Ago 13, 2015
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Mañana San Bartolomé homenajea a Don Ángel Tejera, con el Reconocimiento Ajei a la labor folclórica

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IMG-20150813-WA0018Ahora los dedos se me enredan…pero seguiré tocando hasta que me muera, porque me gusta”. (Ángel Tejera).

Reconocer la labor de las personas que viven la música canaria y les apasiona es una de las labores de reconocimiento patrimonial de este ayuntamiento y Don Ángel Tejera, que actualmente toca en la parranda “La ilusión de los mayores”, forma parte de ese grupo de personas que casi de manera anónima engrandecen la tradición musical y su pervivencia.

Don Ángel Tejera compartirá acto, junto a Guadarfía con el solista Pedro Manuel Afonso, y la Agrupación Achamán A.C. Jóvenes Sabandeños, que pondrán el punto musical en este acto que homenajea al folclore, tan tradicional en San Bartolomé. El acto tendrá lugar el viernes, día 14 de agosto, a las 21.00 horas, en el Parque Félix Rodríguez de la Fuente.

Don Ángel Tejera, nos recibió en la mañana de hoy en su casa, con sus casi 89 años; los cumple en unos días, nos atendió amablemente, para sacar de su memoria, esos momentos que lo vinculan a la música y el folclore.

No se considera merecedor de este premio, y nos reconoció que recibió la noticia de este acto, con enorme perplejidad, “porque lo único que he hecho es que me gusta la música y siempre la he vivido, porque me divertía”.

Todavía toca y tocará hasta que se muera, según nos dice, porque realmente le divierte, y le gusta, y que se estremece cuando oye cantar y tocar una buena pieza de música canaria. “Hay grandes tocadores y cantadores, que te ponen los pelos de punta”, reconoce que “una malagueña bien cantada le estremece a cualquiera, y que Lero, la bailaba muy bien”.

Ángel Tejera es de esas personas sencillas, que te hablan con la mirada, y que consideran normal poner su coche y su tiempo al servicio de la asociación de la tercera edad y de la parranda La ilusión de los mayores, cofundador de ambas y presidente en la actualidad de la parranda.

Desde los 7 u 8 años, iba con su padre de parrandas y con los Ranchos de Pascua. Recuerda que “se hacían en esa época antes de navidad por lo menos quince misas, y los Ranchos y la música eran importantes”. Desde que tuvo conocimiento cogía el timple, o jugaba con una cabeza de millo y hacía que tocaba el timple en un descanso en las tierras o en cualquier parte, y que se ponía a cantar mientras araba. La cara se le ilumina con estos recuerdos.

Con 16 años estuvo en el Grupo Folclórico de San Bartolomé, “que hacían los ensayos en casa de Manuel Jacinto, padre de Crispín el taxista. Ensayábamos y se formó el grupo. Su padre, posteriormente también forma parte del mismo”. Recuerda la primera salida del grupo a Haría, en un camión del ejército, y lo recuerda con enorme cariño, y la emoción cuando los compañeros viajaron a Santander, “yo por ese entonces tenía a mi hija enferma y no fui”. En el año 45 fueron a Tenerife a un concurso de folclore la que fue la antigua Ajei. Después de ahí yo ya no estuve más en el grupo pero siempre he estado en parrandas, porque a mí me gusta mucho la música, “eso se lleva dentro”. “Años gloriosos los que tuvo la Antigua Ajei”.

Su memoria lo llevó hasta esos días de serenatas a las jóvenes del pueblo, y con brillo en los ojos nos dice “el sonido de los instrumentos en la noche silenciosa, es especial”.

Recuerda a su compañero durante mucho tiempo de parrandas, Casimiro.

Aunque aprendió solo, a tocar por oído, reconoce que al jubilarse intentó aprender con Florián durante unos años a tocar el laúd, “porque yo antes tocaba el timple y todo por oído. Tras un atropello de coche ya no volvió más a clase en Arrecife”, pero siguió con “El Villa” durante un tiempo aprendiendo y aprendió, reconoce.

Ahora los dedos se me enredan…en 18 días cumpliré 89 años, ya me resiento de la cintura, y del hombro nunca volví a estar bien.

Ángel de joven se dedicó a la agricultora, al casarse a la exportación y cuando la cosa empezó a decaer puso una tienda de comestibles hasta que se jubiló. También estuvo en el Rancho de Pascua con Antonio Corujo. Siente admiración por “El Colorao”, y recuerda que una vez parrandeó con él en Fuerteventura.

Recordó a su mujer con emoción, y a sus hijos y nietos con gran cariño. “Uno está bien, porque los hijos están bien, y los nietos van encaminados, una pena que los chicos, con lo que cuesta sacar una carrera no encuentren trabajo”.

Tocador de oído, apasionado de la música canaria, y del timple, que aunque no se considera merecedor de este reconocimiento, lo va a recibir con todo el amor del mundo y gratitud hacia San Bartolomé, y su gente, que es la que se lo da.

*información sacada de entrevista con Don Ángel Tejera.

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Canarias · Lanzarote

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