Jul 26, 2015
0 0

El pensador palmero

Written by
FacebookTwitterPinterestLinkedInGoogle+Share

El Murphy Palmero

Se define como un humanista, a la vez tan simple y tan complejo. Dos términos que definen con claridad, si eso es posible a Ramón Araújo, cercano y amable en el trato, denso y profundo en pensamiento. Profesor, compositor, músico, humorista, monologuista y pensador de la vida, siempre supo desde su más tierna infancia, allá en los años 50 cuando llegó con su familia al municipio de Mazo que lo que más le gustaba era la sátira.” Recuerdo que mi padre llegó a casa muy enfadado porque había escrito en el baño del único bar de Mazo de la época unas líneas satíricas en las que nombraba a gente del municipio”, tenía 12 años recuerda.

Han pasado muchos años pero la sátira bien entendida sigue siendo parte de su filosofía de vida. Tanto es así que nos presenta su último trabajo “El Murphy palmero” (Ediciones Alternativas).”Es un cajón de sastre, es un libro para mí completamente indefinible, me dice, porque tiene contenidos de ensayo, o, filosóficos, todo muy variado, pero principalmente humorístico. El título, me comenta, lo elegí porque hay definiciones en el libro similares a los de la Ley de Murphy, el mejor libro de política, que en mi opinión, se ha escrito”.

Y sí, es cierto, uno comienza a bucear en el libro y llama la atención la innumerable cantidad de definiciones, principios, analogías, y demás temas que contiene la obra; todo con un trasfondo humorístico satírico bien estudiado cuyo objetivo es hacer que el lector se pare por unos minutos y reflexione sobre la frase que acaba de leer. “A veces se me ocurría un concepto por la mañana y sobre ese tema lanzaba un torbellino de ideas, por eso el libro tiene muchos contenidos diferentes; hay definiciones de pensamiento crítico, hay otras más humorísticas, hay una cosa que la he llamado el tú tranquilo como arte marcial, o, lo que es lo mismo el tú tranquilo que utilizamos aquí en La Palma “. Y claro la siguiente pregunta que me viene a la cabeza es saber si el Murphy palmero es un manual para sobrevivir en La Palma. “Sí, me contesta entre risas, yo creo que ayuda bastante a vivir en la isla; alguien me dijo que había mucha palmeridad entendiendo esto como alguien que lleva toda su vida viviendo aquí. Y razón no le falta porque encontramos en las páginas de este interesante libro razonamientos tan curiosos como la definición minimalista garafiana del principio de entropía traducida en un “todo termina yéndose al carajo”, “ es más largo el enunciado, sonríe, que lo que quiere decir”, o, en una isla llena de senderos el axioma del senderista se interpreta del siguiente modo “la capacidad contemplativa del senderista es inversamente proporcional a su prisa por llegar al punto de destino. Este pensador del ingenio mira la vida con humor porque sin él sería imposible sobrevivir; “los humoristas somos gente muy especializada en el mundo en el que vivimos porque el humor es algo directo del día a día; somos rastreadores a la caza de todo aquello que es divertido “.

Por esa razón, por estar al día en todos los asuntos que preocupan a la sociedad en general y a la palmera en particular, Ramón Araújo se siente la voz del pueblo, “la gente me para por la calle y me pregunta por qué no hago una canción sobre éste o aquel tema. Por eso me siento legitimado para satirizar y la sátira debe siempre apuntar hacia arriba, al poder”

Pero quizá la faceta más conocida de Ramón Araújo es la de cantante y compositor de los grupos Anticraisis Consort y el Trío Zapatista. Junto a Jorge Guerra y Rodrigo Melgar, ha realizado una profunda radiografía de la sociedad palmera; “la sociedad palmera es una especie de laboratorio, es muy abierta, muy cosmopolita por un lado, pero al mismo tiempo, cerrada porque es una isla. Estamos los 80.000 de siempre, números arriba o abajo; esto no deja de ser como los 300 de Las Termopilas, pues lo 80.000 de las Termopilas palmera”, me explica entre sonoras carcajadas. Han intentado, me asegura, no caer nunca en la autocomplacencia, “lo difícil es hacer que la canción llegue a todos los públicos, que la gente la entienda como una crítica social por eso cuando creamos lo hacemos utilizando torbellinos de ideas”.

Y hablando de música, me descubre que nunca ha escrito ni escribirá canciones de amor en el sentido que todos entendemos. “Me parecen cómicas, yo no puedo ir a ningún concierto me da la risa”. ¿No fuiste a ver a Pablo Alborán?, le pregunto, se ríe, “Creo que mis canciones son mucho más serias, éstas de amor las encuentro ridículas. Los tiempos no están para eso. Yo soy del rock progresivo, del punk. Estamos es una época chunga en la que hay que decir otras cosas, no escuchar frases bonitas a la luz de las velas”. En los últimos años, el número de conciertos ha bajado, cosas de la crisis, asegura, pero han recuperado plazas históricas para ellos. Y es que el público continúa yendo a verlos. Se reconocen en sus letras “al término de algunos conciertos, hay gente que se acerca y me dice me identifico con el personaje de aquella o de la otra canción; es agradable saber que llegas a la gente”. Y pese a que pudiera parecer lo contrario, me asegura que lo mismo ocurre con una gran mayoría de los políticos. “Se acercan también y aplauden porque saben que la crítica que les hacemos no es partidista, criticamos el arquetipo de político, nunca a la persona; el humorista debe evitar la crítica partidista, nuestra posición es la humanista, no nos gusta el escarnio público”. Los años y las tablas, me asegura le ha proporcionado capacidad de improvisación y relax en el escenario; pese a ello a Ramón Araújo, no le gusta instalarse en eso que en los últimos años se ha venido a denominar zona de confort. “Si llevas chistes o golpes muy preparados la gente lo nota y no se ríe de la misma manera que si improvisas y sueltas algo que de repente se te ocurre. No sé si hay un sexto sentido, pero el público se da cuenta de eso. El material, me explica, debe ser espontáneo debe huir de lo pretencioso y banal”.

En esto del humor, Ramón Araújo ha probado todas las facetas posibles. Desde hace 21 años hace monólogos, ahora que está jubilado explota si cabe esta faceta aún más. Este año, me cuenta ha sido magnífico; “he hecho 8 monólogos principalmente en el bar de la Acera Ancha de 21 a 22h; esa una buena hora para un hombre jubilado como yo; se ríe; allí tengo mi público estupendo; esto es algo que quería hacer desde crío”. Y lo que se me ocurre preguntar si tras esos años se encuentran temas nuevos sobre la isla con los que sorprender al público. “Los hay, me responde, tengo temas básicos; por ejemplo suelo empezar uno diciendo La Palma tiene el mejor observatorio del mundo, y, no es el Astrofísico del Roque, porque donde quieras que vayas todo el mundo te está observando. A partir de esos temas, prosigue, se puede ironizar sobre cualquier cosa porque siempre aparece algo, la playa, la rotonda, hay mucho ahí fuera”. Incluso La Bajada de La Virgen no ha podido escapar a un monólogo. El último tras este parón por las Fiestas Lustrales “Bajada de la Virgen, manual de supervivencia; próximos proyectos, le pregunto, comenzar a trabajar sobre otro monólogo que ya ronda su cabeza; el título aún no lo tiene definido, Paisaje después de la Bajada o lo que la Bajada se llevó, parodiando evidentemente a la legendaria película “El éxito de la fiesta, reflexiona se define en los daños psicológicos, familiares y económicos que deja y estos daños se amortizan en la fiesta porque la gente que no cobra hace un gran trabajo y los que cobran hacen un trabajo pésimo”.

La cita dice mucho en pocas palabras, así que esperaremos para ver con qué nos sorprende en su próximo monólogo este pensador palmero.

Article Categories:
Entrevistas · La Palma

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *