Mar 26, 2018
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José Luis Hernández Rodríguez: “Hay 9 niñas practicando lucha canaria en La Palma que entrarán en el equipo infantil de Canarias”

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La lucha canaria es un arte en el que al contrario se le llama compañero y un deporte en el que en vez de “enfrentarse a” se “lucha con”. “A los niños se les enseña que hay que tirar al otro sin hacerle daño y lo más elegantemente posible, para que el que esté en la grada se divierta. Derribarlo, dar la vuelta por encima sin perjudicarlo, ayudarlo a levantarse, saludar e irnos todos de fiesta”. Así explica José Luis Hernández Rodríguez cómo aprenden los pequeños de La Palma. Se trata de un deporte tradicional que mantiene las mismas mañas que utilizaban para practicarlo los pobladores aborígenes de las Islas Canarias antes de su conquista. De modo que a pesar de haber competiciones cada fin de semana, en sus palabras, “se les enseña a divertirse, porque así era como lo hacían los primeros canarios”.

La pasión por la lucha canaria se agarró a las entrañas de José Luis Hernández Rodríguez cuando comenzó a practicarla en las fiestas de Los Llanos de Aridane con 15 años, y gracias a ella permaneció en activo en los circuitos regionales más de veinte años, llegando a ser Puntal C. En la actualidad sigue vinculado a este deporte que le da la vida mediante el entrenamiento de futuros campeones y campeonas. Hernández Rodríguez forma parte de la directiva de la Escuela de Lucha Yanotesa, de la que es entrenador, colabora con la selección infantil del Cabildo Insular de La Palma y, hasta que acabe la temporada, es el entrenador del equipo cadete, juvenil y senior del Club de Lucha Aridane. Además, es directivo del Club de Lucha Tenercina, equipo femenino, del que también es segundo entrenador.

En esta entrevista, realizada en el Pabellón Camilo León de Los Llanos de Aridane, José Luis Hernández Rodríguez, explica que lo único que echa en falta “es que se imparta en los colegios”. Los luchadores canarios, además de en el circuito regional, “también competimos por ejemplo en Corea”, agrega, “en la lucha  Ssireum, de la que ahora mismo es campeón el tinerfeño Eusebio Ledesma”. La diferencia es que los coreanos tienen un cinturón en su vestimenta y se agarran de él “pero, de resto”, aclara, “es muy similar, así que cuando luchamos allí los canarios nos vestimos como ellos y cuando vienen para acá a luchar de este país ellos se visten como nosotros”. Además, los canarios también luchan en León y en Senegal, donde también existen prácticas muy parecidas.

En este deporte el compañero se entrena para tirar al que tiene enfrente y este, a su vez, para tirarlo a él. Así es el arte de la lucha canaria “pero siempre con la nobleza de jugar para divertirse, no para ganar”, defiende José Luis Hernández Rodríguez, que se muestra orgulloso de los más de 50 alevines que tiene a su cargo, entre los que hay 9 niñas. De hecho, estas pequeñas formarán parte de la selección regional infantil femenina de Canarias, “que se creará por primera vez este año”, revela.

Y es que 2017-2018 se ha activado el circuito femenino de lucha canaria regional “y por eso se ha reactivado también el circuito en La Palma”, explica. “De no haber prácticamente ninguna niña antes de septiembre 2017”, apunta Hernández, “ahora mismo hay 30 niñas practicando lucha canaria en la isla”. Por eso, incluso está en proyecto hacer dos equipos femeninos de lucha infantil para el periodo 2018-2019.

Para inscribir a las pequeñas y los pequeños en este deporte tradicional canario, la edad de inicio son 4 años, solo hay que acudir al Ayuntamiento del municipio correspondiente, porque en toda la isla se celebran campeonatos los fines de semana entre los 8 clubes que hay en ella.

“Los pequeños y las pequeñas empiezan entrenando y luchando juntos en promoción deportiva, con las mismas mañas, y ya en el equipo senior”, apunta Hernández, “se separan y cada uno compite en su liga”. De hecho, este año se ha vuelto a crear el equipo femenino de lucha de La Palma, el Club de Lucha Tenercina, que compite en la liga regional “con mucha más asistencia de público que al masculino”, destaca. “Llenan las gradas cada fin de semana con más de 300 o 400 personas que van a ver lucha canaria”, explica Hernández. Todo ello sin contar “a quienes ven la lucha canaria por las redes sociales”, apostilla.

La afición por la lucha canaria en las Islas no es nueva. De hecho, ya los primeros pobladores del archipiélago “la practicaban para divertirse exactamente igual que ahora”, señala Hernández. De ahí no sólo su tradición y su arte, sino la nobleza de un cuerpo a cuerpo “en el que el más pequeño puede tumbar al más grande si tiene mañas para hacerlo caer. Eso sí”, aclara,” la belleza está en hacerlo sin despegar un pie del suelo”.

Así que los pequeños y las pequeñas aprenden el arte de tirar al compañero al suelo con diferentes agarradas. “Puedes agarrarlo a lo derecho, a lo surdo, puedes hacer garabatos, traspiés, caderas, medias caderas, vacíos, sacón de aire. Puedes hacer un montón de mañas”, añade, “cogidas de muslo, cogidas de tobillo, toque por dentro, desvío… Todas para intentar derribar al contrario con la mayor facilidad posible sin hacerle daño, claro”, aclara Hernández.

“Algunos niños tienen aptitudes innatas pero otros necesitan más tiempo, sobre todo si les cuesta más la coordinación de los movimientos”, explica Hernández. “Pero para los pequeños es buenísimo porque la nobleza del terrero, donde tras tirarlo se le ayuda a levantar y todo queda en eso, les servirá para toda la vida”. Además, se trata de un deporte que pueden hacer los pequeños “a los que no se les da el futbol o el baloncesto”, destaca. Y es que la lucha canaria es un juego en equipo, porque se necesitan once miembros para acudir a una competición, pero cuando te levantas a luchar, en sus palabras, “estas solo”. Con ella también se aprende a “leer” al que será el compañero de lucha porque, por su experiencia, “a algunos desde que los ves salir con la cabeza gacha ya sabes que se caerán sin mucho esfuerzo”

Hernández recuerda con cariño su época de luchador. “Los viajes”, señala, “pero sobre todo los compañeros son lo  mejor, porque gracias a la lucha canaria tienes amigos en toda canarias”. Tras más de veinte años de competición y treinta en este deporte, Hernández, considera que la vida de un luchador es normal. “Te tienes que cuidar un poquito, entrenar y divertirte luchando, que es lo siempre digo a los chicos, que tienen que venir a divertirse”, afirma. Sin embargo, también defiende que “aunque la gente piensa que ponerse la ropa de lucha es fácil es todo lo contrario. Necesitas mucha coordinación, mucho trabajo”, reconoce. “El que tiene cualidades las tiene desde chiquito”, agrega, “y si es descoordinado tiene que trabajar mucho más, pero el deporte de la lucha canaria puede practicarlo todo el mundo, es lo maravilloso que tiene”.

 

 

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Entrevistas · La Palma

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