es la única trabajadora del taller, aunque colaboran temporalmente otras costureras mediante convenios.

“Aquí el secreto es la organización, porque el lugar tampoco es muy grande y las peticiones son muchas”, declara.
Ubicado en las inmediaciones del Hospital Nuestra Señora de Los Dolores de Santa Cruz de La Palma, la actividad del Taller Municipal de Costura es frenética la mayoría de los días del año.

“Empatamos unas fiestas con otras, porque según se recoge la decoración de Navidad hay que poner la de los Carnavales, luego viene San Patricio y justo terminando este, Semana Santa”, explica, “y aquí también preparamos la decoración de las calles”. Y es que el trabajo de costura está en todas las fiestas, en palabras de Raquel de Paz, “aunque no se vea, porque la primera reunión es aquí; para ver cómo se viste la ciudad y cómo se visten los que la protagonizan”.

Así sucede también con las asociaciones de vecinos, como la Asociación de Vecinos de El Pilar, que acaba de recoger un vestuario para una representación de La Pasión, en Semana Santa. “Querían un Barrabás”, recuerda, “y entre lo que había encontramos cómo vestirlo adecuadamente “. Así sucedió también con el Colegio La Palmita cuando pusieron en escena una obra de fin de curso ambientada en el barroco, “así que buscamos ropa de esa época y la armaron”, apostilla. También colaboran con la banda de música municipal. “Hay niños”, señala, “que han crecido con el taller de costura y ya les he hecho tres chaquetas”.

Raquel de Paz bromea con que, aunque dirige un taller de costura, “aquí lo menos que se hace es coser. Diría que un treinta por ciento es coser”, señala, “el setenta por ciento restante es organizar, prestar, hacer seguimiento, recoger, lavar, planchar y ordenar”. Todo este trabajo se acelera “y no tiene ni horarios ni sábados ni domingos”, apunta, “cuando llegan las Fiestas de la Bajada”. Y es que en estas fechas lustrales “no sólo hay que coger y arreglar, sino también probar e ir a comprobar que los que se visten de época están bien vestidos, ya que muchas veces son ropajes con complementos que el que se pone no ha visto en la vida”.

“Los trajes del minué, por ejemplo”, anota, “no solo se utilizan cada cinco años. Por ejemplo, el otro día en los actos del Día de San Patricio, los trajes con los que las chicas bailaron son la parte interior de los abrigos del minué, pero yo les puse una camisa diferente”. Por eso los trabajos de adaptación son una parte importante de la labor del taller. “A lo que hay se le hace un recogido, se le adapta y no se relaciona con lo que es, se les pone un abrigo, así les das otro aire. La esencia del minué la reservamos”, aclara, “como por ejemplo las pelucas, que esas no las ponemos sino cada cinco años”.

Así sube el telón cada día Raquel de Paz en el Taller Municipal de Costura del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, porque el espectáculo continua siempre gracias a los que se ven, y también gracias a los que se mueven entre las bambalinas del teatro de la vida.

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Canarias · Entrevistas · La Palma

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