Nov 20, 2016
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Las palabras de Bejeque.

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Llego unos cinco minutos tarde a esta entrevista; encontrar aparcamiento en Santa Cruz de La Palma es toda una aventura, y, no es una crítica. He quedado con Manuel González Plata, “Bequeje”, en el Casino; el sitio lo sugirió él, y desde, luego no se me ocurre mejor sitio que este. Me parece que estoy entrando en aquellos bares de tertulia de la generación del 98 que tanto estudié en literatura hace ya muchos años. Bequeje ya está allí, me recibe con una enorme sonrisa; subimos a la planta alta; comenzamos a charlar sobre sus inicios en la literatura “supongo que siempre me ha gustado; escribía en el Instituto e incluso llegué a ganar Premios de Poesía y uno insular sobre la figura de San Fernando, el patrón de la juventud”. Ya han pasado muchos años, sonríe, pero estos inicios en la escritura marcaron un comienzo en el complicado mundo de la literatura que aún recuerda como si fuera ayer “debuté en el periódico en el Diario de Avisos con un escrito dedicado a una amiga común de mi esposa y mía. Esta señora falleció a una edad muy temprana. A mí me brotó un pequeño poema de lamentación ante una pérdida tan prematura”. Y es ahora cuando descubro el porqué de su sobrenombre “me gustaba y me gusta escribir pero no soy profesional; además empecé a escribir en un periódico y tampoco era periodista porque no pude estudiar esa carrera; me daba algo de pudor empezar y firmar con mi nombre completo, así que decidí usar Bequeje, esa es la historia de mi seudónimo”, me cuenta sonriendo.

Reconoce que ha perdido la cuenta de los poemas escritos. Se confiesa un desorganizado en lo que a ese aspecto se refiere. La poesía, me cuenta, le hace sufrir mucho más que la prosa donde, sin duda alguna, se siente más cómodo. Lleva escritos unos 7 libros, “más o menos”, dice, de entre los que, Tiempo de Ausencia, tiene una especial relevancia para él “se lo dediqué a mi querida Inés en un momento de salud delicado para ella”; los ojos de Bequeje brillan al nombrar a su esposa. Inés, le pregunto ¿ha sido el gran amor de tu vida? No he acabado de formular la pregunta, y, ya hay un rotundo sí emitido con esa voz tan profunda y característica “fue amor a primera vista. Salí una mañana del Ayuntamiento, ella pasaba por la calle Real, nos miramos y ya no dejé de pensar en ella y así hasta ahora”. Y fíjense las cosas de la vida, Inés, maestra ya retirada, es además la hija del verseador de la Villa de Mazo Bernardo Gutiérrez quien cuenta con una placa de reconocimiento en su casa de La Montaña. Así que es normal que el poeta y la hija del verseador terminaran unidos. Ella es, en cierto modo, quien desde una manera muy respetuosa, relee y “corrige” de un modo cariñoso, lo que Bejeque escribe.

Manuel es un gran conversador, tiene un conocimiento profundo de diferentes aspectos de la vida. Podría decirse que es casi hablar, y reconozco, que me encanta charlar con parte de la historia más reciente de la isla. Nacido en Santa Cruz de La Palma, criado en Breña Alta y casado en el linde entre Mazo y Breña Baja, ha vivido la etapa más dura de la modernidad de España, y, la que, de soslayo, los de mi generación conocen, qué decir de los que son más jóvenes que yo “en mi juventud hasta los 14 años era franquista, lo digo claramente. Para mi padre aquello fue un mazazo; pero en esa época si querías jugar al dominó o al baloncesto tenías que ir al Frente de Juventudes. Sobre los 14, un amigo de mi padre me trajo de Argentina, libros de Federico García Lorca y de muchos otros poetas que no estudiábamos en el Instituto y aquello me cambió. Me di cuenta que tenía que haber otra cosa”, afirma.

De esa época recuerda, algo más tarde, sus reuniones en casa de una señora de S/C, con un señor que más tarde, me dice, llegó a “desempeñar un cargo político”, una monja vestida de hábito y él mismo “en esas reuniones hablábamos de todo, de cosas sencillas, pero eran cosas diferentes a las establecidas por el Régimen y de las que no se podía hablar en la calle”. De estas reuniones clandestinas, me cuenta, le viene hacer una broma entre sus amigos “cuando veo que hay más de cinco reunidos en la calle, siempre les pregunto, ¿tienen permiso gubernativo? Porque un grupo de más de cinco personas en la calle estaba prohibido, qué cosas”, sonríe.

Y claro metidos en este tema, le pregunto por la tan temida censura de la época que mucho daño hizo, no sólo en el periodismo, sino en todos los ámbitos de la cultura “realmente, me dice, el director del Diario, nunca me dijo que mis textos fueran censurados. Yo supongo que sí hubo censura, sobre todo, en los textos de prosa porque eran los que más tardaban en publicarse; la poesía era más rápida, quizá, porque los que censuraban tampoco los entendían”. Época dura pero en la que también se aprende a apreciar el valor de la palabra; un valor que ya en la democracia llevó a Manuel González Plata a recorrer todos los municipios de la isla dando recitales de poesía “fue un tiempo muy divertido, nos faltaba tiempo para ir a los pueblos. Llamaban de todos los lugares. Recuerdo de venir de Garafía con Inés por la carretera de La Cumbre cuando aún era de tierra, era toda una aventura. A Tazacorte fui con un gran escritor, amigo y represaliado, Agustín Millares. La gente decía,: mira el rojo viejo, con uno nuevo ,y, encima me robaron el coche cuando estábamos en recital”, se ríe.

Si el Diario de Avisos ha sido su casa durante su dilatada trayectoria, lo dejó porque “eso de las nuevas tecnologías no va conmigo. El gran David Sanz me pasaba las cosas a esos artefactos pero me llamaron de Tenerife y me dijeron que debía hacerlo yo, y, no me veo capacitado; eso sí me siguen mandando el periódico; también ha hecho sus pinitos en radio, en Cope La Palma. Con su programa “Martillo Verde y Sonoro”, se convirtió, sin quererlo ni pretenderlo en la voz de los palmeros y en el azote de algunos políticos “eso nunca lo he buscado, me aclara. La gente me mandaba sus quejas y yo las exponía de una manera más adecuada en la radio aunque también es verdad que cuando he tenido que ser más duro lo he sido. Son cosas sencillas, pero que mejoran la vida del ciudadano. Mira para cambiar una bombilla fundida de una farola en una calle no se puede tardar meses; esas son las cosas que la gente me decía y que yo exponía”; me dirías, si algún político en algún momento te ha llegado a decir para un poco, le pregunto, “pues nadie me lo ha dicho, aclara, pero también es verdad que dejé muy buenos amigos en el Ayuntamiento de S/C especialmente entre los operarios, y, en muchas ocasiones me dirigía personalmente a ellos para solucionar las cosas más sencillas”.

Llegando casi al término de esta conversación, que debo decir, se me ha pasado volando, le pregunto por dos talentos de la isla; uno ya consolidado, Elsa López y otro emergente Antonio Tabares “que te puedo decir, Elsa es una escritora y mujer extraordinaria en todos los aspectos y Toni es un talento. Nos saludamos por la calle con ese saludo tan nuestro, que poco dice, y, lo dice todo. Es un escritor brillante y un ser humano excepcional”.

En esta última parte, le pregunto por nuevos trabajos, nuevos libros o poesías. Dice que está algo enfadado con las letras porque le está costando reencontrarse con ellas; sin embargo, agradece la confianza que el director de radio Ecca ha depositado en él para escribir una reflexión de diez minutos sobre un tema de actualidad, “para mí es una tarea difícil y le tiembla la mano cada vez que me enfrento a mi máquina de escribir”. Hay algo muy bonito que Bequeje me ha dicho en esta entrevista y que me ha sorprendido; hace poco tiempo que encontró una caja con todas las cartas de amor que Inés y él se escribieron. No las han vuelto a leer desde que se casaron; Manuel, Bequeje, quizá ahí, sin saberlo, tengas un nuevo libro. Ábrelas.

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Entrevistas · La Palma

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