Abr 5, 2017
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Educación intensifica las medidas contra el abandono escolar temprano

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El Gobierno de Canarias está ultimando un Plan Estratégico de Atención a la Diversidad (PEAD), que incrementará notablemente la atención al alumnado que tenga mayor propensión al abandono escolar temprano, es decir, a dejar los estudios después de la Educación Obligatoria (Secundaria). La consejera de Educación y Universidades, Soledad Monzón, señaló hoy en sede parlamentaria que este Plan “adquiere, desde un primer momento, un enfoque preventivo y positivo en la búsqueda de estrategias y medidas que favorezcan e impulsen la continuidad escolar de la población en Canarias”.

En este sentido, el nuevo PEAD no sólo trabajará la atención a la diversidad desde el punto de vista de la intervención, sino de la prevención, comenzando sus actruaciones concretas allí donde sean más necesarias. Por ejemplo, se implementará un programa para favorecer el desarrollo personal y el éxito escolar desde Educación Infantil. Así, se persigue que el alumnado potencie la competencia comunicativa desde edades tempranas, así como el desarrollo emocional del alumnado. La idea principal del Plan es incidir lo máximo posible en edades tempranas con la finalidad de prevenir dificultades no sólo a nivel de aprendizaje sino de convivencia positiva.

Continuidad

Durante su comparecencia, Soledad Monzón explicó cómo las medidas a implantar en las Islas tienen una sólida base en todo el trabajo que se viene realizando durante la última década y que ha permitido reducir la tasa de abandono escolar temprano (porcentaje de población de 18 a 24 años que no estudia, ni tiene empleo). En el año 2.006, la tasa de abandono escolar temprano en España era del 30,3 por ciento y, en Canarias, del 34,9 por ciento. Ambas cifras han ido disminuyendo hasta que, en el último año, la tasa canaria se ha situado por primera vez por debajo de la española. El año 2016 se cerró con una tasa del 19 por ciento en España y, en el Archipiélago, bajó hasta el 18,9 por ciento, “de forma que estamos más cerca de lograr el objetivo del 15 por ciento, fijado por la Unión Europea en su estrategia para 2.020” -recordó la consejera.

Además de desglosar decenas de medidas que se aplican ya en los centros escolares, “gracias a la implicación y al compromiso continuado de un cuerpo docente cada vez más preocupado por formarse y desarrollar nuevas estrategias”, como los planes de convivencia positiva o los programas Infancia y Travesía, que realizan un acompañamiento al alumnado con mayores dificultades, a través de metodología, actividades y enfoques novedosos, la consejera destacó en su intervención de hoy, la importancia de la implicación de toda la sociedad e instituciones para reducir el absentismo escolar, primero, y el abandono temprano, después.

Soledad Monzón señaló que quizás lo más obvio, para explicar el abandono escolar “sería acudir a las cuestiones económicas. Mucho se ha hablado de cómo se dispara el abandono escolar, cuando es fácil encontrar un trabajo y ganar dinero sin apenas formación y cómo se reduce en épocas de crisis”.

Sin embargo, frente a esta imagen “debemos contraponer la realidad de las cifras de desempleo”. La consejera destacó que la estadística es clara y, a mayor nivel de formación, más sencillo es encontrar un empleo, “y esto es algo que no debemos dejar de repetir para que los colectivos que no lo vean así comprendan que el tiempo que dedican a formarse es un tiempo aprovechado” -insistió.

Una estadística, que la consejera explicó a continuación: la EPA correspondiente al cuarto trimestre de 2.016 señala una tasa de paro del 18,63 por ciento en el Estado. En la población sin estudios, se dispara hasta el 43,77 por ciento y se va reduciendo paulatinamente, nivel a nivel, hasta situarse en el 11,36 por ciento para quienes tienen estudios universitarios.

“Pero esta realidad, que es fácil de comprender para la población adulta, se presenta como algo ciertamente lejano en la mayor parte de las ocasiones para el alumnado de las enseñanzas obligatorias, es decir, desde los 6 hasta los 16 años”. Por este motivo, Monzón insistió en que, en esas edades, “es más importante aún lograr que el sistema educativo sea motivador, que el alumnado se sienta cómodo en él”, porque la principal candidatura a abandonar los estudios al cumplir la mayoría de edad es la del alumnado absentista y la de aquél que obtiene malos resultados o no se siente parte del sistema educativo.

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Canarias

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