Oct 12, 2015
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Minervino Hernández :” En el sector de los quesos hay mafias organizadas que se aprovechan de los éxitos ajenos para vender un producto de baja calidad”

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MinervinoComenzó haciendo quesos cuando era un niño, recuerda porque “era lo que había que hacer”. Minervino Hernández García lleva 38 años dedicándose de forma profesional a la elaboración artesanal de quesos curados y semi-curados. Lo que comenzó siendo una pequeña ayuda en casa, se convirtió con el paso de los años, en una forma de vida, “mi madre fue quien me enseñó a elaborar el queso y un primo hermano de mi madre a ordeñar; todo quedaba dentro de la familia; se aprendía el oficio de pequeño porque era lo que tocaba”.

Lo que no ha cambiado en este oficio, me asegura es su dureza “aquí no hay horarios, me levanto a las 5 de la mañana, hago una jornada de 12 a 15 horas y eso que he aflojado por temas de salud”. Una vida de esfuerzo, pero que hoy no cambia por nada. “Son muchos los que me han venido a pedir un presupuesto para abrir una granja; yo les digo más o menos la inversión inicial, pero cuando me preguntan sobre las vacaciones, pienso para mí y también se los he dicho, este negocio no es para ti. Las cabras comen y se ordeñan a diario y no entienden de vacaciones “. Y tanto que es cierto, para asistir a la boda de su hijo, celebrada hace escasos días, Minervino ha tenido que hacer un esfuerzo extra para dejar su cabaña lista y no perderse este acontecimiento familiar.

Una larga vida de trabajo que ha obtenido su reconocimiento. Sus variedades de queso curado y semi-curado llevan años recibiendo diferentes premios tanto en los certámenes insulares como en los regionales. Este año ha obtenido el oro en semi-curado en la Feria de San Antonio del Monte “creo que casi desde sus inicios hace 30 años siempre he recibido algún premio en San Antonio , he perdido la cuenta, pero también tengo premios regionales, los más recientes Plata en curado en 2013, y, oro en semi-curado en 2014”, me comenta. Y el secreto, me explica, está directamente relacionado con la calidad del pasto que comen sus cabras, “tengo una cabaña de 100 cabras; comen pasto natural a diario que complemento con insumos cuando es necesario ; ese pasto aporta unas características a la leche que al final, le da ese sabor especial a mis quesos, no hay nada más”, se ríe.

Sin embargo, el reconocimiento a sus quesos, lejos de traerle la felicidad ante un trabajo bien hecho, le ha acarreado importantes problemas y quebraderos de cabeza. En los últimos años ha visto como una presunta “mafia organizada”, según su criterio, se ha dedicado a copiar sus etiquetas y vender otros quesos que no ha fabricado con su nombre, especialmente en la isla de Tenerife, donde me concreta no vende, ”tengo incluso pruebas de eso; en el mercado de Tenerife compré un queso de barra que tenía una de mis etiquetas, y yo no he hecho nunca queso de barra, siempre el redondo; pero esto de plagiarme las etiquetas también me ha pasado aquí en La Palma. Llevaron 5 quesos con copias de mis etiquetas a un conocido súper; me enteré, llamé al establecimiento. Entonces alguien fue de nuevo al súper sacó las etiquetas y las tiró por ahí. Le pregunto al encargado y no sabe decirme que pasó; yo no entiendo nada entra alguien en el almacén de un súper, saca etiquetas, ¿y se venden quesos sin etiquetas?. Una situación, me explica que desafortunadamente a él le ocurre con bastante frecuencia. Dice sentir miedo y considera que está desprotegido porque aunque pertenece a la Denominación de Origen de Quesos de La Palma, la D.O. no parece, que pueda darle, una solución adecuada;”la Denominación de Origen conoce este problema, yo he hablado con ellos. He hablado también con inspección y me dicen que están atados de pies y manos; me dieron un número de teléfono y ahí se quedó todo”. Su desconcierto y recelo es tan grande que incluso no acude ya a los certámenes a los que es invitado; de hecho, acaba de rechazar participar con sus quesos en una Cata organizada por el Ministerio de Agricultura. En este punto de nuestra charla descubro no sólo a un ganadero abnegado, sino a una persona reivindicativa de su sector y crítico con determinadas “actuaciones” de la Denominación de Origen. La D.O., me recuerda nació en su Garafía natal para organizar al sector de la quesería cuando, éste, se vio afectada por la remodelación de las queserías. ”Hacer quesos de manera artesanal y bajo la D.O, me dice, incluye determinadas cosas, por ejemplo que la leche provenga de cabra de origen palmero, o, el pastoreo diario, entre otras muchas normas que se están incumpliendo porque hay quesos se están vendiendo hoy con el sello de la DO que no se hacen con leche de cabra palmera. A mí no me parece mal que eso se haga, pero le pones otro sello diferente a la Denominación de Origen y lo vendes como otro producto diferenciado “.

Personalmente, me parece una afirmación valiente, y así se lo digo, porque este tipo de prácticas son conocidas por tanto por los miembros de la Denominación, que lo permite, como por los políticos de la isla que tan sólo buscan una foto con el nuevo ganadero que se sube a este carro. Y es que el voto del ganadero insular sigue pesando mucho en La Palma. ”Lo que a mí me preocupa, me comenta, Minervino es que a este paso, el genuino queso palmero desaparecerá cuando los buenos artesanos se jubilen y de esos ya quedamos poco”.

Pese a todos los problemas a los que se ha enfrentado, Minervino me asegura que no cambiaría nada en su vida. Se siente feliz con lo que ha hecho y con lo que su trabajo le ha dado. Yo por mi parte, y para ir, finalizando, les aseguro que cuando vaya a comprar queso, compraré, desde luego el suyo, pero también todos aquellos que cumplan la normativa para la que la Denominación de Origen fue creada, y, les invito a que, al menos, una vez en su vida lo hagan porque comprobarán que la calidad y el sabor son inimitables.

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Entrevistas · La Palma

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