Ago 8, 2016
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Leoncio Ramírez coloca a Canarias en lo más alto en el Norseman

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Este pasado sábado, en el suroeste de Noruega, había un grancanario con la clara intención de llevar el nombre del archipiélago por todo lo alto. En una de los triatlones extremos -distancia Ironman (3,8km-180km-42km)- más duros del mundo, Leoncio Ramírez alcanzó la meta entre los 160 primeros en la cima del Gaustatoppen, meta de la colosal carrera Norseman.

El 6 de agosto de 2016 fue un día cualquiera en la vida de Leoncio Ramírez y su familia. Ante una de las pruebas de triatlón más duras del mundo -distancia Ironman- en pleno corazón de Noruega, este grancanario de 46 años experimentó uno de los días más felices de su vida. Con la ilusión de alcanzar la cima del Gaustatoppen, montaña de 2.000 metros, donde se ubica la meta de este admirable triatlón, Leoncio comenzó su andadura a las 5:00 horas de la mañana de este pasado sábado.

Desde un barco, y en mitad del fiordo de Eidfjord, se lanzaron los 270 participantes que iniciaron un sueño. La sirena del capitán sonó y todos empezaron a emprender su marcha hacia la gloria, los 160 primeros serían los únicos elegidos en pasar el corte y alcanzar la ansiada camiseta negra, ubicada en el cielo, la gloria estaba en la cima de la montaña.

Tras poco más de una hora de travesía a nado con un agua a 13 grados de temperatura -y tras la primera transición- las montañas de Eidfjord, Diranut, Geilo y Iminfjeld cargaban, siempre bajo la incesante lluvia, a los triatletas. La dureza del sector de bicicleta -cinco puertos de montaña- imperaba entre los aspirantes a convertirse en nuevo hombre del norte, significado de Norseman en noruego.

En Austbydge se terminaba con los 180 kilómetros de bicicleta y con ello la segunda parte de la carrera. Ya habían pasado casi ochos horas y por delante, nada más y nada menos que una maratón. Los primeros 15 kilómetros fueron muy positivos para Leoncio Ramírez, que ubicado en la posición 138 tenía margen hasta los 160 del corte, establecido por la organización. Pero, llegó el primer revés duro en el kilómetro 20. Los dolores estomacales y la carga en los cuádriceps hicieron mella en el triatleta teldense.

Haciendo alarde de la distancia de la prueba y como buen hombre de hierro (Ironman), el triatleta grancanario tiró de coraje y en el kilómetro 25 apareció un ángel, el que otorga por regla la organización para terminar la prueba acompañando a su corredor. En este caso, su mujer. Elisavet acompañó hasta el final a Leoncio. La máxima alegría y el momento decisivo aconteció en el pueblo montañoso de Rujkhan, donde sólo los 160 primeros están destinados a abrazar al gloria y  coronar en la cima del Gaustatoppen. Leo, enormemente entusiasmado, llegaba en la posición 139. Primera gran meta conseguida, faltaba subir la montaña por piedras lascadas durante cinco kilómetros, casi nada.

Lo demás, aunque no fue coser y cantar, se desarrolló para Leoncio Ramírez con una enorme sonrisa en la cara. Los últimos 10 kilómetros -cinco de ellos mortíferos- acabaron con el sufrimiento y dieron paso a la gloria. La meta entre las nubes en el monumental Gaustatoppen cerraba un círculo, que comenzó justo hace un año y se culminó despertando del sueño y haciéndolo realidad. Leoncio Ramírez ya era camiseta negra. Desafío conseguido que demuestra que en la vida no hay nada que no se pueda superar si de verdad se quiere conseguir. ¡Chapó!

 

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