Ago 25, 2017
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Abeja negra canaria

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Estamos en el Parque Rural de Anaga, en la isla de Tenerife. Nos hemos venido a este sitio tan pintoresco para hablar de la abeja negra canaria.

Se encuentra con nosotros Willy Acosta, presidente de la Asociación de Defensa Sanitaria AVECAN, y directivo regional de la Plataforma Agraria Libre de Canarias (PALCA). Con él vamos a hablar de la abeja canaria y de toda su problemática.

Pero primero, vamos a conocer las excelencias de la abeja canaria, una abeja que está encuadrada dentro del subsector de la ganadería. Sí, de dicho bien: ganadería.

Willy, vamos a ver si aprendemos un poquito hoy de las excelencias de la abeja canaria.

Sí, existen estudios genéticos que dicen que la abeja negra canaria procede parte de la abeja melífera ibérica y de la abeja portuguesa, que se adaptó muy bien a las Islas Canarias, obteniendo lo que tenemos hoy.

La abeja negra canaria pura es bastante dócil, y no por ello deja de ser productiva y además bastante interesante, teniendo en cuenta que es una abeja que, cuando está adaptada, puede trabajar bastante bien. En esta zona del macizo de Anaga, a pesar de la bruma, ella trabaja muy bien.

Morfológicamente, ¿qué podríamos destacar de la abeja negra canaria?

Normalmente es una abeja pequeñita con tonos marrones o negros, aunque no necesariamente tiene que ser así. Muchas veces también se le nota un color amarillento, sobre todo si entre sus antecesores pudo haber alguna hibridación con otra abeja de la zona, pero realmente lo que menos preocupa muchas veces es el color, porque el color en la genética es lo último que se pierde.

La mejor forma de detectar si es una abeja negra o no, es morfológicamente: la medida de las alas, el tamaño de la abeja, y demás. Ahí la verdad es que estoy empezando a tener un poquito de conocimiento, porque cuesta.

Hablamos de la miel y hablamos de la colmena, porque eso está todo relacionado. Y sobre todo, porque la abeja canaria es una gran productora. Está integrada en la flora que hay en todas estas regiones de la Macaronesia, y sobre todo, en cada isla muy particularmente.

Como te estaba diciendo, aquí en el macizo de Anaga, con la bruma que hay, tú las ves ahora mismo trabajando y aprovechando la floración.

Si la abeja negra está adaptada a una zona, cuando la llevas a otra le cuesta un poco adaptarse, pero eso te puede pasar con cualquier tipo de abeja.

Hablamos ahora de la colmena y de la producción de miel, porque varía a lo largo del año. Depende de la floración, de la sanidad de la colmena… ¿De qué depende la producción?

Como tú bien dices, hay muchos factores que influyen en la producción. Uno de ellos es el tiempo; tú puedes tener una floración muy buena, pero si el tiempo está muy mal, muy ventoso o puede haber alguna lluvia, las abejas evidentemente no trabajan.

En otras ocasiones, los picos de floración se producen en momentos en los que la colmena todavía no ha crecido, no ha pasado el invierno y está débil, y no le da tiempo a meter miel. Pero sí que lo utiliza, a lo mejor, para poder criar, para alimentarse ella en lugar de meter reserva.

Otra parte importante es la genética de la abeja. Hay colmenas que te pueden dar 60 o 70 kilos, en un caso muy bueno. La media puede ser 10, 15 o 20 kilos, o incluso puedes encontrarte colmenas que no te producen nada. Entonces, influye la genética, la floración, el clima, la época del año… te puedo decir que la abeja es bastante caprichosa.

Donde la floración se viene abajo, porque no ha llovido, ellas se tienen que adaptar. Incluso, estaban acostumbradas a ir a toda esta flora, y van a buscar otra cosa. ¿Es así?

Es así, la abeja es un animal que es de ideas fijas. Ella se busca la vida. Pero es que, incluso, tienes floración delante de las colmenas y ellas a lo mejor no aprovechan esa flor, porque 10 días antes salió una floración en otra zona; ellas van a esa zona a aprovechar esa floración y hasta que no terminen con esa floración, aunque tengan flor delante de las colmenas, ellas siguen yendo a la misma. Hasta que no se acabe, no empiezan con otra floración.

Cada una tiene su función, cada una tiene su trabajo. Hay unas abejas pecoreadoras, que son las que salen al campo y recolectan tanto la miel como el polen. Cuando están en busca de la floración, sale un grupito; unas detectan unas flores, otras detectan otras, y luego vuelven a la colmena. Se explican unas a otras, por medio de un pequeño baile, en dónde está la zona en donde se encuentra esa floración. Luego sale otro pequeño grupo para comprobar si lo que les está diciendo esa abeja es correcto, y para ver si es una buena floración y es interesante.

Es como la administración.

Sí, señor. Vuelven otra vez a la colmena y dicen: “Oye, pues sí: este sitio es bueno”. Entonces te das cuenta que empiezan todas a bailar, a transmitirse la información: “Tantos grados a la izquierda, tantos grados a la derecha”, y al final van todas a buscar la floración a esa zona. La verdad es que es impresionante.

Cuando las empiezas a conocer y ves cómo trabajan, te quedas con la boca abierta de lo que es capaz de hacer un animalito tan pequeñito.

Vamos ahora con la importancia de la abeja negra canaria, a diferencia de otras abejas que a veces se suelen traer a nuestra región, que no son de aquí, y que producen muchos daños. Porque siempre hemos dicho, no nos cansamos de repetir, que las especies invasoras hacen daño en el entorno local, y hay que tener mucho cuidado. ¿Es así?

Sí. La abeja canaria está adaptada a la zona, a la floración, tiene una forma de polinizar y de trabajar que puede ser distinta a la de cualquier otra raza. Incluso la polinización y la obtención de miel pueden cambiar. La abeja negra es una abeja pequeñita, que en muchas ocasiones puede entrar en flores pequeñas, a diferencia de otras abejas. Tiene su particularidad.

Y la importancia es que la abeja, sea abeja negra o no, es la que hace una mejor polinización a nivel mundial. Ya lo decía Albert Einstein en su momento: “El día que desaparezca la abeja, la raza humana puede acabar después de cuatro años”.

Sí. No hay polinización de los frutales y, al final, no hay fruta. La abeja negra canaria es una abeja mansa, ¿no?

Sí. De hecho, tengo compañeros apicultores que trabajan la abeja negra pura, y ellos trabajan las colmenas sin guantes, porque es muy dócil. Incluso tengo conocimiento de gente que trabaja la abeja negra, y castra y coge su miel, sin protección.

¿Qué pasa después de que se hibrida con otras razas que no son de aquí?

En una primera hibridación, si tanto la abeja canaria como la foránea son puras, puede llegar a salir un híbrido productivo, incluso dócil. El problema está en que, en una segunda generación, los genes se van deteriorando y van predominando otros, y la genética que sale en otras generaciones puede generar una abeja bastante agresiva.

Yo me imagino que precisamente por eso es por lo que la gente últimamente le tiene cada vez más miedo a la abeja, porque ha habido una hibridación mayor y la abeja se vuelve más picona.

Hablamos de otro ácaro, que es la varroa, que se incrusta detrás de la cabecita de la abeja y empieza a chupar, empieza a matarla. También fue introducido, no estaba aquí. ¿Es verdad?

Sí. Tanto la varroa como muchas enfermedades que tenemos hoy en día en la apicultura, han sido introducidas por abejas extranjeras.

El mayor problema que tenemos ahora mismo en la apicultura es la varroa. Es un ácaro que se alimenta de la abeja durante toda su vida. Incluso la varroa se mete en la celdilla, cuando es una larva, se alimenta de esa larva y, a medida que va creciendo dentro de la celdilla, ahí se sigue alimentando de la larva, incluso se va reproduciendo dentro de esa celdilla. Si entra una varroa, cuando salen, pueden salir dos o tres varroas y se vuelven a subir sobre la abeja, o incluso se suben sobre otra abeja.

Es como cuando un perro tiene una garrapata. La varroa se va alimentando de la abeja, y lo peor de todo es que, además, la propia varroa también transmite enfermedades.

Vamos a hablar ahora de las ayudas que se conceden mediante el POSEI (Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias) a tener abejas. Porque, como decíamos antes, la abeja está dentro del subsector de la ganadería. Tú eres directivo de PALCA, y te reuniste en representación de PALCA regional para conocer qué tipo de líneas de ayuda se iban a dar a la abeja negra mediante el POSEI.

Como tú bien dices, hay una ayuda que es la del POSEI. En este caso, dentro de la ganadería también se aplica a la abeja negra como subsector. Es una ayuda que se da desde Bruselas para que se siga manteniendo la abeja negra canaria y, en el caso del POSEI, se hace un reparto equitativo por colmenas. Todo depende de la cantidad de colmenas que estén registradas ese año, y de la cantidad de fondos que haya para la parte apícola.

Entonces se hace un reparto y te pueden tocar a lo mejor 10 o 12 euros por colmena; el tope son 20 euros, o algo así. De hecho, este año en la mesa ganadera del POSEI se encontraban las plataformas agrarias y ganaderas, como PALCA, y también había representantes de los subsectores. En la parte apícola había un representante por parte de la provincia de Gran Canarias, y otro por parte de la provincia de Tenerife.

Se hicieron distintas propuestas. Una de las cosas que se solicitó fue un intento del aumento del POSEI a la abeja negra, porque se cree que la ayuda que se da por colmena no es suficiente como para que el apicultor tenga el interés suficiente para poder seguir manteniendo la abeja negra, por la dificultad y el trabajo que conlleva.

Otra cosa que se solicitó fue la prohibición de la entrada de abejas foráneas a las Islas Canarias.

Es lógico, ¿no?

Es lógico entre comillas. Para muchos es lógico, para otros no. Para mí es totalmente lógico. Creemos que si se prohibiera la entrada de abejas extranjeras conseguiríamos varias cosas: una de ellas es que la abeja negra no se siga degradando. Otra es que no entren enfermedades, que siguen habiendo enfermedades nuevas que atacan a la abeja negra. Y lo otro que es muy importante es que en cualquier colmena de ganado que se traiga de afuera puede venir la avispa asiática, que si entra en Canarias, por el clima que tenemos, puede hacer un auténtico destrozo.

Es un bicharraco enorme y se alimenta de las abejas. En un día son capaces de destrozar, dependiendo del nido de avispas, cientos de colmenas. Y con que sobreviva una reina en invierno y se meta dentro de una colmena, una entretapa, incluso un palé de piedras… si viene solamente una reina de avispa fecundada, aquí forma un nido.

Incluso, el personal que se está dedicando a exterminarlas en la Península, porque es una avispa que viene desde Asia y ha caminado por toda Europa, tiene que utilizar trajes especiales de mucho más grosor y más capas que los que se utilizan normalmente para la apicultura.

Está claro. Si entra la avispa asiática aquí, acaba con las abejas.

Sí. Ten en cuenta que la avispa asiática hace invernada. Aquí, por la climatología que tenemos en Canarias, en pleno invierno pueden desarrollarse tranquilamente y no sabemos qué podría ocurrir.

¿Es verdad que existe alguna línea de ayuda específica dentro del Programa de Desarrollo Rural (PDR), de manera medioambiental, para la protección de las abejas, concretamente de la abeja negra canaria?

Yo lo podría ver interesante. Dentro de las ayudas ambientales hay una ayuda que es a la polinización. Ésa es una ayuda que se da por colmena.

En el caso de la Península, se suelen dar entre 20 y 22 euros por colmena. Como tú bien dices, está metida dentro de las agroambientales por el interés que produce la abeja por el trabajo de polinización que realiza.

Si las ayudas a la polinización se vincularan a la abeja negra, yo creo que sería una ayuda bastante interesante para los apicultores de la abeja negra, porque tendrían el POSEI y tendrían la ayuda a la polinización. El trabajo que lleva un apicultor en su colmenar para intentar seguir manteniendo a la abeja negra, tiene mucha dificultad.

¿Y eso se está pidiendo?, ¿se está trabajando por las instituciones? En Tenerife tenéis instituciones como la Casa de la Miel y otras…

Pues mira, yo creo que, ahora mismo, no hay nadie que haya solicitado que se dé esa ayuda explícita para la abeja negra.

Que no se dé para todas las abejas, sería específicamente para la abeja negra. Porque al final, como se suele decir, matamos dos pájaros de un tiro: protegemos a la abeja negra y apoyamos al apicultor de abeja negra.

Sí, yo creo que sí. Podría ser interesante. Ten en cuenta que la abeja es un ganado totalmente distinto a cualquier otro.

Me gustó eso de “ganado”.

Sí, sí, la abeja es un ganado. Todos los apicultores tenemos que tener, obligatoriamente, un registro de explotación ganadera. Y se trata como un ganado. La abeja tiene que tener su zona donde va a beber, el apicultor tiene que preocuparse por su sanidad, tiene que tener sus colmenitas limpias, tiene que hacer sus cosas bien, y tiene sus inspecciones sanitarias, las asociaciones tienen sus veterinarios… O sea, no deja de ser un ganado como cualquier otro.

Vamos a resumir ciertas cosas para que queden claras. Tú decías que al apicultor le resultaba mucho más caro producir y mantener a las abejas negras, ¿por qué?

Dentro de la colmena están las abejas, están los zánganos -que son los machos, y está la reina. En determinadas épocas del año, que suele ser cuando la floración y la colmena están fuertes, la colmena muchas veces enjambra, o el apicultor saca reinas nuevas, y esas reinas nuevas salen al campo a fecundarse, y se pueden fecundar hasta con once zánganos distintos.

La reina tiene una bolsita durante toda su vida, que es la espermateca, en donde guardan los espermatozoides los zánganos con los que se fecunda, que pueden ser zánganos de abeja negra canaria, de abeja italiana o cárnica… lo que te encuentres en la zona dependiendo de la raza que esté manejando el apicultor que tengas cerca.

Y ten en cuenta que, para fecundarse, la reina no va a llegar tan lejos, pero ya hay estudios que demuestran que una abeja puede desplazarse a 8 kilómetros de distancia.

Entonces, imagínate que tienes abejas negras, sacas reinas nuevas, se fecundan con los zánganos de la zona, ella después de fecundada pone sus huevitos, pone sus larvas, y normalmente a los 28 días nacen las abejas de los huevos que ellas han puesto.

Tienes una colmena perfecta de abejas negra, y un día la abres y te aparecen allí abejas amarillas, marrones, anaranjadas, de todo tipo de razas. Y tú dices: “¿Y esto qué es?”. Claro, la reina, en busca de asegurarse su existencia y a vida de su prole, se fecunda con todos los zánganos que puede, y ahí puede haber todo tipo de raza de zánganos.

Entonces, ¿qué le pasa al apicultor? Para poder cumplir, por ejemplo, con el POSEI, si le hacen una inspección resulta que aquello es de todo menos de abeja negra. Entonces tiene que desechar eso, tiene que volver a sacar una reina nueva, tiene que buscar la forma de perpetuar otra vez la abeja negra. Y entre una cosa y la otra te puedes tardar más de dos meses.

Total que, si haces ese trabajo, cuando llega el momento en el que tienes que sacar la miel, ellas en vez de estar dedicándose a la miel están intentando sacar crías, y al final pierdes la genética, pierdes la miel y pierdes todo. Por eso te digo que es mucho trabajo, y el apicultor no le puede llegar a ser rentable mantener la abeja negra, pero más que nada por las hibridaciones que puede tener el apicultor.

Willy, quedan muchas cosas que hablar sobre ese tema…

La apicultura es un campo por explotar aquí en Canarias. De la miel que se consume en Canarias, sólo un 8 o 10% se produce aquí. Se trae miel de afuera. En los propios supermercados, en las etiquetas lo puedes ver. Incluso, la gran mayoría de mieles que se venden en los supermercados no son ni siquiera españolas, y sabemos que las mieles españolas son de muy buena calidad.

Muchas veces lees las etiquetas y dice “Miel procedente de la Unión Europea y de fuera de la Unión Europea”. Cuando lees eso ya sabes que están metiendo mieles chinas en el envasado, y en China se tratan a las abejas con antibióticos. Con eso hay que tener mucho cuidado.

También conversamos con Alejandro, tesorero de la Asociación de Defensa Sanitaria AVECAN.

Alejandro, háblanos de la asociación.

La asociación es de ámbito regional, abarca toda Canarias. Creo que hay socios de todas las islas, incluidas Lanzarote y Fuerte Ventura, que tienen la apicultura introducida muy recientemente. Y tenemos una forma de trabajo un poco diferente de las otras asociaciones.

¿En qué varía esa forma de trabajo?

Por ejemplo, en la parte de los tratamientos, nosotros no imponemos tratamiento, sino hacemos un pedido según lo que los socios soliciten, porque puede haber diferentes resistencias del ácaro, en este caso la varroa, y a lo mejor un principio activo no funciona. Si el apicultor quiere optar por otro, puede hacerlo.

La esencia de “COPLACA Transmite” también es impulsar la ecología y todo el desarrollo que lleva la producción frutícola. Muchas veces no entendemos que el hecho de que existan abejas va relacionado a tener buena producción de frutales. Es así: cuánto más polinización existe, más y mejor producción de frutales tendremos. Por lo tanto, están muy vinculados muchos hechos medioambientales (en este caso, este subsector ganadero de la abeja) con las producciones agrícolas. Alejandro, vamos a recordar la figura de tu abuelo, un hombre que intentó hacer las cosas bien hechas, que intentó introducir en Canarias una manera de hacer y de mejorar, y que quizás modernizó la apicultura en ese momento.

Sí. La apicultura en Canarias en los años 80 o 90, eran corchos: un corcho era un tronco hueco, se ponía a las abejas y ellas hacían los panales libremente. Y se cosechaba, se cortaba el panal, se exprimía con las manos, y cada corcho daba 3, 4 o 5 kilos de miel.

Mi abuelo estuvo en Venezuela, como muchos canarios, y allí entró en contacto con las colmenas modernas de caja, de cuero móviles, y no llegó a trabajarlas pero las vio. Cuando regresó a Tenerife vio un señor que tenía dos o tres colmenas de esas y vio que producían bastante miel en comparación con los corchos, a lo mejor 20 o 30 kilos en esa época, o más. Entonces él pidió 110 cajas vacías a la Península, porque en Canarias en ese momento no había empresas que se dedicaran a eso, y aquí las pobló con abejas: compraba corchos y los pasaba a cajas. Y así empezó.

Poco a poco llegó a tener 350 colmenas. De tal manera que, en los años 70 u 80, él tenía 350 colmenas y la gente todavía andaba con colmenas tradicionales de corcho.

No fue el primero en poner cajas, pero fue el primero en trabajarlas de manera profesional. Tenía un número considerable, e hizo la primera marca de miel de Tenerife, que se llama “Miel Ucanca”, que aún la mantenemos nosotros.

¿Por qué zona tenía las colmenas?

Las tenía aquí, las trasladaba al Teide y Guía de Isora, igual que hacemos nosotros hoy en día. Primero al Teide, luego subía a Guía de Isora, y después el invierno lo pasan aquí.

Es decir, que esa marca de miel, “Ucanca”, que fue la que empezó a comercializar tu abuelo, fue la primera miel con marca propia.

Sí, con registro sanitario.

Vamos a seguir dando la tabarra con el tema de la abeja negra canaria y la producción local. Les pido a Alejandro y a AVECAN que me den una mano para seguir contando estas cosas. ¡Gracias, Alejandro! ¡A seguir trabajando!

http://cronicasdelcampopalmero.com/

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Entrevistas · La Palma · Tenerife

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