Feb 22, 2018
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Naira Gómez: “En La Palma se ha activado el protocolo anti bullying y esto es positivo porque se toman medidas para que no suceda más en las aulas”

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“En el bullying escolar no hay malos ni buenos, no hay culpables”, explica Naira Gómez, encargada de desarrollar el proyecto La Palma Stop Bullying, que organiza la Consejería de Juventud del Cabildo de La Palma a través de Mahkak Cultura, “solo hay víctimas”. Y es que si no se aprende a gestionar las emociones los niños se pueden convertir en acosadores y acosados.  Esto es lo que se enseña la segunda edición de una actividad con la que se informa y se hace sentir a través del cine la problemática del acoso escolar a 400 alumnos de seis centros de la isla. Las sesiones, que se realizan a petición de los centros escolares dentro de la asignatura Prácticas Comunicativas de Primero de la ESO, han revelado no sólo que en existen casos de violencia escolar en La Palma sino que ya se ha activado el protocolo de bulliyng. “Pero activar el protocolo no es negativo”, asegura Gómez, ”es necesario y es positivo porque se intenta que activando los mecanismos necesarios eso no suceda”.

Si hay algo que hay que tener para tratar en bullying en los colegios es sensibilidad ya que, como señala Naira Gómez, “hablamos de niños de diez o doce años y a estas edades cuando se tienen pautas de conducta relacionadas con el acoso escolar es que ese pequeño que acosa también necesita ayuda”. Durante las sesiones del proyecto La Palma Stop Bullying los escolares comprenden que hay un por qué para el maltrato continuado en las aulas. “Cuando los actores nos preparamos un personaje con una faceta negativa que tenemos que interpretar”, explica Naira Gómez, “no podemos tener un prejuicio sobre ese personaje porque si no es imposible emocionar al público. Necesitamos comprender que ese personaje tiene unas motivaciones y sentimientos”. De esta forma, a través del cine y la interpretación que se les plantea con el proyecto, los alumnos empatizan con conductas que no son suyas y descubren que detrás puede haber una situación familiar delicada, emociones que no se saben manejar, falta de habilidades sociales, falta de inteligencia emocional o recursos para resolver un conflicto. Con la información que se les ofrece y con la experiencia de rodar estos comportamientos violentos quedan al descubierto. Entonces es muy difícil ignorarlos, porque los propios niños los identifican y son más propensos a acudir a los adultos para ayudar a quienes lo realizan y a los que lo parecen.

Por eso, en la base del proyecto La Palma Stop Bullying está llevar el problema del acoso escolar hacia la expresión artística, en este caso del cine. Este arte como herramienta consigue que los niños, ya casi jóvenes, sean agentes activos en el proyecto, no meros espectadores. Además, por el poder transformador que tiene, los escolares pueden expresar este problema a través de los cortos que ruedan. Así lo transforman, en palabras de Naira Gómez, “en una pieza única”. Para ella es posible llegar a los demás a través de la belleza, hacerlos reflexionar a la vez que se le da visibilidad a un problema que afecta a muchos en las aulas. “Se saca del cajón y se muestra al mundo vestido de arte”, apostilla, “para conmover y activar algo dentro de nosotros mismos, y que así llegue a ser una cuestión de todos, no sólo de los que lo padecen”.

Tras la primera edición del proyecto en el curso 2016-2017 con la que se llegó a 300 beneficiados de cuatro centros escolares en La Palma, en esta segunda edición de La Palma Stop Bullying la dinámica de las sesiones gira en en torno al cine. Se trata de una actividad creativa en la que ningún área trabaja de forma independiente y es necesario comunicarse. Todo ello es muy útil a la hora de comprender la problemática del bullying escolar porque, gracias a los rodajes,  “los chicos comprenden la necesidad de depender unos de otros”. Además, dado que se trata de generaciones que se han criado con el medio audiovisual, mucho más ahora con las redes sociales e internet, el cine es un medio con el que se identifican y que les llama mucho la atención, mucho más si se les ofrece la posibilidad de crear ellos sus propias películas. Igualmente, con él se consigue también que los jóvenes hagan un trabajo catártico con breves nociones de escritura de guion. “La mayoría de las cosas que cuentan”, señala Naira Gómez, que orienta y apoya a los escolares como profesora de Artes Escénicas junto con Iriome del Toro Pérez, “las han experimentado ellos o han sido testigos en primera persona”.

En el proyecto La Palma Stop Bullying 2017-2018 se trabaja en los institutos IES Puntagorda, IES Cándido Marante Expósito, de San Andrés y Sauces, IES Villa de Mazo, IES El Paso, IES Eusebio Barreto Lorenzo, en Los Llanos de Aridane, y en el IES de Tazacorte según los protocolos anti acoso escolar que están tipificados por el Instituto Nacional Contra el Bullying para los centros escolares españoles. Estas son las pautas que se les enseñan a los niños en las sesiones para que identifiquen el bullying o el acoso escolar, “porque cuando descubren todo lo que es acoso escolar es cuando se dan cuenta de que lo que ellos creían bromas pequeñas, como pegar o insultar a alguien, también es bullying”, sentencia Naira Gómez. Aislar a alguien socialmente por ser diferente, por no hablar el idioma, por ser gordo o por otros motivos, por ejemplo, siempre y cuando se repitan de forma continuada en el tiempo, también es violencia en las aulas por las consecuencias que este hecho tiene en la personalidad del pequeño. Además, el bullying tiene un baremo de cero a cien, porque como en todos los casos de violencia, nunca se comienza con una gran agresión. De ahí que se recomiende vigilar igualmente los hechos aislados.

En este sentido, la legislación española no recoge específicamente ninguna falta o delito que esté tipificada como acoso escolar. De ahí que los comportamientos relacionados con la violencia en la aulas sean considerados como un delito de trato degradante (artículo 173.1 del Código Penal) en causas de mayores de 18 años. En el caso de los menores de esta edad, se aplica el Real Decreto 732/1995, en concreto el artículo 8, relacionado con los Derechos y deberes de los alumnos y las normas de convivencia en los centros. En él se establece que son la Administración educativa y los órganos de dirección de los centros escolares los agentes responsables de frenar el acoso escolar. De hecho, el protocolo anti acoso escolar, creado en 2016, deben solicitarlo los centros educativos al Ministerio de Educación.

Sin embargo, la Policía Nacional se ha hecho eco de la gravedad del problema de la violencia en las aulas con la publicación de los datos obtenidos por los agentes especializados de la Unidad de Participación Ciudadana, que desarrollan labores de prevención y seguridad en colegios de toda España y el estudio de las informaciones facilitadas a la Policía Nacional en sus plataformas en Twitter, Tuenti o Facebook, a través de los perfiles gestionados por sus cuentas en las redes sociales. En base a ellos un alto porcentaje de los escolares entre 11 y 16 años se ha sentido en algún momento víctima de acoso escolar, la mayoría de carácter leve o no grave. Un pequeño porcentaje de ellos lo califica como una situación grave que requirió la intervención de padres o profesores para su solución. Además, la mayoría de las víctimas de acoso escolar nunca se lo ha comentado a un adulto. De hecho, España es uno de los países de Europa en los que menos se reconoce haber sufrido acoso escolar, según se explica en nota de prensa.

Del número de casos de graves de acoso escolar registrado por la Policía Nacional, casi un 54% de las víctimas de acoso escolar presenta síntomas de estrés postraumático, como pesadillas, ansiedad, insomnio, flash back o pánico; el 55% sufre depresión y el 53% tiene una imagen negativa de sí mismo, según el Estudio Cisneros sobre “Violencia y Acoso Escolar”. Pero al contrario de lo que se cree, el niño acosado no es un alumno carente de habilidades sociales o con alguna característica física que le acompleje. El acoso escolar puede recaer sobre cualquier escolar. Durante el curso pasado, la policía recibió en toda España 316 denuncias vinculadas con hechos sucedidos en el ámbito escolar, como amenazas (63), lesiones (213), trato degradante (15), vejaciones (22) o malos tratos de obra sin lesión (5).

 

 

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