“De la tierra a la mesa”


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trigoLos cereales han sido desde tiempos inmemorables la base de la alimentación de la humanidad. Un cultivo que en la isla de La Palma también tuvo su hueco, y que hoy desafortunadamente, está a punto de desaparecer. “La isla producía algo más de un millón de kilos de cereales en la década de los años 50; hoy apenas superamos los 3000kilos en total, tan sólo quedamos unas 4 personas en la isla que nos dedicamos a cultivar aunque sea de manera testimonial trigo cebada y centeno”, la escalofriante realidad me la da Luis Vicente Martín de Paz, presidente de la Asociación de Agricultores El Frescal de Breña Alta. Y resulta curioso que este municipio haya sido uno de los grandes productores de trigo de la isla. Tras la Guerra Civil, a los agricultores del municipio breñusco se les exigía la entrega de cereal en los Acuartelamientos de la isla. Los documentos militares, explica Martín de Paz, recogían “un censo de 200 agricultores que entregaban entre 300 y 800kg de trigo al Cuartel”. Se trata de un número importante de agricultores dedicados exclusivamente a este cultivo, me explica, en una época en el año 39 caracterizada por la hambruna generalizada. Tan importante llegó a ser el cultivo del cereal en Breña Alta que la Asociación el Frescal tiene datos de algo más de 140 eras repartidas a lo largo de todo el municipio.

La progresiva desaparición de este cultivo ha sido el cúmulo de varias circunstancias. La emigración fue una de las causas más importantes para que el campo se abandonase. Las mujeres y los niños que quedaban en las casas se dedicaban a una agricultura de autoconsumo, “a eso añade, me explica Luis, que el trazado de la carretera general de la isla necesitaba de mano de obra dura acostumbrada a trabajar en el desmonte del campo. Esa mano de obra fue principalmente la del agricultor acostumbrado a roturar terrenos agrestes; una mano de obra, añade Ángel Alonso de Paz, ex-alcalde de Breña Alta y agricultor aficionado, que comenzó a recibir un salario bajo, pero un salario fijo que no dependía de las condiciones climáticas que son primordiales para tener una buena cosecha”.

Charlamos con tranquilidad sobre el cultivo del cereal sentados en la cafetería de la Plaza Bujaz en San Pedro. Para Luis la pérdida de este cultivo en su querido municipio es lamentable “recuerdo y tampoco hace tanto tiempo, los colores del trigo y la cebada entremezclados, las tonalidades doradas y verdes adornaban no hace mucho todo este municipio. La Breña Alta que yo recuerdo no tiene nada que ver con la de ahora”. Lo dice, les aseguro con cierta tristeza y quizá por eso desde hace 9 años, se ha embarcado con un grupo de agricultores amigos en la tarea de no perder este cultivo ni la cultura que lleva aparejada “tras participar varios años en siegas tradicionales en Tenerife, pensamos que podríamos hacer lo mismo aquí. Así nació nuestra Asociación El Frescal y con ella nuestro proyecto de La Tierra a la Mesa, un proyecto con el que queremos mostrar todo el proceso de la transformación de cereal en gofio, desde la siembra, es decir la tierra hasta que llega a nuestra mesa en forma de gofio; y en eso llevamos ya 9 años”. Y la idea ya ha comenzado a tener sus pequeños frutos; son ya varios los agricultores que se han acercado hasta El Frescal en busca de semilla de trigo “yo me uní a ellos, me explica Ángel Alonso, porque quería ser parte activa de esta recuperación. Tenía terrenos en baldío, así que le pedí a Luis que me dijera si la tierra era buena para cultivar, me dijo que sí, y, ya he sembrado mis primeros 25 kilos de trigo”. Ambos tienen claro que no se volverán a las cifras de producción de los años 50, pero sí que están convencidos, de que la labor de la Asociación de El Frescal ha sido primordial para, al menos, mantener vivo el cultivo en la isla “si no es a través de este proyecto, me asegura Luis, este cultivo ya habría desaparecido de la isla porque no hemos contado con ayuda; a veces, puntualiza el ex –alcalde es necesario que el político se ensucie las manos y trabaje la tierra, que la conozca desde dentro. Y te lo digo yo que he estado sentado en la mesa, pero sé lo que es trabajar con las manos y esa perspectiva es necesaria en la mente de algunos políticos”.

trigo proyectoNo se trata tan sólo de la desaparición de un cultivo tradicional en la isla; si el cereal se dejara de cultivar definitivamente, esto implicaría la pérdida de toda una cultura, de un estilo de vida y de muchísimos oficios de artesanía “ si desaparece el cereal, desaparece el artesano que hace una pala, o, el que hace las cangas del arado, asegura Luis; en San Isidro, está Martín, comenta Ángel, que ya tiene 90 años y no hace cangas, luego está el padre de Luis con 83 y Luis que también los hace. No hay relevo generacional”. Y es que tanto, el agricultor veterano, como el aficionado lo tienen claro, hace falta una implicación más directa de la Administración para que este cultivo se mantenga y renazca de nuevo, teniendo en cuenta además, de que se trata de la materia prima con la que se elabora el gofio, la base de la alimentación canaria “ todo el gofio que consumimos en La Palma, explica Luis se hace con cereal que viene de fuera de Argentina o de Europa, es un producto al que no se le sigue la trazabilidad y que no sabemos en qué condiciones llega; para que veas a que punto llegan las cosas, añade Ángel Alonso, un molino gallego produce gofio ecológico que vende a Canarias; Luis fabrica gofio ecológico pero son pequeñas cantidades con las que no puede surtir a la isla”. Ángel me asegura que está contento y expectante ante su primera cosecha de trigo. Lo ha visto crece sin apenas realizar esfuerzo; considera firmemente que el cultivo tiene su hueco en el mercado local “yo animo a los jóvenes a que se impliquen en ese proyecto. El cereal apenas lleva trabajo, no tienes que regar, a no ser que se dé una sequía muy dura. Tan sólo tienes que sacar algo de hierba de los bordes y estar pendiente de los ratones que van donde hay comida. El próximo año, voy a intentar convencer a los vecinos con los que colindo a que me dejen sembrar en las tierras que no cultivan. Mi sueño sería poder tener incluso una parcela con trigo ecológico, pero eso será para más adelante.”

Me gustaría poder decirles que no es tarde para mantener vivo este cultivo. La labor que desde la Asociación El Frescal, y la que, agricultores como Ángel hacen es, sin duda, la base para mantener una mínima producción; pero también queda claro que es hora de que las Consejerías de Agriculturas, tanto, la del Gobierno Autonómico, como la Insular comiencen a trabajar de forma activa en este subsector de la agricultura abandonado durante demasiados años. Por mi parte, trigo, no creo que plante, pero sí que consumiré gofio hecho con trigo cultivado en La Palma, El Tabe; lo hace Luis Vicente Martín, con una variedad de la isla y está delicioso.

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