Feb 19, 2018
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El País de las Maravillas del teatro en La Palma

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Vencer la timidez, aprender a hablar en público o relacionarse en grupo y adquirir recursos con los que enfrentar el día a día laboral en equipo. En el País de las Maravillas del teatro amateur en La Palma se vencen frustraciones, pero también se disfruta del fuego contra fuego que esconde el juego dramático. En Carlos De León, director de la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma, la docencia ha calado hasta el punto de que tiene clara cuál es su fórmula para enseñar a los alumnos a enfrentarse a un papel o a un anfiteatro: asistir a las clases y vivir la experiencia del fuego contra fuego. “Obligarte a enfrentarte y hacerlo se consigue mejor en clases de teatro porque”, afirma, “convives con un grupo de trabajo donde se genera mucha confianza entre los compañeros, nos convertimos en una pequeña familia. Ese es”, sentencia, “el gran apoyo para perder el miedo al auditorio e, incluso, enfrentarte cada vez a auditorios mayores”.

Montar una obra profesional en La Palma conlleva muchas dificultades, sobre todo a la hora de conseguir salas para rentabilizar la inversión con un circuito que permita una programación estable. Sin embargo, sí existe un notable grupo de aficionados que aprenden y representan obras de teatro amateur más o menos a menudo en diferentes municipios. Ellos son los que mantienen viva la llama del teatro en la isla. Llevan a escena obras con las que coronan su aprendizaje y hacen las delicias del público en el Teatro Circo de Marte de la capital palmera, en las casas de la cultura, en escenarios montados en las plazas o en las asociaciones de vecinos municipales. Así, además de los montajes de compañías profesionales que llegan a la isla procedentes del exterior, se mantiene una actividad constante gracias al afán de los profesionales palmeros amantes de este género. Ellos viven volcados en la docencia para mantener su residencia en La Palma, pero no renuncian a su amor por el género dramático.

Carlos De León salió de La Palma con apenas dieciséis años para estudiar en la Escuela de Actores de Canarias. Allí comenzó su andadura dramática mientras se daba cuenta de que la interpretación es, según sus palabras, “una buena herramienta para vencer obstáculos emocionales”. “Los actores trabajamos con las emociones”, explica, “y hay que sumergirse en ellas para sacar la mejor interpretación posible. De ahí la necesidad de conocerlas, de comprenderlas”.  Sus actuaciones no han pasado inadvertidas y este camino le ha dado muchas satisfacciones. Ha logrado el reconocimiento con el galardón al Mejor Intérprete Masculino y Mejor Espectáculo en los Premios Réplica de las Artes Escénicas de Canarias 2009 por Los mares habitados. Además, junto con el resto del equipo, recibió la nominación al Mejor Espectáculo Revelación en los Premios Max  de Teatro en 2003 por Jubileo, de la compañía Klótidas, y en 2010 por Los mares habitados, de la productora canaria 2RC  Teatro. En la actualidad representa La Galería, con texto de Sirilo Leal, obra encargada por el Consejo Insular de Aguas de La Palma que en unas semanas se estrena en Tenerife.

De León explica que para poner en marcha una obra de teatro profesional hay que poseer o estar en una compañía de teatro profesional, lo que requiere de los mismos requisitos legales que una empresa convencional.  Debe estar dada de alta en el Registro Mercantil y llevar la contabilidad  regular de los pagos y movimientos, así como la administración de los documentos legales de la misma. Todo ello, entre otras cosas, supone el pago de la seguridad social de los actores y profesionales que trabajan en ella, a lo que se le añade el abono de los derechos de autor por el texto que se vaya a representar o por la escritura del mismo. Esta opción es “muy complicada”, aclara, “y en mi caso no sé si sería capaz de mantener el nivel de estrés que genera tener el número necesario de actuaciones al mes para mantenerte”.

Así las cosas, tan solo existen una o dos compañías profesionales de teatro palmeras, sobre todo debido a que en la isla es complicado generar ingresos para mantenerlas. La escasez de salas con una adecuada logística para representaciones teatrales, salvo en Santa Cruz de La Palma, San Andrés y Sauces y Los Llanos de Aridane, “impide que haya un circuito escénico insular”, señala De León. “Para ser profesional aquí”, agrega, “habría que empezar por intentar introducirse en el circuito regional directamente, con la complejidad que lleva moverse. El traslado del equipo y la escenografía encarece mucho las representaciones; mucho más si se vive en islas no capitalinas”. Por eso, como la mayoría de los profesionales que viven en la isla, combina su actuación en montajes profesionales con la docencia.

Ganar confianza y vencer la timidez es el primer paso que lleva a muchos a la escena. En La Palma la versión del teatro como trampolín para superar el fuego y ganar confianza es una de las más solicitadas a la hora de escoger la práctica del teatro en las escuelas municipales. Sin embargo, se trata de un ejercicio del alma que engancha tanto a niños como jóvenes y adultos.  Un buen ejemplo de ello es que, a pesar de la distancia, hay alumnos que acuden hasta la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma procedentes de otros municipios. Carlos De León recuerda con cariño a una alumna que se traslada en guagua desde Barlovento dos veces por semana para asistir a las clases.

Actualmente, la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma cuenta con un total de setenta alumnos, repartidos en siete grupos de edades que van desde los seis hasta los setenta años. Los perfiles han cambiado desde 2010, cuando Carlos De León asumió la dirección de la misma. “Muchas personas se acercaban al teatro porque estaban en paro, o porque ya no tenían que trabajar”, recuerda de León, “también buscando conocer a otras personas”. Desde entonces, la representación de una obra durante el curso ha animado a muchos a matricularse en a ella, diversificando el tipo de aficionado que acude a las clases. El abanico ahora incluye además a aquellos que buscan mejorar sus aptitudes sociales para vencer la timidez o ganar confianza para trabajar en grupo, además de los niños y aquellos que siempre han tenido el gusanillo de la interpretación latiendo en sus corazones.

El curso en la Escuela de Teatro Municipal de Santa Cruz de La Palma es anual, aunque la formación teatral en la isla no está reglada de forma que se pueda subir en los escalones hasta obtener un título que permita al alumno acceder a escuelas de teatro superiores.  La matrícula puede renovarse indefinidamente y los grupos se reparten por edades. Cada uno de ellos realiza una obra de teatro a final de curso, dirigida por Carlos De León y con obras adaptadas por él, que representa en el Teatro Circo de Marte.  También, si se ponen de acuerdo con el horario y las fechas, acuden con estas obras a certámenes como el Festival de Teatro Amateur de El Sauzal. Este pasado mes de octubre de 2017, el grupo de veinte personas de la escuela que representó la obra Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, con una versión adaptada por el mismo Carlos de León, obtuvo el Premio del Público, el Premio del Jurado y el Premio a la Mejor Interpretación en este festival tinerfeño.

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