José Francisco Concepción “Checa”: “La familia ha sido el airbag de la sociedad en estos años de crisis”.


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Lleva siete años al frente de la Parroquia de El Salvador y si de crío le hubiesen preguntado qué quería ser de mayor, hubiese dicho matemático, todo menos sacerdote “resulta curioso, hice la Primera Comunión con 7 años, fui a misa a la semana siguiente y después ya no volví a aparecer”, me confiesa entre risas. Los siguientes 7 años José Francisco Concepción Checa los pasó jugando en su calle de Maldonado al fútbol, o, dándose un baño en la playa “después de este tiempo, recuerda, volví a la Iglesia porque quería hacer la Confirmación y claro el sacerdote me dijo que no porque no estaba preparado. Creo que le dije de todo, entre ello, varios improperios”. Y con este bagaje, parecería que Checa no estaba llamado para ser sacerdote; sin embargo Dios escribe en renglones torcidos; con el tiempo el hoy párroco de El Salvador entra en contacto con un grupo de compañeros de clase, admirables, divertidos, y a quienes les gustaba el deporte, pero que también tenían tiempo para dedicárselo a otros “eso llamó mi atención, recuerda; en aquella época estaban los Hermanos de la Cruz Blanca y ellos iban, yo los acompañaba. Realizábamos labores de limpieza, por la tarde íbamos a la Casa Cuna de El Hospital y acompañábamos a los pequeños y cuando terminábamos ellos iban a misa y yo a casa. Ahora creo que esa época la viví como un espectador, es cierto que estaba allí, los acompañaba pero los observaba”. Pero esa curiosidad, es contacto con el grupo dio sus frutos y Checa comenzó a participar de forma más activa en las celebraciones litúrgicas en la Parroquia de San Francisco. Terminando Bachiller se plantea la posibilidad de ir al seminario “mis padres ya me habían buscado un piso para ir a La Laguna, mi pasión eran las matemáticas, pero les dije que quería probar en el seminario porque creía que todo lo que estaba viviendo se podía hacer de otra forma. Y fue duro, me dice, los dos primeros años estupendos, pero en el último me planteé dejarlo”. Pero no fue así, los consejos que le dio el hoy Obispo de la Diócesis, Bernardo Álvarez le sirvieron para reforzar lo que su interior, seguramente ya tenía más que claro.

Su etapa como sacerdote de la Parroquia Matriz de S/C de La Palma ha coincidido, además, con los peores años de la crisis económica por lo que es necesario preguntar por la labor de Cáritas, que ha sido dentro de sus posibilidades una ayuda para las familias que en la isla lo han pasado y siguen pasándolo mal por culpa de un trance del que parece que el ciudadano medio no va a salir nunca. Este último año, señala Checa, Cáritas en la capital ha destinado unos 40.000 euros en ayudas. En los 7 años, que lleva al timón de la Parroquia, Cáritas ha gestionado 200.000 euros en concepto de ayudas “es mucho dinero, pero te digo, que, con todo eso que hemos dado, quien ha servido de apoyo, de airbag para nuestra sociedad ha sido la familia. Ellos son quienes han cargado con el peso de la crisis. El abuelo pensionista que ve como regresa un hijo a su casa y lo ayuda, o, los padres que tenían un piso alquilado y se lo dan a una hija porque lo necesita; eso es difícilmente cuantificable, pero te aseguro que es infinitamente más importante que las ayudas que tanto ayuntamientos, como Cabildo, o nosotros podamos dar “.

En una sociedad pequeña como S/C de La Palma cuesta mucho acudir a Cáritas, “a la gente aún le da vergüenza, por eso nuestro reto es llegar a los que no sabemos que necesitan de nosotros. Yo no me canso de repetirle a la gente que si conocen a alguien que necesite ayuda que me lo digan, que nosotros vamos. Hay todavía mucho por hacer y por explicar”. Y tanto que hay por explicar como por ejemplo que el perfil que acude hoy en día a Cáritas es muy diferente al de años. Hoy se trata de personas con trabajo, en su mayor parte mal remunerado, con lo que llegar a fin de mes se convierte en una aventura “es una situación complicada, manifiesta Checa, porque la gente en la calle te para y te pregunta pero esa persona tiene trabajo y claro entiendo ambas posturas. La sociedad está harta de la picaresca, por eso, en Cáritas llevamos un control muy riguroso, pero lo cierto, es que los sueldos no dan. Si antes entraban dos y se podía hacer frente, ahora es tan solo uno y es imposible y esas personas necesitan nuestra ayuda. Es igual que cuando se hacen campañas de recogida de alimentos. Las agradecemos y son necesarias, pero no todo es la comida. La gente se baña, necesitan productos de aseo básicos como el jabón, champú, pasta de diente. Cuando hacemos las campañas, la gente que colabora te dice, solo doy comida y hay que plantearles que hay más necesidades como las que te dije antes o limpiar una casa.” Y es cierto que debemos cambiar ciertas ideas y tópicos que durante años nos han acompañado. Mientras tanto Cáritas en Santa Cruz de La Palma hace frente a otro problema al que aún no le han encontrado una solución. Se trata del colectivo sin techo. No es desbordante, asegura Checa pero existe en la capital. Por ahora han podido ayudar a este grupo gracias a la colaboración de restaurantes que han colaborado con un menú solidario, o, buscando les un alojamiento para que no pasen la noche en la calle “hablamos de unas 15 personas, algunos son de fuera de la isla, otros presentan un cuadro de enfermedades mentales que hacen difícil la convivencia con ellos, pero también tenemos el caso de algún desahucio. Es un grupo pequeño, pero nos preocupa. Los restaurantes que se han ofrecido se han portado de maravilla con ellos; la pensión más barata a la que podamos acceder es casi el alquiler de un piso en condiciones, pero ¿quién va a alquilar a unas personas sin recursos? Estamos buscando algún tipo de medida insular”.

La conversación con Checa discurre con tal fluidez que ni me he dado cuenta que llevamos casi una hora y media hablando de la realidad de S/C de La Palma, una realidad que imaginas porque todos conocemos a alguien que no lo está pasando bien, pero que, cuando te la cuenta alguien que la vive a diario desborda todo lo imaginable. Un sacerdote, le pregunto, conoce la parte más dura de la vida, aquella de la que el resto de los ciudadanos no queremos saber nada, hay alguna historia que te haya marcado o que recuerdes de una forma particular, “todas las historias te marcan, me contesta, pero hay dos que recuerdo mucho. Hice la prestación sustitutoria trabajando en el Proyecto Lázaro, un proyecto que enseñaba a los enfermos de sida a vivir. Pero vi morir a dos de las personas con las que trabajaba, es duro, ver morir a una persona tan joven, y recuerdo que durante la noche sus compañeros me preguntaron por la muerte, se dieron cuenta de que aquello también les podía pasar a ellos; fue una experiencia, la de ellos, la de mostrarse vulnerables que recuerdo con especial cariño. La segunda sucedió en Roma; yo estudiaba y mientras tanto acudía a un centro de refugiados. Llegó un soldado Kurdo al que Saddam Hussein torturó durante dos años. Aquel hombre estaba al borde de la locura. Los médicos lo sedaron para que pudiera dormir porque se le privó del sueño. Cuando pudo caminar como estaba muy medicado lo hacía con lentitud. Recuerdo que en el patio jugaban unos niños y cuando lo vieron aparecer salieron huyendo despavoridos y gritando; aquel hombre de casi dos metros se desplomó en el suelo llorando y diciéndoles que no se alejaran; la escena me partió el alma. Como aquel hombre después de todo lo que sufrió, todavía podía sufrir más; afortunadamente, después de varios meses, se le retiró la medicación, los niños se acostumbraron a su presencia, y, la otra imagen que tengo de él es, en las mismas escaleras donde cayó la primera vez, rodeado de niños riendo y levantándolos en peso; mereció la pena ver aquella imagen y la tengo muy presente”.

Este ha sido un inicio de año en el que casi saliendo de las Navidades hemos entrado de lleno en los carnavales y teniendo en cuenta toda la polémica surgida en torno a las Cabalgatas de Reyes, me parece que es oportuna la opinión de un sacerdote sobre esta cuestión. Checa piensa porque el tema es largo y complicado. Y es que el fenómeno religioso es complejo, y, ante tanta diversidad, el político debe preguntarse, reflexiona Checa, como afrontarlo “yo entiendo, expone Checa, que un gobernante serio ante el fenómeno religioso debe cuestionarse si esa religión supone una agresión a la igualdad o a la democracia. En tiendo que el gobernante marque una distancia pero considero que se debe trabajar con criterios más que por dictámenes de la moda. Tres Reyes Magos no agreden en ningún modo a la sociedad, no creo que sea necesario cambiarlos; realmente a mí lo que me molestaría es que la modificación de los elementos religiosos sólo se produjeran en la religión cristiana, porque por ejemplo nadie hablado de modernizar la Fiesta del Cordero; lo que me molesta en todo esto es que nadie pensó en el impacto que esta estética tuviera en los niños , porque esa es la pregunta; me parece que no debemos esperar que la sociedad respalde a la comunidad cristiana porque somos nosotros los que debemos potenciar la navidad como una fiesta religiosa, pero no es menos cierto, que hay elementos religiosos que forman parte de nuestra historia y no se puede obviar todo”.

La reflexión queda ahora en manos de nuestros políticos; habrá que esperar a las próximas Navidades para ver qué sucede. Les aseguro que hablar con Checa me ha servido para cavilar sobre algunos puntos; en algún tramo de nuestra conversación me dijo que su sensación al vincularse a la iglesia era la de “estar en casa”. Yo me he sentido tranquila en la parroquia quizá por aquello del silencio. No hace falta entrar en la Iglesia, me dijo Checa para descubrir a Dios, porque salta los muros, pero quizá, en algún momento de nuestras vidas, deberíamos entrar unos minutos para reencontrarnos con nosotros mismos.

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2 comentarios

  1. Publicado por Pilar, at Responder

    Hola, es una sorpresa y me alegro mucho de leer este artículo, por varios motivos, el principal es que conozco a Checa, y es ÚNICO, otro de los motivos es que se ve reflejada la sociedad en la que vivimos, y por último, sólo hace falta unos minutos para sentirnos “como en casa” al entrar en el Templo porque Iglesia somos Todos.
    Nuestras acciones representan lo que somos, y una simple sonrisa o saludo, mejora el día de cualquier persona que se cruce en tu camino.
    Un saludo y Sonrie.

  2. Publicado por Cristina, at Responder

    Hola, yo conocí a Checa en el 2008 cuando llego a la Palma para ser párroco de la Parroquia de El Salvador, la verdad yo nunca había dejado de ir a catequesis, pero iba por obligación más bien, recuerdo el primer día del grupo joven nos hizo un juego de que nosotos eramos un barco, que si el timón, proa…. Ese día salí con una sonrisa y descubrí que Checa no es sólo un cura, Checa es un amigo que si ves que te vas a caer te da una palmadita en la espalda y no te deja sola, la verdad es que me hace infinitamente feliz y orgullosa de haberlo conocido, de ver de otro modo las cosas y plantearla a través de otros ojos, gracias Checa por todo los que nos ha enseñado y lo que has ayudado a la sociedad, te queremos mucho todos los que te conocemos. UN BESO Y UN ABRAZO