Dic 3, 2015
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La familia y uno más: Toyota La Palma

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Sala de urgencias, Centro de Día, balcón de caballeros y damas de reluciente armadura e, incluso, residencia para mayores con reciclaje incluido. Así se siente en Toyota La Palma, tanto en las instalaciones de Breña Alta como en el concesionario de Las Rosas, porque bajo esta marca en la isla se reparan, mejoran, muestran y hasta se reciben al final de su vida los vehículos que luego, y ya en la carretera, conducirán al que los dirige como rocinantes y babiecas del asfalto durante muchos años de su vida.

Así es porque, como afirma Alberto Morera de Paz, director adjunto del Concesionario oficial Toyota La Palma, “hacemos toda una vida dentro del vehículo”. Y así es que desde que se elige de entre todos los coches del concesionario tal vez por su línea y diseño, porque se parece a uno mismo al ser un poco aventurero pero elegante, y, sobre todo, con espíritu. Incluso cuando se valora su aportación al medioambiente con un motor híbrido, el que de hecho prefiere en Canarias el cincuenta por ciento de los conductores, y que conquista cuando se conoce un poco más esta marca que no solo dedica la mayor parte de su inversión a la I+D, sino que ha donado todas sus patentes de investigación con el hidrógeno como nuevo combustible al resto de las marcas porque, en palabras de Morera “si se mira más allá se entiende que tener este nuevo combustible al alcance de todos es bueno para el mercado, para todos”. Y con este mirar más allá se va con el coche a casa, se le da uso y se convierte en herramienta y soporte de los proyectos e ilusiones del conductor, de sus idas y venidas con la música puesta, de su primer beso, del aquel día en el que juró sobre el volante que nunca más; aunque después este le guiña un ojo al encajar la sillita de bebé, y luego la del segundo, porque el primero ya tiene edad para sentarse delante, con el cinturón puesto. Porque lo que conquista el día que se descubre esconde muchas más cualidades de las que se puedan imaginar; como un cinco en todos los estándares de seguridad, y un mantenimiento de Centro de Salud permanente, y hasta Servicio de Urgencias cuando aparecen los problemas de verdad, para no estar nunca solos en la carretera. Porque incluso desde Toyota pueden avisar un día, cuando tras ocho años ya se piensa en cambiar de coche, para ofrecer un cambio de pieza en el taller ya que gracias a la investigación continua han descubierto que funciona mejor, y gratis. Es por esto que luego, se contempla el coche aparcado en el garaje como parte de la familia y se queda en ella unos años más, hasta que la vida decida. Y un día la vida se lo lleva con un respirar ronco y tranquilo. Entonces duele, pero  se comprende que llegó el momento y se regresa con él al concesionario de La Palma, porque allí saben qué hacer. La misma marca se ha preocupado de que al final de su vida el vehículo tenga a dónde ir al ofrecer un servicio de reciclado, único en el Valle de Aridane. Es bonito saber que el coche seguirá vivo dentro de otros coches, y que la isla seguirá verde y hermosa, sin aceites o líquidos de frenos que la intoxiquen. Y en una de las dos instalaciones se encuentran nuevas opciones, extrañando la que ya no está, por lo que se buscan similares prestaciones. Entonces, ninguna parece la adecuada, porque la que se ha querido ya no está, hasta que un faro sonríe y provoca una reacciona, por curiosear, porque viene de buena familia y se le da una oportunidad. Al subir y probarlo se renueva la confianza y gana la fidelidad porque ¿cómo permitir que entre en el hogar uno que no sea como el primero? Es diferente pero en cierta forma es como aquel, así que se acaricia el volante y se conecta la música para ir de nuevo a casa, con una vida por delante hacia la que llevará y traerá de nuevo un Toyota, tal vez nuevo, pero él otra vez.

Instalaciones de Toyota La Palma

Esta es una base sólida, la de la confianza, que ofrece la familia Morera en sus instalaciones, con Toyota pero también con marcas como la representación de Ford para La Palma y, ahora en 2016, con la oferta ampliada, porque se une Citroën para la zona este de la isla. También, y como parte de su estrategia de ampliar la oferta y mejorar sus servicios, han abierto un Centro para el Tratamiento de Vehículos Fuera de Uso en Los Llanos de Aridane, lo que antes era conocido como un desguace pero más enfocado al reciclaje. “Cuando el coche llega al final de su vida, lo primero que hacemos es descontaminarlo”, explica Morera, “para gestionar todos los residuos que están en un coche como el líquido, las baterías, el plástico, que se separan para que no contaminen el medioambiente. Luego”, agrega, “un gestor autorizado los recicla y vuelven al ciclo otra vez. Además, las partes se venden por piezas”. Toyota La Palma pone en marcha este proyecto porque en la isla, a pesar de tener el reconocimiento como Reserva de la Biosfera, ha habido una cultura de dejar morir el coche en cualquier lugar cerca de casa, o en la huerta. Con esta planta de tratamiento se contribuye al cambio de mentalidad, “porque nosotros conseguimos que se recicle el ochenta por ciento del mismo e, incluso, vamos a buscar el vehículo al lugar en el que este se haya parado, si es que no puede llegar al centro”, afirma Morera de Paz. El servicio funciona desde hace un año y en este tiempo se han devuelto al ciclo unos 400 coches.

Toyota, como fabricante, tiene una filosofía muy marcada, y la familia Morera trabaja con esa filosofía en La Palma porque su preocupación por la calidad, por el medioambiente y por la importancia de la familia son también valores de los palmeros. “Toyota se ha preocupado mucho por todos los mercados, pero también por el mercado pequeño, por estar presentes con acciones locales que aunque no repercutan económicamente sí lo hacen socialmente”, asegura Morera de Paz. Así, ellos apoyan equipos de futbol o equipos de lucha y realizan acciones culturales como parte de las actividades de esta marca pero que encajan con la isla. “De hecho, si se miran las cifras,”, concreta, “esta es una empresa que en Canarias tiene su fuerza en islas como La Palma, Lanzarote o Fuerteventura, aunque evidentemente, cuentan con una sólida presencia en Gran Canaria y Tenerife”.

Un vehículo acompaña durante mucho tiempo de la vida así que su seguridad preocupa mucho a las personas y que contamina el medioambiente. Por eso, se puede ver como un electrodoméstico puro y duro que cumple su función y se va, pero este no es el caso de Toyota. “Nosotros queremos a los coches porque forman parte de nuestra vida y de ahí todas las preocupaciones por la seguridad y el medioambiente”, destaca Morera. En este sentido se enmarca también la oferta de vehículos que funcionen con combustible lo menos contaminante posible pero en su opinión, y aunque hay una gran aceptación de los eléctricos o los híbridos, que se van a imponer a corto plazo, “esto habrá cambiado en veinte años”, explica, “porque para nosotros el hidrógeno es el más acertado ya que no contamina y no depende de ninguna energía externa“. De hecho, Toyota es el primer fabricante del mundo que ha lanzado al mercado un coche que funciona únicamente con hidrógeno, es el Toyota Mirai. Curiosamente, mirai en japonés significa futuro. Aunque en el presente el respeto por el medioambiente ya está en marcha en Toyota La Palma, donde los coches híbridos representan el treinta por ciento de las ventas, una cifra que sube en otras islas hasta alcanzar el cuarenta o cincuenta por ciento; con unos ocho millones de coches híbridos circulando por el mundo. De hecho, en breve estará en el mercado el  nuevo Toyota Prius, que consume tres litros de combustible por cada cien kilómetros.

Serivio de Atención al Cliente de Toyota La Palma

Esta es la historia que hay detrás de la experiencia Toyota, una marca que acaba de cumplir cuarenta años en Canarias y que es ya un referente de calidad y confianza para los consumidores canarios que, como es el caso de La Palma,  constituyen la espina dorsal de una estrategia empresarial pero también humana que da mucha importancia a los mercados menores, algo que tal vez no hacen las otras. Esta filosofía japonesa de amor a la familia y calidad en el servicio “encaja muy bien con nuestra idiosincrasia palmera”, señala Alberto Morera, “porque nosotros cuidamos y valoramos lo nuestro”. De hecho, la familia Morera es en parte responsable de este éxito, “que se ha mantenido y ha superado épocas difíciles como estos años de crisis económica en los que comprendimos que para superarla teníamos que ser mejores y dar una patada hacia adelante en la oferta de nuestros servicios“. Por eso, se ha establecido una Planta de Reciclado de Vehículos, “para que cuando lleguen al final de su vida podamos recuperar el ochenta por ciento de sus piezas, que van a otros coches y se evita que lo demás contamine el medioambiente”, aclara. Es la única que existe en el Valle de Aridane, y que viene a completar la oferta de servicios este concesionario con dos instalaciones en la isla: una en Las Rozas y la otra en el Polígono Industrial Buenavista, en Breña Alta. Ambas delegaciones ofrecen servicios de venta, taller, exposición, recambios, túnel de lavado y parking. De hecho, es habitual la visita de clientes después de la compra del vehículo y durante toda la vida de este para el mantenimiento y puesta a punto de los mismos. “No sé lo que le pasa” o “tiene un ruido que no me gusta” son las frases habituales que escuchan en el Servicio de Atención al Cliente de Toyota La Palma, que siempre está abierto para consultas y revisiones con la misma atención y cuidado que dedicamos a un miembro de la familia; “porque este es un lugar de confianza”, apostilla Morera de Paz.

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Entrevistas · La Palma

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