Jonathan Hernández, escritor: “Lo normal es que todos seamos diferentes”


‘El Álter Ego de Cupido (la cabra del amor)’ recorre los laberintos de las relaciones con verdad y humor socarrón para contar una historia escrita en La Palma con vocación universal

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De las relaciones tóxicas a la decisión de amar gracias a la cabra del amor. De este juego y a través del vehículo del humor parte Jonathan Hernández para su primera novela, El Álter Ego de Cupido (la cabra del amor), de Ediciones Alternativas,  en la que disfraza al arquero, o tal vez siempre fue así, de animal aparentemente inconsciente que a modo de fábula inspira el recorrido del protagonista por los laberintos de las relaciones. Con ello. nos descubre que amar, odiar y la inconsciencia van de la mano incluso aunque no se quiera. Y es que aunque reservado, como todos los escritores, este tijarafero nacido en 1982, se dio cuenta un día de que lo que escribía en su diario era una historia porque “¿quién no se ha visto atrapado en una relación en la que, aún sin ser correspondido, no se puede dejar de querer?”, explica. “Pero quise dejar a un lado los estereotipos y el drama del hombre gay”, añade, “y centrarme en la contradicción y en la socarronería con la que enfrentamos a veces la vida; porque lo cómico y lo trágico se dan la mano mucho más fuerte de lo que creemos”. La novela fue presentada estos días en la Casa Salazar de Santa Cruz de La Palma por el consejero de Cultura del Cabildo de La Palma, Primitivo Jerónimo y por el Consejero de Promoción Económica, Comercio y Empleo de la corporación insular, Jordi Pérez Camacho. Este último realiza el prólogo de la obra y, según explica, “se trata de una historia de historias, pues entre otras cosas en algunas ocasiones podremos apreciar algunas notas de vivencias propias del autor del libro que, entre otras cosas, nos permitirán llegar a poder identificarnos con muchas de esas situaciones. Esa identificación se produce, con independencia de que nuestra pareja haya sido hombre o mujer”, agrega, “y este hecho pone de manifiesto que una novela de temática gay no tiene nada de diferente a cualquier otra”. Y es que así es él, Jonathan Hernández, un hombre que aparece sonriente en La tetería de la calle Enrique Mederos de Los Llanos de Aridane, y que pide abiertamente un café suave antes de sentarnos. “Para mí fue un gran día, estaba muy nervioso”, recuerda sin servirse aún, “y escuchar tantas cosas sobre mí y sobre mi obra me ha dejado emocionado y abrumado”.

De derecha a izquierda, el escritor Jonathan Hernández, el consejero de Cultura del Cabildo de La Palma, Primitivo Jerónimo y el Consejero de Promoción Económica, Comercio y Empleo de la corporación insular, Jordi Pérez Camacho.

“Lo normal es que todos seamos diferentes”, afirma Jonathan Hernández. Y así es como la cabra del amor puede ser el amuleto que nos enseñe a todos que en las profundidades de la irracionalidad de este sentimiento siempre queda la esperanza de que ella, un animal tradicionalmente descrito también más cerca de la locura que de la cordura, sea quien guíe para comprender cómo no queda más remedio que saltar al abismo incluso sabiendo que no hay nada al otro lado. “No es que no exista el amor, es que hay muchos tipos de amor”, aclara Jonathan, “y el protagonista debe comprenderlo, como todos”. La novela, publicada por la editorial palmera Ediciones Alternativas, tiene 298 páginas y puede adquirirse en la librería La Trasera, de Santa Cruz de La Palma, en Ler Librerías Los Llanos de Santa Cruz de La Palma y, por supuesto, en Tijarafe; aunque también se puede adquirir poniéndose en contacto con él a través de su página de Facebook El alter ego de cupido. (la cabra del amor). “Disfruté mucho escribiéndola, me encantó profundizar en los personajes; especialmente en la relación del protagonista con sus parejas y con Débora”. De hecho, y tras dar por concluida la narración se dio cuenta de que habían quedado historias por contar, así que habrá una segunda parte. Tal vez por eso, Jordi Pérez Camacho anima en el prólogo de esta primera edición a disfrutar de su lectura como si de una buena comida se tratara, ” porque como buen canario y sobre todo, como buen fiel amante de nuestra cultura, el plato principal que podría como equivalente a los placeres que evoca esta novela en su lectura, no sería otro que el  potaje de trigo. Plato humilde, cercano”, aclara, “pero sobre todo agradecido”.

Jonathan Hernández no es un escritor espontáneo, aunque se resista a llamarse escritor porque considera que tal vez, tras su segunda novela, pueda empezar a considerarse como tal; es así de sincero, así de humilde y así de respetuoso con la literatura. “Uno tiene la imagen del escritor erudito, y por eso me cuesta verme como uno de ellos”, señala. Sin embargo, tiene a sus espaldas y dentro su corazón el estreno de una obra teatral en las fiestas patronales de Tijaraje, Mujeres Sancochadas, una comedia costumbrista de humor “socarrón socarrón”, como afirma entre sonrisas, cuyo texto tiene la intención de editar también, “porque sé que hay muchas buenas compañías en Canarias y me gustaría que quien quiera la lleve a escena”, agrega. Es Técnico Superior de Fotografía Artística, por la Escuela de Arte Manolo Blahnik de Santa Cruz de La Palma y ha actuado en decenas de obras de teatro, como El enfermo imaginario o Anacleto se divorcia, y lo mismo en musicales, como Jesus Christ Superstar o Evita y también ha participado como actor de en diferentes rodajes de cortometrajes del Festivalito de La Palma. Asimismo, ha sido miembro de la Coral Universitaria de La Laguna.

El camino del escritor no es fácil, pero Jonathan Hernández nunca se ha dado por vencido. Desde que terminara de escribir la novela hace unos años, y aunque en aquel momento acudió a varias editoriales, “el mercado es difícil cuando se trata de una obra que aborda esta temática”, comenta. Sin embargo, y tras dejar descansar el proyecto para seguir formándose, en 2014 recibe el apoyo del Cabildo de La Palma “que vio enseguida en él una finalidad social”. Así, El alter ego de cupido (la cabra del amor) no hace sino ahondar en una realidad que existe en la sociedad y, por tanto, es necesario ser contada para conocerla, no tanto el amor homosexual sino el amor que se siente y duele y se supera, aprendiendo de él desde la sinceridad y el humor. De hecho, el consejero de Promoción Económica, Comercio y Empleo del Cabildo de La Palma destaca que en el autor de esta novela, al leer su obra ha podio ver muchas cosas, “he podido llegar a sentir un apego por su sentimiento apasionado en las vivencias que nos cuenta a lo largo del libro que, ante todo, ponen de manifiesto la necesidad de creer en el amor. Creer en el amor por las cosas, como eje fundamental de nuestro día a día”, apostilla, “como fundamento propio de nuestras políticas y necesariamente, como fundamento último de nuestra vida”. Tal vez por eso,  Jordi Pérez Camacho destaca “la apuesta arriesgada que hace este autor, por aportar un grano de arena a toda una batalla social por librar. Se trata pues, de la aportación social que este autor nos brinda con esta novela. Una aportación que se nos antoja muy necesaria para avanzar en la conquista de una sociedad más igualitaria para todos”.

El escritor Jonathan Hernández, que acaba de publicar su novela • El Álter Ego de Cupido (la cabra del amor) , en La Tetería de Los Llanos de Aridane.

Quizás porque hay mucho que contar y es con el narrador en primera persona como mejor se comprende lo que vive y siente el protagonista, esta novela de Jonathan Hernández puede tener reminiscencias de libros como El Diario de Bridget Jones o series de televisión como Ally MacBeal, “por lo alocado y apasionado que es el protagonista”, explica el autor. Sin embargo, sus lecturas entran más en el género de la ficción de terror, por eso también guarda en el cajón una historia que retomará “sobre fantasmas, reencarnaciones y asesinatos”, adelanta. Así es que el universo creativo de este artista que ha vivido entre La Palma, Venezuela y Canadá, y que ha crecido y escrito en las calles de Tijarafe, tiene mucha más profundidad de la que aparenta, incluso de lo que él cree. De ahí que a lo largo de su novela, y como hilo conductor de las distintas partes de la misma, haya creado una fábula, la fábula de la cabra del amor, que a modo de introducción en cada una de ellas da la perspectiva necesaria para abordar lo que sucede a continuación en los capítulos porque, ¿quién mejor que una cabra para hablar de eso que es el amor?

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