May 19, 2017
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El Cuyás acoge mañana una única función del espectáculo familiar ‘Vuelos’, nominado a dos premios Max, incluido el de mejor montaje de su categoría

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Este sábado a las 18.00 horas se exhibe en el Teatro Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria una única función del familiar ‘Vuelos’, el hermoso montaje inspirado en la figura y la obra de Leonardo da Vinci por el que la prestigiosa compañía Aracaladanza está nominada a los premios Max de este año en las categorías de mejor espectáculo infantil y mejor vestuario.

 

Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud 2010 y ganadora ya de varios premios Max y Fetén, Aracaladanza se ha convertido en todo un referente nacional e internacional en la creación de espectáculos familiares.

 

Tras adentrarse en los universos de El Bosco, Magritte y Miró con los montajes ‘Pequeños paraísos’, ‘Nubes’ y ‘Constelaciones’, respectivamente, la formación madrileña se fija ahora en el genial renacentista italiano para asombrar con ‘Vuelos’ al público mayor de cinco años.

 

“Regresamos al sueño de nadar en el cielo, pasear en el agua y, sobre todo, volar en la tierra”, explican desde la compañía, que dice sentir “la necesidad de compartir la certeza de que la libertad solo es posible cuando nos atrevemos a soñar un mundo más justo y libre, más feliz y más humano” y querer convertir los sentidos en “herramienta subversiva que contribuya a cambiar el mundo”.

 

En él, combina durante 50 minutos movimiento, música, objetos, proyecciones y, por supuesto, danza. El espectáculo, que está coproducido por Teatro de La Abadía, el Sadler’s Wells Theatre, Nottingham Lakeside Arts y la Comunidad de Madrid con la colaboración del Festival Grec, ha sido creado y dirigido por Enrique Cabrera.  Sobre el escenario, Carolina Arija, Jorge Brea, Jonatan de Luis, Raquel de la Plaza y Jimena Trueba. Completan el equipo artístico la figurinista y escenógrafa nominada al Max Elisa Sanz, el afamado iluminador Pedro Yagüe, Álvaro Luna (diseño de video escena), Luis Miguel Cobo (composición musical) y Ricardo Vergne (diseño de marionetas y objetos con el asesoramiento de El Nudo Compañía Teatral).

 

 

El público que acuda al recinto también podrá admirar en su hall una instalación creada a partir de cientos de dibujos realizados por los 800 escolares grancanarios que previamente habían participado en un taller organizado en San Martín Centro de Cultura Contemporánea dentro del proyecto ‘Escenarios de arte’, que impulsan conjuntamente el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y el Teatro Cuyás.

 

Esos pequeños artistas y otros muchos niños y niñas, hasta un total de 2.500, han disfrutado esta semana de cinco funciones de ‘Vuelos’ programadas dentro del programa pedagógico del Cuyás, Teatrae, que cuenta con el patrocinio de la Fundación Mapfre Guanarteme.
Danza alrededor de un genio. Máximo exponente del humanismo renacentista, Leonardo da Vinci (1452-1519) necesitaba comprenderlo todo y su clave para conseguirlo era la observación y el estudio directo de la naturaleza (“Consulta para todo con la naturaleza”, decía). Pero si algo le obsesionaba era el vuelo de pájaros y murciélagos, así que durante 25 años, se dedicó a estudiarlos con la intención de imitarlos y hacer así realidad el mito de Dédalo e Ícaro.

 

Después, realizó cientos de bocetos y prototipos de máquinas voladoras a las que precisamente denominó “pájaros”. Lamentablemente, parece que nunca consiguió dotarlas de la potencia suficiente para elevarlas y mantenerlas en el aire, un fracaso que le valió la crítica y la burla de contemporáneos como Miguel Ángel que dijo de él: “Empezó muchas cosas, pero no acabó ninguna”. Siglos después, sus diseños serían, sin embargo, la base de la aeronáutica, y por cosas así está considerado como uno de los hombres más brillantes de todos los tiempos.

 

Siendo casi un niño, aprendió pintura y escultura de la mano del genial Andrea Verrocchio, y seguramente fue en el taller de su maestro donde nació su interés por la anatomía, el cual queda de manifiesto en su famosa lámina ‘El hombre de Vitrubio’, que resume sus investigaciones sobre las proporciones humanas. Más tarde fue ingeniero (llegó a ser ingeniero oficial de la ciudad de Milán bajo el mandato de Ludovico Sforza) y sus proyectos e inventos fueron tan innovadores como su obra artística.

 

De todo ello dan fe sus famosos diarios y cuadernos de notas, más de 13.000 páginas distribuidos, de forma desordenada, casi caótica, en 120 volúmenes sobre diversas materias. Como curiosidad, todo en ellos estaba escrito al revés, de derecha a izquierda, de forma que solo se podían leer con ayuda de un espejo y es esa doble (y genial) visión de la realidad la que da alas a Aracalandaza, cuyos integrantes dicen sentirse no solo inspirados, sino sorprendidos y cautivados por el genio creador del artista e inventor italiano.

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Gran Canaria

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