¿Por qué no privatizamos la política también?


0

Viendo el escándalo de la empresa privada que gestiona el comedor del albergue de personas sin hogar de Santa Cruz de Tenerife, subcontratada a su vez por otra empresa privada que gestiona el albergue entero, y viendo cómo desde el Ayuntamiento nadie parecía saber nada de lo que allí pasaba, cuando hoy ya casi todo está privatizado en nuestras vidas, de repente me he dicho: ¿por qué no privatizamos también la política? En serio. Si es que ya no queda casi nada por privatizar. Desde que empezaron hace décadas con Tabacalera, Repsol, Gas Natural, Telefónica e Iberia esto no ha parado. La luz, privatizada, mandan las multinacionales. El agua, privatizada, Florentino Pérez anda por ahí. La Educación, privatizada, ya se encargó Wert de dejarlo bien arreglado. La Sanidad, privatizada, si no tienes pasta te mueres en las listas de espera. Las Cajas de Ahorros, privatizadas, mucho interés tenía en ello Rato, años después supimos por qué. La Cultura, privatizada, subieron el IVA al 21%, Wert también andaba por ahí. La información, privatizada y al servicio del mejor postor, siempre lo estuvo, y bien que nos lo aclaró John Swinton cuando dijo aquello de los prostitutos intelectuales. La informática y las tecnologías de todas las Administraciones, privatizadas, eso es cosa de técnicos. La Justicia, privatizada, siempre lo estuvo, los abogados valen caros, los juicios más, si quieres ganarlos, Gallardón terminó de apuntalarlo. Y no hay más porque al PP no le ha dado tiempo, pero andan en camino. La seguridad ciudadana, está en marcha desde que sacaron una Ley de Seguridad Privada que da mucha licencia para actuar y hasta detener a los vigilantes de seguridad privada, y con el cuento de que las horas extras de policías nacionales y guardias civiles son más caras, miedo me da hasta donde van a llegar. A Renfe, la están partiendo en pedazitos para privatizarla mejor, y ahora están por liberalizar las vías, luego vendrá la competencia y dirán que no es rentable, y al final dirán que era irremediable. Los aeropuertos, ya han empezado. Las autopistas lo mismo. La Lotería, ganas tenían. Los Paradores, en ello están. Y hasta el Registro Civil, con los papeles de todo el mundo… ¡ay mi madre! Y en esta vorágine de privatizaciones hasta al sol lo han privatizado, es de locos. Aunque hay que reconocer que lo tienen bien montado: empresas para los “amigos”, hacer caja para luego gastarlo en unos años, y puerta giratoria para cuando me retire. Sí señor, di que sí. En serio, me está gustando. Pero no, no podemos quedarnos ahí, ahora que íbamos tan bien. Hay que privatizarlo todo, y la política es ya casi lo único que nos queda. Total, si al final lo que decidamos aquí no sirve para nada porque manda la Merkel y por encima de ella mandan esos todopoderosos entes indefinidos llamados Mercados, que al fin y a la postre son empresas privadas.

Hagámoslo, venga. Sin partidos políticos. Sean valientes y privatícense a ustedes mismos. Si es que ya nos aburren, siempre con los mismos discursos, las mismas motos para vender, los mismos tipos con distintos collares, los mismos trajes, y hasta las mismas risas falseadas, para al final no hacer nada -dado que todo está privatizado-, salvo ocupar el cargo y cobrar por ello. Es sencillo: cada cuatro años que se presenten empresas a concurso público para la gestión integral de un ayuntamiento, de un cabildo, de una comunidad autónoma y hasta del país, y pongamos a gente preparada de verdad, con expertos en marketing, directivos que lo sepan todo de cómo explotar a los trabajadores y echarlos con estilo, con buenos economistas, con los mejores psicólogos y sociólogos, con gente guapa, y con lo último en tecnología e innovación, luego votamos la empresa que más nos convenza y a vivir que son dos días, si tienes dinero claro, si no, mala suerte. Bueno, no sé, igual me estoy pasando. Yo era comunista, creo. Entonces… debería optar justo por todo lo contrario. Hay que nacionalizarlo todo. ¡Sí…, hay que nacionalizarlo todo! Pero… que va. Utopía, sí, pero no hasta ese extremo. Me tacharían de iluso. ¿Y saben por qué? Porque el capitalismo con sus variadas formas, está ya inserto en nuestro ADN.

Eloy Cuadra

Deja tu comentario