Cómo sobrevivir al síndrome post vacacional


Descubre cómo vivir la transición de vacaciones a trabajo sin coste emocional

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Ya hemos llegado al mes de septiembre y la inmensa mayoría hemos terminado nuestras vacaciones. Ya toca la vuelta a casa, al trabajo y a las rutinas del nuevo año (sí, nuevo año, porque en realidad el año que cuenta es el que va entre el fin de las vacaciones y el comienzo de las del año siguiente). Es muy probable que al comenzar tu rutina diaria te encuentres cansada y te sientas algo deprimida: esto son síntomas de lo que se conoce como síndrome post-vacacional.

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¿Quieres saber cómo sobrellevarlo sin que lo vivas como una penitencia?, pues quédate por aquí que ahora mismo te doy varios tips para remontar este período de adaptación.

  • Mi primera recomendación es que no te vuelvas de las vacaciones el último día de estas; es mucho mejor volver unos días antes para no sentirse “arrancada” de un estado de felicidad a la rutina más absoluta y triste.
  • En los días previos a comenzar a trabajar vete acostumbrando a tu cuerpo a un nuevo horario, ¿cómo?, pues despertándote cada día más pronto, programando el despertador con unos 15 minutos de antelación cada día, para que poco a poco, tu cuerpo se adapte a madrugar.
  • Como si estuvieras en el 31 de diciembre, compra una agenda y comienza a organizar tus jornadas. Mientras lo haces, tu mente se va quedando con la idea de que vas a comenzar a trabajar. Asumirá que ya tienes preparada una rutina diaria y la vuelta al trabajo será menos impactante.
  • Procura llevar una alimentación sana. Olvídate de la forma de comer relajada del verano y comienza a cuidarte para que tu cuerpo se adapte de mejor manera. Aunque no lo creas, una buena alimentación mantendrá a tu mente y a tu cuerpo preparados para adaptarse a cualquier situación que les cause estrés.
  • Busca siempre el lado positivo de las cosas. No se trata de que sonrías todo el tiempo si no te apetece, más bien se trata de que entiendas que el proceso de vuelta a casa forma parte de otras bendiciones que la vida te ha dado. Tener trabajo hoy en día es algo a valorar muy positivamente, además, ese trabajo que realizas es el que costea las maravillosas vacaciones que has pasado y las que disfrutarás el próximo año también.
  • Si te es posible, añade, quita o cambia tus cosas de tu zona de trabajo. Volver a la rutina en un entorno en el que disfrutas de cosas distintas es menos estresante y menos aburrido.
  • Aprovecha bien los ratos de descanso para, si te es posible, salir a la luz del día. Volverás a tu puesto de trabajo con las pilas un poco más cargadas. ¡Gracias, vitamina D!
  • No vayas directamente a casa después del trabajo. Hacer algo distinto te va a ayudar a desconectar y te sentirás menos estresada. Puedes dar un paseo, quedar con amigos… Todavía puedes aprovechar la luz del sol para volver a recargar las pilas. Disfruta del aire libre mientras te sea posible.
  • Si puedes, comienza a poner tu cuerpo a punto haciendo ejercicio; ya sea corriendo, en un gimnasio, bailando… lo importante es hacer trabajar al cuerpo para deshacerse del estrés y generar “hormonas de la felicidad” que te aportarán el bienestar que tu mente necesita.
  • Haz planes distintos cada fin de semana, de esta manera, tu mente no se sentirá tan oprimida durante el trabajo. El pensamiento del fin de semana tan bonito que vas a disfrutar te dará una sensación placentera que alejará el estrés de tus días más tediosos.

Como puedes ver es mucho más fácil sobrellevar el síndrome post-vacacional de lo que parece… un paseo al atardecer, un café con amigos, una hora de gimnasio… y ¿quién va a decir que no a un fin de semana diferente? Lo importante es encontrar aquellas cosas que te hacen feliz fuera del trabajo y usarlas a tu favor, en un abrir y cerrar de ojos estarás viviendo de lleno el otoño sin perder ni un poquito de la felicidad de las vacaciones.

¿Te apuntas a probar estos tips?

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