Feb 5, 2018
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La respiración de La Palma

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Resulta curioso descubrir como un territorio puede albergar reliquias de plantas inexistentes en otras latitudes o insectos y animales que tan solo viven en este lugar. De eso tenemos varios ejemplos en la isla de La Palma. Los biólogos, supongo, hablarían generalizando mucho, de la adaptación de esa especie en concreto al ecosistema insular haciendo que con el paso del tiempo la especie sea única. ¿Se han parado a pensar que eso también puede ocurrir con las enfermedades?. Curiosamente sí. La Palma es el cuarto lugar en el mundo con una enfermedad pulmonar genética atípica de nuestro archipiélago denominada “deficiencia de alfa 1 antitripsina”. El nombre es, desde luego, extraño. Por encima de nosotros, Estonia, Letonia y Dinamarca. ¿Cómo es posible que estando tan lejos de estos países en La Palma la prevalencia de esa enfermedad es relativamente alta?. “La respuesta, explica José María Hernández Pérez, grado en Medicina y especialista en Neumología en el Hospital Insular de La Palma, hay que buscarla en nuestra propia historia. Sabemos con toda seguridad que los benahoritas no portaban esta enfermedad; llegó hasta la isla al convertirnos en el Tercer Puerto de Indias. Los comerciantes del norte de Europa, aquejados de diversas enfermedades pulmonares, entre ellas esta, se asentaron en la isla por el buen clima, se casaron y así se introdujo la enfermedad en la isla.”

Son muchos años de estudio que convierten al neumólogo José María Hernández Pérez en uno de los mejores especialistas de toda España sobre esta enfermedad, siendo además el responsable de su estudio en Canarias. La tripsina, me explica, es una proteína que se produce en el hígado. Tiene muchas funciones; actúa cuando hay un proceso inflamatorio en los pulmones debido a un proceso de catarro o al tabaquismo. Hablando de forma muy simple para que me entiendas, señala, haría de enfoscado tapando los agujeritos que se producen por esos procesos que antes mencioné en los pulmones. Al no tener esa proteína se producen procesos serios pulmonares”. Su estudio en La Palma le ha llevado a diagnosticar unos 550 pacientes con esta deficiencia genética. “Para que te hagas una idea de la prevalencia de la enfermedad, comenta; un hospital como el Doctor Negrín tiene un ámbito de actuación para unas 500.000 personas y tan solo tiene diagnosticado y en tratamiento un déficit severo; en mi caso, tengo bajo tratamiento a 8 pacientes. Es mucho para una isla con esta población. Casi se podría decir que todos los casos del territorio nacional se encuentran concentrados aquí”.

Pero no sólo para esta enfermedad, La Palma es un paraíso para tres patologías respiratorias concretas, como son el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la apnea del sueño que tienen que ver, y mucho, con nuestro clima y forma de vida. Permítanme que les explique, durante años el cultivo del tabaco ha sido un modo de vida que se ha convertido en cultura. El palmero no concibe el tabaco, me refiero al puro, como algo perjudicial porque en muchas familias se ha vivido de su plantación. Hoy sabemos que tanto el puro como el cigarrillo está asociado a diferentes tipos de cánceres, siendo el de pulmón el más elevado, especialmente entre los hombres.

Pero el tabaquismo también está asociado a la EPOC. En el caso de la Palma curiosamente, esta enfermedad obstructiva también está ligada al ahumado de quesos, una actividad tradicional en la isla y que ha sido el sustento económico de muchas familias en el entorno rural, “hablamos de la Epoc inducida por biomasa, matiza el doctor Hernández Pérez. Son muchas las mujeres mayores que acuden a consulta porque se encuentran cansadas. Cuando hablas con ellas y te cuentan su profesión, yo como médico ya sé lo que tienen, pero cuando les explicas que tienen que dejar ese oficio, puedes llegar a encontrarte en situaciones difíciles con la familia. Hay muchos familiares que me han acusado de querer dejar a sus madres sin trabajo. ¿Qué se hace en una situación de esas características?, pregunto. Es un shock que te digan que no puedes hacer algo que llevas toda una vida haciendo, pero solo queda estar siempre tranquilo con el paciente y esperar porque vuelven al intentar retomar la actividad y ver que no pueden continuar”.

Actualmente hay unos 1500 pacientes con algún tipo de terapia respiratoria. Eso significa que hay personas que necesitan oxigenoterapia, aparatos para dormir, para respirar, aerosoles o antibióticos. “Creo, explica el doctor José María Hernández, que la población no es consciente de la importancia de los pulmones. Tenemos campañas de prevención para enfermedades cardiacas y demás; eso está bien, pero no se invierte en campañas de prevención pulmonar porque no parece importante salvo cuando enfermas”. La cifra, es desde luego llamativa, se trata de una incidencia muy alta para un lugar tan pequeño; quizá también sea hora ya de empezar a prevenir y pensar en nuestros pulmones.

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Entrevistas · La Palma

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