El Mojo de Carmita


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carmita mojoDice la canción de Caco Senante “la rica salsa canaria se llama mojo picón”, pero en las manos de Teresa de Paz Bravo, el mojo se ha convertido en el mejor exponente de lo bien hecho. Quizá para muchos de ustedes el nombre de Teresa de Paz Bravo no les diga mucho, pero si les hablo de “Mojos Carmita”, todo, toma otro sabor. Sentadas en un banco en el interior de la recova, lo primero que hago es preguntarle por esta curiosidad sobre su nombre “pues sí que es curioso, me dice, en el juzgado estoy inscrita como Mª Teresa de Paz Bravo, pero en mi bautizo, mi madrina le dijo al sacerdote que mi nombre era Mª del Carmen y Carmita que me llamaron desde que era una cría. Y de todo ese rebujón con mi nombre, me explica, me vine a enterar cuando fui a arreglar los papeles para mi boda”, se ríe.

Lleva toda una vida haciendo mojo, algo más de cuarenta años, recuerda, “si mi mente no falla”. Tras el fallecimiento de su madre cuando ella tenía 16 años, Carmita comienza a trabajar en las labores de su casa y cuidando a su padre “hacía lo que mi madre, preparaba comida, lavaba, me ocupaba de mi padre; una de mis hermanas estaba en Venezuela y la otra trabajaba, así que yo asumí las labores de la casa”. Y fue precisamente su madre quien le enseñó a hacer el mojo de la forma, en la que ella a su vez, lo había aprendido de su madre. Una técnica que en los últimos 40 años, Carmita no ha variad en absoluto “mira esto es lo más sencillo que hay, pero, al mojo hay que ponerle lo que lleva y nada más. Esos espesantes y demás cosas que les ponen no sirven.Los ingredientes son los de toda la vida pimienta, ajos, comino, sal, aceite y vinagre”. Pero aunque insista en que no hay un secreto, su mojo se ha convertido con el paso de los años en el más recomendado por todos aquellos que gustan saborear los productos genuinamente palmeros, “te aseguro, que no hay secreto, me dice, sólo he seguido la receta de mi madre. Y te voy a contar algo, hace años fui a un almacén a buscar un producto y el encargado me preguntó que si yo hacía mojos, le contesté que sí y me dice que tenía ajos que si quería y yo venga a buscar los ajos; cuando me señala una bolsa y me dicen están ahí son ajos deshidratados y ya pelados. Lo miré y le contesté ¡no, gracias!, los ajos los pelo yo”, recuerda con una desbordante sonrisa.

Y así ha tenido que ser cuando, me comenta, que a todos sitios a los que iba un fin de semana con su familia levaba su bolsa llena de ajos y un a uno los pelaba, tanto en la playa, en La Bajita, como en el Refugio “ yo lo hacía así, porque la cáscara de los ajos sirve para adornar los arcos del Corpus de Mazo; las cáscaras que voy acumulando a lo largo de todo un año, me explica, las reparto entre los artesanos y es una cáscara muy apreciada entre ellos para trabajar”.

40 años haciendo mojos, pero también recorriendo todos los municipios palmeras y otras islas en las diferentes ferias gastronómicas. Anécdotas, muchas “he recorrido todos los municipios de La Palma, he estado varias veces en Santo Domingo en Garafía, pero también en Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura y allí me pasó una cosa curiosa. La gente de Fuerteventura me preguntaba que si mi mojo era de tomate, porque ellos hacen uno de tomate y le ponen un poco de guindilla para que pique y, claro, pensaban que el de La Palma también era de tomate y, no, el mío es de pimienta y pimenta palmera”. Y es que si a lo largo de estos años Carmita ha mantenido de forma inalterable la receta de su madre, también ha querido que la pimienta, la base de su producto sea de origen palmero. Toda la pimienta que ha utilizado a lo largo de su trayectoria profesional ha sido cultivada en la isla, “en los últimos años, he comprado mucha pimienta a Vicente, ¿al alcalde Puntagorda? Le pregunto,, responde Carmita, y a su socio Félix. Tienen una pimienta excelente, si tú le preguntas por mí, ellos te dicen”, me comenta con una enorme sonrisa.

Tras una larga vida dedicada a la elaboración artesanal del mojo palmero, “Mojos Carmita” se dejarán de preparar. Es tiempo, dice esta mazuca, de poner punto y final a esta parte de su vida. Desde hace algo más de cuatro meses, Carmita ya no elabora mojos “creo los últimos botes de mojo que hice están aquí en el Mercado, en el puesto de Charo; lo que hago ahora son botes para mis hijos y nada más; lo de vender ya se acabó”. Con este adiós se despide una de las mejores artesanas de la isla en lo que a elaboración de mojos se refiere ya que, por ahora, nadie recoge el testigo “tengo 4 hijos y ninguna hija, pero Dios me dio 6 nietas. Una de ellas me dijo que iba a empezar con la elaboración del mojo, pero consiguió trabajo en lo que había estudiado y claro es normal que no se haga cargo de esto; y ¿si un joven emprendedor le pidiera que lo enseñara?, le preguntó, “me parece que no, hija, me responde. Eso es una gran responsabilidad si algo le sale mal, la que quedaría en entredicho soy yo porque el mojo lleva en la etiqueta mi nombre, y, después de tantos años no me gustaría”.

Personalmente, aunque me gustaría que alguien continuara con la tradición iniciada por ella, entiendo su postura. Con lo que más ha disfrutado, me asegura, a lo largo de todo este tiempo, ver cómo la gente ha llegado hasta la puerta de su casa en busca del mojo de Carmita, lo que quiere decir, considera, que la receta que no ha variado en 40 años, es sin duda, la mejor. Y si alguno de ustedes quiere disfrutar del auténtico sabor del mojo palmero, corran hasta el mercado porque tan solo quedan dos botes del Mojo de Carmita.

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2 comentarios

  1. Publicado por Antonio soler, at Responder

    De lo mejor. Soy afortunado al vivir al ladito de su casa y haber comido si mojo desde niño. Y eso que no le dio por vender el ali-oli que hacía. Gran persona la jodia…

  2. Publicado por Goretti, at Responder

    Tuve la oportunidad de disfrutar de su presencia, durante algo más de un año. Nunca presumió de ello, así que durante meses no supe de sus mojos. En unas excursiones compartidas lo prObé. ..sin duda, el mejor. Vivía en Tenerife, iba al supermercado pero había desistido de comprar mojo, y decía :”ésto no es mojo. ..”. Con Carmita, volví a probar mi rico mojo palmero. Gracias Carmita!!