Ago 25, 2015
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Eufrosina Pérez Rodríguez, ”el albillo es mi mayor orgullo”.

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eufrosinaLo que más llama mi atención es el paisaje. Viñas en espaldera, perfectamente alineadas en sus respectivos bancales, el suelo limpio, sin apenas hierba, se escucha el susurro de la brisa entre los pinos y un cielo azul brillante. Estoy en Briesta en la Villa de Garafía. Espero tan sólo unos minutos hasta que Eufrosina, dueña de la bodega que lleva su mismo nombre, Eufrosina Pérez Rodríguez y que embotella los afamados vinos El Níspero nos recibe con una amable sonrisa. Tan sólo por eso merece la pena haber llegado hasta este lugar privilegiado, pese a haber cogido la carretera equivocada, “sucede muy a menudo, las señales no indican Briesta sino el Roque de Los Muchachos y la gente toma la carretera de la costa como has hecho tú”, me indica amablemente.

Desde hace 15 años esta garafiana lleva regentando su propia bodega con mucho esmero y cuidando junto a su marido cada cepa. Mucho tiempo antes, trabajó en el área de la restauración y veía, recuerda, los fraudes que se producía especialmente con el vino a granel “se traía vino de Jumilla y simplemente aquí le ponían un poco de tea y lo vendía como vino del país”. Fue entonces cuando sus jefes le propusieron embotellar su propio vino y venderlo en los restaurantes. De niña, su padre producía vino de tea, tras su fallecimiento, ella y su hermana continuaron a escala familiar con la tradición iniciada por su padre, “así es como comenzó toda esta aventura, recuerda. Lo que más me costó, el papeleo, toda la burocracia que lleva aparejado entrar en la Denominación de Origen , es la parte que más me cuesta, incluso hoy que tenemos inspecciones de sanidad, que es lo habitual; trabajar la tierra y cuidar mis viñas es mucho más fácil que enfrentarse a todo ese papeleo”, asegura.

La miro con admiración porque es un ejemplo de superación. Empezó en una época en la que la Denominación de Origen Vinos de La Palma comenzaba a rodar, en un área donde altamente masculinizada, la mujer tan sólo recogía la uva, pero no era dueña de una bodega. “¿Te gusta, le pregunto, que te digan que has sido una mujer emprendedora, ahora que esa palabra está de moda entre la clase política?” “sí, asegura con rotundidad, y autónoma además; lo que no me gusta, me aclara, es que me llamen empresaria porque empecé desde abajo”. Me comenta, además, que sus compañeros bodegueros, casi todos hombres, la aceptaron con muchísima normalidad cuando entró a formar parte de la Denominación de Origen, “ y eso que tengo fama de dura entre los cosecheros”´, pero me confiesa que a lo largo de estos años sí que se ha encontrado con el desprecio masculino, especialmente a la hora de recoger premios, “ fíjate, esto me ocurrió en Madrid, recogiendo un premio; yo quedé segunda y me dice otro bodeguero, mujer metida en un sector de hombres, canaria y de una isla menor; hoy me río, pero, en aquel momento no me gustó nada”, recuerda. Y a esto hay que añadir que el bodeguero en cuestión quedó en este certamen en tercer lugar, lo peor para su orgullo sus 800 hectáreas de viñedo perdieron ante una hectárea y media de viña palmera que era lo que en aquel momento poseía Eufrosina.

Hoy en día, Eufrosina cuenta con 3,5 hectáreas donde cultiva diferentes variedades, pero sin duda la joya de esta bodega es la variedad de albillo. Comenzaron a embotellar muy pocos litros, tan sólo 600. Fue, además, me explica Eufrosina el primer albillo bajo la Denominación de Origen. Con todos estos antecedentes, yo diría que es una uva ganadora “es de la uva que más orgullosa me siento. Podría decir que es la corona de la bodega. Con ella hemos recogido premios tanto nacionales como internacionales”. ¿Cuál es el secreto, pregunto? Ninguno, es todo, es la altitud, estamos a 1200 metros, aquí tenemos un clima excelente, fresco por la noche, además, no nos llega la panza de burro, o las enfermedades que hay en costa y sobre todo que le damos mucho cariño”. Y es que los premios con el albillo han sido muchos y muy variados tanto a nivel regional como nacional e internacional “ el más importante ha sido, sin duda, recibir la Gran Medalla de Oro en el Certamen de Vinos de Bruselas en el año 2009. Tan sólo con haber llegado a la final era ya todo un logro, pero además ganar, es un reconocimiento a tu esfuerzo y sacrifico, merece la pena.”

Premios que llegan porque nada se descuida en este viñedo. A la calidad de la uva hay que añadir un tratamiento ecológico. Aquí no se utiliza químicos para tratar las viñas, tan solo, azufre, agua y leche, todo muy limpio; “cuando le digo a la gente que utilizo leche me miran perplejos; a la ceniza, le va muy bien la leche, es muy curativa y además mucho más económico. Los turistas que llegan hasta aquí, especialmente, los extranjeros, me dicen cuidado con el gato que está lamiendo las uvas, yo los miro y les contesto está bebiendo leche, no pasa nada”, se ríe.

Con ganas de seguir superándose, Eufrosina, ha abierto su bodega al público. Realiza maridajes con sus vinos y productos locales. Tanto los palmeros como los turistas que llegan se quedan encantados, me dice, “les parece imposible que en un lugar tan pequeño y lejano haya una gran cantidad y diversidad de productos.” Su iniciativa ha tenido tanto éxito que hasta programas nacionales como Un País para Comérselo con Ana Duato al frente llegaron hasta este rincón de La Palma para conocer de cerca el albillo y el potaje de trigo “ es una mujer impresionante, recuerda, es abierta y amable, parece más familia tuya que una actriz famosa. Le encantó el potaje de trigo y los vinos; comía uvas en los trayectos en el jeep y me decía, Eufrosina me están grabando comiendo tus uvas”.

Una vida de emprendimiento, y, de iniciativas propias donde quizá lo que más le ha costado a esta mujer es mantenerse en unos años donde la crisis ha caído como una losa sobre la isla. A estas alturas, solo me queda preguntarle por proyectos futuros si es que los tiene en mente. “Creo que lo mejor es mantenerse como hasta ahora, embotellar poco pero que sea de muy buena calidad. Mi sueño sería poder tener cosecha propia, por ahora compro un 25 % de uva a cosecheros de mi plena confianza; eso sí me gustaría”. Por si acaso, Eufrosina ya ha mirado algo de terreno y yo aseguraría, que de aquí a un futuro no muy lejano, esta bodeguera conseguirá cumplir su sueño.

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Canarias · Entrevistas · La Palma

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