La alcaldesa y Esteban Gil han mantenido una nueva reunión por la pervivencia del molino de don José María Gil


0

img-20160907-wa0006La alcaldesa, María Dolores Corujo, acompañada por el primer teniente alcalde y concejal de comercio y actividades clasificadas, David Rocío y la concejal de patrimonio, María Dolores Fernández, han mostrado la enorme preocupación por la pervivencia de este espacio que une la antigua molina y el molino que ha estado activo hasta estos días en reunión mantenida con don Esteban Gil, propietario de la molina y molino de don José María Gil-que estuvo acompañado por su hermano, José María- última empresa de molienda de grano para hacer gofios y harinas en el municipio de San Bartolomé, que recientemente cerró sus puertas ya que su propietario cuenta con 87 años a sus espaldas, está cansado y reconoce con cierta lástima que la maquinaria requiere de fuerza, precisión y mucho esfuerzo para sus manos.

La molina construida en 1870, y adquirida en 1919 por don José María Gil, consta de una torre circular de piedra, barro y cal.  El espacio interior se distribuye en tres pisos, uno bajo que servía de almacén, el segundo con la salida del gofio o harina y el superior donde se volcaba el grano. En 1920 la molina se cierra y sigue hasta hoy en desuso, sustituido el sistema de molienda por un motor de fuel-oil. Actualmente necesita una restauración profunda. La parte que se construyó posteriormente ha seguido funcionando y produciendo un gofio de gran calidad hasta hace bien poco.

El ayuntamiento de San Bartolomé, que siempre ha tenido presente el valor patrimonial del conjunto, lleva mucho tiempo tratando el tema con la familia, para que no se diera esta situación, presentando distintas propuestas, como podrían ser la rehabilitación del espacio entre distintas administraciones teniendo en cuenta que es un BIC la antigua molina y de enorme valor etnográfico “la forma de seguir manteniendo vivo el arte de hacer gofio, de la moliendo de los granos”.

Se han barajado distintas opciones teniendo en cuenta el grado de protección de la edificación antigua, entre ellas estarían,  las actuaciones sobre el molino y molina diferenciando los criterios de explotación, que podría ser, explotado por una empresa, arrendamiento de la misma o la posibilidad de comprar el conjunto de la propiedad.

 

El ayuntamiento desea que este inmueble de enorme valor patrimonial e histórico y el arte de hacer gofio tan arraigado a nuestra tradición gastronómica, perviva más allá de sus actuales propietarios, conservando así nuestras tradiciones, su memoria y el duro trabajo de tantos años. Por ello se han mantenido varias reuniones esperando concretar soluciones lo antes posible teniendo presente también que sin la ayuda del Cabildo y Gobierno de Canarias difícilmente se podrá ejecuta la restauración del inmueble.

Deja tu comentario