Doña Fidela, vecina de Puntagorda, cumple 100 años


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El pasado domingo 24 de Abril la puntagordera Doña Fidela Díaz Rodríguez celebraba los 100 años de vida. Hasta su residencia se acercaron para felicitarla el alcalde de Puntagorda, Vicente Rodríguez, la concejala de Servicios Sociales, Mercedes Candelario, el párroco del municipio, Antonio Delgado junto a su hija Hermelinda, sus nietos, bisnietos y demás familiares y amigos que hicieron de éste un día muy especial.

La señora Fidela Díaz Rodríguez nace en el seno de una familia humilde y trabajadora. Es la segunda de tres hermanos, la única niña. Siendo ella muy pequeña su padre parte a Cuba como emigrante quedando los tres hermanos al amparo de su madre, como muchas familias de esa época. Fallece su madre cuando ella tenía tan solo once años, y se queda sola con sus dos hermanos, uno de doce y otro de tres, por lo que tienen que irse a vivir con una tía, a unos pocos metros de su casa, en el mismo barrio, allí estuvieron tres años para después trasladarse otra vez a su casa amparados por otro tío que se hacía cargo de ellos. Más tarde volvió su padre y tuvieron al fin ese amparo paterno.
Se casa a la edad de veintiséis años, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos, un niño y una niña. Hace algunos años pierde a su hijo varón, lo que la lleva a refugiarse en la lectura. Su familia, su hija, nietos y bisnietos cuidan de ella y viven orgullosos de su abuela.
A Fidela le ha encantado la lectura, es una persona con una capacidad increíble de aprendizaje, una gran conversadora a la que vida ha dotado de una memoria extraordinaria, la cual le sirve para memorizar muchísimas décimas y poemas que en cualquier oportunidad nos recita a los que hemos tenido la suerte de escucharla. Hoy en día cuida con ayuda de su hija de una cabrita y un cochino. Siempre ha sido una mujer muy activa y vital.
En palabras del Alcalde, Vicente Rodríguez, “Fidela es una Puntagordera, que ha tenido una vida como tantas mujeres rurales de nuestro, llena de precariedad la que le ha tocado vivir en esa época de escasez, pero siempre reflejando esa sabiduría que solo da la universidad de la vida y su gran pasión por la lectura. Para mí es un orgullo poder felicitarla y en su persona a todas las mujeres rurales de nuestro pueblo. Pero a ella en especial en estos cien años que ha compartido con tantas generaciones de Puntagorderos y Puntagorderas, doy gracias por poder compartir con su familia y amistades este día tan especial para ella y sus seres queridos.

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