EL Bahía


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Es una de las cafeterías más conocidas en Santa Cruz de La Palma y, quizá, la que más tiempo haya permanecido abierta en las manos de una misma familia. Con 45 años sobre sus muros, el Bar Bahía ha visto en silencio el devenir en los últimos años de la capital palmera. Su apertura fue todo un acontecimiento como hoy cuenta Diego Afonso Feliciano, “ se abrió un 29 de Junio de 1971, coincidió, o bien con la muerte o con el funeral del torero José Mata; en un esquina del periódico se recogía el anuncio que ,más o menos, decía domingo 29 de Junio a las 6.30 inauguración del Bar Bahía frente al banco Español de Crédito, se obsequiará a su distinguida clientela con una copa de vino”. Era el padre de Diego quien asumía el riesgo de abrir una cafetería en pleno centro de Santa Cruz. Una primera etapa, en la que Diego, ayudaba en la vacaciones de verano, mientras sus amigos se bañaban en la Playa de El Roque “mi padre me hacía venir a echarle una mano; era algo así como un castigo por las notas, se ríe; recuerdo que me daba rabia porque mientras yo lavaba vasos, mis amigos iban toalla en mano a la playa”. Sin embargo el “castigo” estival reforzó los lazos entre padre e hijo e hizo que Diego descubriera que aquel trabajo le gustaba. Era recuerda otra época, otros clientes con unos apetitos muy diferentes a los actuales “en los años 80 cuando yo empecé a trabajar con mi padre, en el muelle había unos 200 portuarios trabajando de forma directa. El estilo de comida que servíamos era diferente, más copiosa porque era gente que comía de forma bárbara; eso coincidió además con la última etapa del Hotel Mayantigo donde solían alojarse los integrantes de los equipos de lucha canaria que venían a la isla, era normal que a las diez de la mañana nos quedásemos sin albóndigas, ensaladilla o tortillas. Mi padre entraba de nuevo en la cocina y vuelta a empezar”.

Si desayunar una plato de albóndigas con ensaladilla les parece raro, no lo es menos pedir un bocadillo de ensaladilla, fabada o garbanzos “se trataba de un camionero, me explica Diego ante mi sorpresa con el bocadillo, le gustaba mucho las tapas pero no tenía tiempo para sentarse y comer con tranquilidad así que nos pedía que se lo pusiéramos en un bocadillo y ya está; pero fue un cliente canarión el que me pidió algo más desconcertante un vaso de agua mitad con gas y la otra no, bueno hasta ahí todo normal; lo curioso es que además quería la parte de agua con gas fría y la otra al tiempo. La cara que se nos quedó a todos fue de decir, pues tendremos que ir de nuevo a que nos enseñen a servir un vaso de agua.” Y es que son muchos años en los que esta pequeña cafetería ha sido el punto de encuentro de los santacruceros pero también de todos los que nos visitan. Las anécdotas están, asegura Diego a la orden del día “la que te voy a contar ahora la conocen sobre todo los clientes de algo más de 50; yo les aseguro que lo miro con cara expectante. A primera hora de la mañana llegaban don Amado el dentista, Vega Monroe, el oculista, Stanley también dentista y Carlos Toledo; todos médicos y todos trabajaban en esta zona; además la funeraria estaba aquí al lado. Si venías a primera hora, encontrabas solo médicos tomando un café antes de empezar a trabajar. Fue tanta la guasa, que si decías El Bahía nadie sabía a qué cafetería

te estabas refiriendo, pero si hablabas del Centro Médico la cosa cambiaba”. Y desde luego que la anécdota tuvo un largo recorrido; los carteros, continúa Diego apuntaban en lo sobres “Centro Médico” y claro, la confusión llegó de manos de un nuevo cartero que llevó el recibo del teléfono de la cafetería al Centro de Salud oficial “esa sí que fue buena, nos estuvimos riendo mucho tiempo”.

La jornada en el Bahía comienza bien temprano. Sobre las 5 de la mañana ya huele a tortilla en la calle Real “si el viento va hacia abajo, dice Diego, los trabajadores del puerto te dicen ya huele a las tortillas del Bahía”, sin embargo Diego y su equipo se consideran unos privilegiados dentro del mundo de la hostelería al no abrir en horario de tarde “ lo decidimos en el año 92, hasta ahí abríamos por la tarde pero con la entrada del IGIC hicimos cuenta y no salían;, así que hicimos una reestructuración y nos quedamos mi padre y yo por la mañana pero cambiando además el concepto de tapas y desayunos porque los clientes dejaron de ser los portuarios y comenzó a venir la gente de las oficinas o el personal del Cabildo, gente que cuida mucho más sus hábitos de comida”. Y es cierto que en estos años han pasado por el Bahía todos los Presidentes del Cabildo, con sus consejeros, y claro, la pregunta es inminente qué tal el trato con ellos “ aquí son clientes y el trato por nuestra parte es como con todos cordial y ellos con nosotros, claro. Sí que es cierto que en épocas de elecciones, esto se anima un poco porque ves a todos los grupos sentados en la terraza y los clientes que están aquí dentro se ríen pensando en los futuros pactos; pero todo muy bien con respeto y buscando esa chispa de humor”. Pero ojo que en el Bahía también se ha tomado un café el hoy Presidentes en funciones de la Nación o un entrenador internacional “Rajoy vino a La Palma con José Manuel Soria y con Asier Antona, yo me hice una foto con él y le dije don Mariano si quiere ganar tiene que pasar antes por el Bahía y tomar un café, y, me pregunta el por qué. Le cuento que Guardiola antes de ganarlo todo con el Barça estuvo en la isla haciendo un clínic con Lillo; Fina, la Consejera de Deportes en este momento lo trajo aquí porque soy del Barça y le dije Pep ya verás que ahora lo ganas todo y oye campeones de Liga, Copa Champion y todo lo que viniera; eso se lo conté a Rajoy al mes siguiente ganó las elecciones”, recuerda entre risas.

El ritmo en el Bahía es frenético, mientras hablo con Diego, se oyen las diferentes comandas de los clientes que son atendidas de inmediato por el personal. Turistas extranjeros, se mezclan con los habituales del establecimiento y observando con detenimiento esa curiosa mezcla le pregunto a Diego qué turista es el mejor, el de fuera, el peninsular o el canario, “todos son buenos, contesta y todos tienen sus peculiaridades. El turismo de crucero para nosotros y especialmente el británico es bueno porque gasta; el peninsular es curioso porque te solicitan la comida como si estuvieran en su ciudad, es normal que te pidan un bikini y les dices aquí se llama sándwich, o te piden papas arrugadas con mojo y les explicas que esto es una cafetería de desayunos y tapeo que eso se toma en los restaurantes de las afueras y luego tenemos el canario que salen poco pero cuando lo hace gasta y quiere comer bien”.

Las anécdotas, las historias, los bocadillos de fabada son parte de la historia del conocida del establecimiento, pero hay otro aspecto que los trabajadores del bahía con su jefe a la cabeza se han encargado de hacer sin que el cliente se percatara de ello y es algo tan sencillo como que los diez minutos que uno pase sentado tomado un café sean los minutos más tranquilos de la mañana “ es importante dar una ambiente de tranquilidad y eso es lo que pretendemos ; si vienes a desayunar tienes que dejar en la oficina los problemas, nos gusta pensar a todos, que de alguna manera, contribuimos a que esa persona pase un corto espacio de tiempo sin preocupaciones”. Eso lo consigue un equipo que además está muy unido, quizá por aquello de trabajar en un espacio muy reducido une aún un poco más. Los montajes de los chicos del Bahía se han convertido en un clásico. Estas navidades, la particular versión del El Divo daba la bienvenida a las fiestas “hay una frase que dice que los clientes son lo primero, dice Diego, es cierto, pero personalmente creo que lo primero es el trabajador. Soy el jefe, pero les pido opinión y si hoy tienen un problema, por ejemplo, que se enferme el crío, claro que le digo oye vete a verlo o si la esposa trabaja, no vengas tú hoy ya nos arreglamos. Si tus trabajadores están contentos, trabajan mejor, y mañana puede que sea yo el que necesite media hora más de su trabajo. MI padre me enseñó que a los empleados se le paga en fecha que hay que tener los pagos hechos y lo que sobre en la caja eso es lo tuyo; me he mantenido fiel a esa regla todos estos años”.

Sin duda un buen lema, especialmente, el cuidar a tus empleados y del que quizá muchos empresarios deberían aprender. Yo seguiré sentándome en el Bahía porque me gusta un café endulzado con una enorme sonrisa.

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