Ene 18, 2018
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“Somos autores de lo que compartimos en las redes sociales, pero si lo comparten otros sin nombrarnos no podemos reclamarlo”

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“Somos autores en las redes sociales, como ese poeta cuya obra solo tiene una docena de versos y los registra, pero no tenemos conciencia de serlo y, lo peor, no disfrutamos de los beneficios de serlo”. En su casa de La Palma, la isla canaria a la que se vino a vivir desde Nápoles, el italiano Paolo Cavalli prepara la reedición en 2018 de su libro Diccionario del derecho de autor, con la editorial Mursia. Tras haber trabajado a lo largo de su vida en 29 empresas editoriales, entre ellas Rizzoli Editorial, Ediciones Mondadori o Reader’s Digest, conoce la propiedad intelectual mucho más allá de su faceta de autor. Ahora que navega por internet y comparte información en las redes sociales como todos, actualiza sus conocimientos sobre las leyes que amparan a los creadores también. “Lo que ha ocurrido en veinte años es una verdadera revolución y un verdadero reto legislativo que, a día de hoy, no se puede resolver”, explica antes de la ponencia que ofrecera este viernes, 19 de enero, en la biblioteca pública municipal María Nieves Pérez Acosta de Los Llanos de Aridane, con el título Propiedad Intelectual: un reto para el siglo XXI.

P-. Editó su libro Diccionario del derecho de autor en 1996. Tal y como ha revolucionado internet todos los ámbitos sociales, ¿le esta dando mucho trabajo la reedición en 2018?

R-. El mundo ha cambiado de manera importante en estos años, así que he tenido que ponerme a estudiar la legislación sobre propiedad intelectual italiana, y también la española, puesto que vivo aquí.  Esta última ha cambiado desde 1996 porque ha tenido que adaptarse a la Unión Europea y, sobre todo, por el auge de Internet.

P-. ¿De qué forma ha afectado Internet a los derechos de autor y la propiedad intelectual?

R-. Los ha afectado en todos los sentidos. Fíjese que antes, desde siempre, se ha establecido el valor económico de los derechos de autor sobre el soporte en el que se presenta la creación, sobre la cosa, sea papel, libro, cd o papel fotográfico. Sin embargo, ahora no hay soporte, sino que el contenido está en cualquier sitio, encima de una nube. De este modo, ¿si la cosa ya no está? ¿Cómo se calcula y controla lo que se conecta a ella?

P-. Entonces, ahora, ¿no se puede aplicar el derecho de autor?

R-. Vivimos una auténtica revolución en la utilización del producto, del soporte del contenido en el que alojamos la creación. Esto es lo que se ha vendido haciendo hasta ahora, vender el uso del producto. Porque la autoría moral, el hecho mismo de que la obra es nuestra, el reconocimiento, no se puede vender. Es nuestra y punto. Pero ahora que la cosa ya no está se intenta legislar de nuevo este aspecto para controlarlo, que es muy importante. Todos los días hay novedades en los usos de contenidos en Internet, así que es muy difícil. Es el mayor reto que tiene la ley, mantenerse al día; porque hoy está así y mañana no.

P-. Entonces, ¿qué criterio hay para la venta económica de los derechos de autor?

R-. Ahora se paga por las veces que se utiliza la obra pero la mayoría descarga sin pagar. Está prohibido pero se hace. Es el problema de la piratería. Como dato le diré que en 2014 en España piratearon derechos de autor por más de 18.000 millones de euros. Teóricamente hay leyes contra esto, pero muy teóricamente.

P-. ¿Qué opina de las descargas y reproducciones que se realizan cada minuto en las redes sociales?

R-. Es que en las redes sociales se descarga sin control. Para controlar los derechos de autor habría que cerrarlas todas y utilizar un solo buscador, y eso va en contra de la naturaleza de las redes, que hay cada día más, y de la naturaleza de la propia Internet.

P-. ¿Cree que los usuarios de las redes sociales son conscientes de que son autores de lo que comparten, con todo lo que eso implica?

R-. El ganador del Premio Nacional de Poesía en Italia obtuvo este reconocimiento con una obra que era solo un poema, un poema muy breve. Lo que compartimos hoy en día en las redes o lo que publican los blogueros es similar a esto, incluso mayor, y muchas veces, si lo comparten otras personas sin nombrarnos, ni siquiera tenemos el derecho moral de que se reconozca que es nuestro. Nos están quitando algo que es nuestro. La obra es nuestra, pero no podemos protegerla, porque se comparte sin citarnos.

P-. ¿Está legislado la protección de estos contenidos, que son nuestros?

R-. La ley intenta protegerlos, pero de momento no puede. Para controlar hace falta renunciar a un poco de libertad. Es la única manera, pero de momento no se sabe cómo, y, como digo, la naturaleza de Internet es justamente lo contrario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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