Ene 23, 2018
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La Casa de Colón inaugura la primera exposición en las islas sobre las colonias escolares, un hito de la educación en Canarias

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La Casa de Colón inaugura la primera exposición que se lleva a cabo en las islas sobre la aparición y evolución en Canarias de las colonias escolares, una práctica educativa dirigida a niños y niñas pobres surgida en Suiza a finales del siglo XIX. Teror fue el municipio pionero en el archipiélago con su implantación experimental en el año 1922 antes de que se extendiera a Moya, San Mateo y Las Palmas de Gran Canaria.

La muestra ‘Las colonias escolares en Gran Canaria (1922-1936) ¡A favor de los niños de sangre pobre!’, presentada hoy, se inaugura este miércoles, 24 de enero, a las 20.00 horas, e incluye una veintena de curiosas e ilustrativas fotografías que descubren a los alumnos y alumnas practicando gimnasia o tomando baños de sol en la Playa de Las Canteras o en otras actividades que se desarrollaban durante los meses de agosto y septiembre. Los grupos se alojaban en colegios o en casonas cedidas por particulares.

El director general de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo de Gran Canaria, Oswaldo Guerra, destacó la “magnífica ocasión” que brinda la exposición de contemplar imágenes y elementos que no habían formado parte hasta la fecha de muestra alguna.

“Las colonias escolares supusieron en su momento un elemento de innovación educativa”, resaltó durante la presentación el comisario de la exposición, el doctor Antonio S. Almeida Aguiar, profesor de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. La directora de la Casa de Colón, Elena Acosta, por su parte, manifestó que la iniciativa permite seguir mostrando al público la historia insular dentro de este museo gestionado por la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario.

La exposición contextualiza la labor que se llevaba a cabo en el seno de las colonias escolares, cuya finalidad era doble. Desde una perspectiva pedagógica suponían una reacción contra el intelectualismo extremo que caracterizaba entonces a la educación escolar. Desde el punto de visto higiénico y sanitario encarnaron una respuesta a las complicadas condiciones que sufrían los grupos sociales más desfavorecidos, tanto en el hogar con en las propias escuelas en el periodo lectivo.

La muestra organizada por el citado museo del Cabildo de Gran Canaria con la colaboración de la ULPGC incluye además una selección de quince libros y publicaciones antiguas que guardan relación directa con la actividad propia de las colonias escolares y su realidad histórica. Así, el público podrá contemplar volúmenes sobre el excursionismo, la gimnasia sueca, los ejercicios respiratorios o diccionarios pedagógicos.

Almeida subrayó que esta iniciativa permite llenar parte del vacío en el conocimiento público de la Historia de la Educación en Canarias y muy en particular en el caso de la provincia oriental y más concretamente en Gran Canaria.

Esta página que se abre al pasado educativo insular ha sido posible gracias a la colaboración del coleccionista Ezequiel Guerra de la Torre, el Museo Canario y las facultades de Ciencias de la Educación y de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la ULPGC, así como la Biblioteca Universitaria.

La exposición permanecerá abierta hasta el 25 de febrero y se podrá visitar de manera gratuita de lunes a viernes entre las 10.00 y las 21.00 horas, entre las 10.00 y las 18.00 los sábados y de 10.00 a 15.00 horas los domingos y festivos.

Paralelamente, el día 19 de febrero, a partir de las 16.30, se celebrará la jornada denominada ‘Las colonias escolares en España (1887-1936)’, una cita que incluye las conferencias de los profesores Pedro L. Moreno (Universidad de Murcia), Manuel Ferraz (Universidad de La Laguna) y del propio Almeida, así como una visita guiada con entrada libre hasta completar aforo desde las 19.30 horas.

“Las colonias cumplían una importante labor social”

“No podemos olvidar que las colonias escolares estaban dirigidas a los niños y niñas de las clases más desfavorecidas y que cumplían por lo tanto con una importante labor social”, incidió Almeida, prologuista de la reedición en 2017 a cargo de la Consejería de Cultura del Cabildo de la principal obra pedagógica del librepensador canario Baltasar Champsaur Sicilia, donde éste fijó su ideal educativo y social tras su formación en el seno de la Institución Libre de Enseñanza.

Champsaur Sicilia –defensor a ultranza de la separación entre religiosidad y educación, según recordó Oswaldo Guerra– formó parte de hecho de la comisión que dio su beneplácito en los años veinte del siglo pasado a la instauración de las colonias escolares en Canarias, aunque Almeida precisó que su organización estaba dentro de los parámetros de la escuela pública, si bien es cierto que mantuvieron un tinte “más laico” durante los periodos republicanos, cuando se incrementó además el apoyo ministerial que recibían.

El apogeo de las colonias escolares en Gran Canaria, al igual que en resto del país, tuvo lugar en el bienio azañista de la II República (1931-1933), cuando en el caso de la isla se rozaron los doscientos alumnos y alumnas anuales frente a los poco más de veinte con los que se iniciaron las primeras experiencias en Teror.

El origen de las colonias escolares se sitúa en el verano de 1876, cuando el pastor evangélico suizo Walter Bion reúne un grupo de niños y niñas pobres de las escuelas de Zurich. Acompañado por diez maestros, durante catorce días se instala en las montañas del cantón suizo de Appenzell, disfrutando del aire puro y de una buena alimentación.

Su éxito hizo que la experiencia se extendiese con gran rapidez por otros países europeos, así como en otros continentes. Esta amplia difusión internacional produjo la convocatoria de congresos científicos. El primero de ellos se celebró en Berlín en 1881, asistiendo delegados de veinticuatro ciudades alemanas, suizas y austriacas.

El segundo congreso fue en Bremen en 1885, elevándose el número de delegados a setenta y ocho, así como una mayor representación de países. En 1887 se celebra en Zurich, asistiendo por primera vez un delegado español, representado en la figura del insigne Manuel Bartolomé Cossío.

No obstante, la aparición de las colonias escolares hay que entenderla no sólo como institución complementaria a la escuela, sino que su presencia en el último cuarto del siglo XIX responde a la precaria situación de las familias obreras. El hacinamiento, las malas condiciones de las viviendas, el analfabetismo, la escasa alimentación, formaban el caldo de cultivo idóneo para que los bacilos patógenos de enfermedades como la tuberculosis, elevasen a una cifra insospechada la mortalidad infantil.

La importante toma de conciencia de los sectores intelectuales más progresistas, principalmente médicos y pedagogos, trajo consigo un aumento del interés por la salud y una mayor conciencia en la protección de la infancia. La primera colonia organizada en España se debió a la iniciativa de Bartolomé Cossío a través de la Institución Libre de Enseñanza. En el verano de 1887, Cossío se instaló durante 33 días en la playa de San Vicente de la Barquera (Santander), con 18 niños pobres de escuelas públicas madrileñas.

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Gran Canaria

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