Ene 22, 2017
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El Juego de Reyes en los colegios

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Considerado como el juego de los reyes desde hace cientos de años, el ajedrez ha sido una disciplina que ha ido, poco a poco, abriéndose camino en los centros escolares frente a deportes más populares como el fútbol, o, baloncesto. Los encargados de acercar el ajedrez hasta los colegios han sido los diferentes clubes de ajedrez que existen a lo largo de la isla de La Palma. En el caso de la capital palmera, el Club de Ajedrez de Santa Cruz de La Palma lleva 7 años acercando esta modalidad a los más pequeños con un notable éxito entre los escolares de santacruceros y Breña Alta.

Atreyu Hernández Piñero es uno de esos monitores. Descubrió el ajedrez, asegura muy tarde con casi 13 años, “recuerdo que fui a casa de unos amigos y algunos estaban jugado a ajedrez. Me llamó poderosamente la atención y les pedí que me enseñaran. Imagina, me explicaron los movimientos más básicos y yo creí que ya estaba todo. Empecé a ir a clases en el Anselmo Pérez de Brito; eran niños más pequeños que yo y creí que iba a ser fácil. No lo fue, dice, me ganaron todos, pero yo ya me había enganchado al ajedrez”. Desde hace siete años, Atreyu y Francisco son los monitores que acercan el ajedrez en los colegios de Santa Cruz de La Palma y Breña Alta. Dos horas de ajedrez en las que combinan juegos y enseñanza y que cada vez más, atrae a más pequeños “si solo enseñáramos movimientos y jugadas, me explica Atreyu, estoy convencido que a la semana muchos se aburrirían. Tengo muy claro que mi objetivo como monitor es primero que se diviertan, que les atraiga, que interactúen con las piezas y que hagan juegos. Hacemos, por ejemplo, para los que empiezan guerra de peones; es un juego sencillo, pero con el que se lo pasan bien y aprenden de paso los movimientos del peón. Y creo que es precisamente eso, lo que fascina a los chicos y chicas que tenemos”. Y a eso se suma la experiencia de los monitores que cuando ven que un tablero se queda atascado antes que dejar que los jugadores se desesperen y quieran irse, se cambia la estrategia y comienza un nuevo juego.

No hay unos requisitos para empezar con esta actividad; la edad no es determinante o la agilidad, o velocidad, como en otras modalidades “la edad no es importante, dice Atreyu, mira yo que empecé con trece años. Suelen empezar con cinco, o, seis porque estamos en centros escolares. Pero de este grupo del Gabriel Duque, por ejemplo, tenemos niños y niñas que están en esta clase y que han jugado torneos con adultos y se lo pasan bien. En esta clase tenemos, incluso, una campeona benjamina de Canarias”.

En la clase de hoy en el Gabriel Duque faltan niños, pero aun así hay bastantes. Todos están jugando. Bien o menos bien, todos mueven las fichas. Si te paras a mirarlos con detenimiento ves quienes ya llevan tiempo jugando y quienes acaban de empezar. No hay ni una sola cara de aburrimiento, todos se ríen y comentan sus jugadas. Alejandro ha sido, precisamente el último en unirse a este grupo; le pregunto si le gusta “mucho, me dice, con una enorme sonrisa, es muy divertido y no me importa estar sentado tanto tiempo”.

Y es que el ajedrez es también una disciplina muy útil para centrar a niños a los que les cuesta prestar atención en las aulas “tenemos niños cuyos padres nos dicen que los inscriben en ajedrez porque son, vamos a decir para entendernos, nerviosos. Ellos aquí no tienen problema, se centran porque lo que ven les atrae. Si a un niño más activo no le gusta el ajedrez y no conseguimos que le guste no podemos hacer nada con él o ella. Pero si te digo que hay padres que vienen con ese problema y esos niños aquí no se levantan; es más en algún momento somos nosotros quienes les decimos que paren,” me cuenta entre risas.

Pero no sólo para centrar a niños más intranquilos, el ajedrez, es sin duda, la mejor herramienta pedagógica para que los alumnos aprendan matemáticas sin darse cuenta “el ajedrez ayuda mucho más de lo que los padres se imaginan con las matemáticas, asegura Atreyu. Hay toda una bibliografía donde se explica con detalle. En muchas jugadas, ellos están calculando, por ejemplo, si yo les digo juegan blancas y dan mate en dos, ellos de forma casi que automática están calculando y les viene bien para reforzar la asignatura de matemáticas”.

Aunque parezca mentira, los niños continúan jugando entre ellos. Todavía, lo confieso, no he visto una cara de aburrimiento. Me dirijo a los “mayores”, a los que más tiempo llevan “es interesante, me dice Ismael, casi en un susurro, podemos hacer estrategias y si ganamos Atreyu nos da chapas”; “a mí me gusta aprendo cosas nuevas y Atreyu me da chapas”, me cuenta Iker, y “yo también he aprendido muchas cosas, explica Jorge, y me gustan las chapas, y el próximo año también vengo”.

La experiencia como monitor para Atreyu ha sido más que satisfactoria en estos últimos siete años. Durante ese tiempo ha hecho que cientos de alumnos descubrieran el ajedrez de forma divertida convirtiéndolo en parte de sus vidas “me gusta mucho cuando estoy en un torneo y niños a los que enseñé y están hoy en secundaria se acercan y juegan conmigo. También se me ha dado el caso de niños con partidos de fútbol y torneo de ajedrez el mismo día; cuando eso ocurre siempre les digo que escojan ellos, y, te puedo asegurar, que una gran mayoría, viene al torneo de ajedrez. Eso personalmente, es muy satisfactorio”.

Y si ustedes me lo permiten, como madre, docente y redactora aficionada les recomiendo, que al menos durante un curso escolar inscriban a sus hijos e hijas en esta actividad. Los beneficios a corto y largo plazo para nuestros pequeños son más que provechosas. No pueden llegar a imaginar cuánto.

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Entrevistas · La Palma

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