Jul 11, 2015
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Con la Virgen de las Nieves, de Santa Cruz de La Palma al cielo

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“¡No singan disparando, que traemos a una gran señora!” La Bajada de la Virgen de Santa Cruz de La Palma bien podría resumirse en esta expresión desesperada, casi de petición de auxilio, que se encuentra incluida en el texto del Diálogo entre el Castillo y la Nave, obra original del poeta y dramaturgo palmero, Antonio Rodríguez López (1836-1901). En Santa Cruz de la Palma esta frase es uno de los clásicos de la literatura palmera pero para los foráneos, incluso para los más pequeños, su significado y su contexto la convierten en leyenda porque da pie al tercer gran momento de los que, de tener que dividirse, se viven durante las Fiestas Luestrales. Y es que con él se ilustra el suceso en el que una nave del s. XVI  traía a la isla a la Virgen de las Nieves, y que, a causa del temporal y de las peculiaridades de la navegación a vela de la época, quedó a merced de los cañones de la muralla que entonces rodeaba a la ciudad de Santa Cruz de La Palma; y de la que hoy se conservan los escudos originales en la Real Sociedad Cosmológica y una parte del foso y las almendas, en la Avenida Marítima. De modo que la embarcación estaba perdida sin remedio, recibiendo fuego a cañonazos desde la ciudad, a merced del temporal que agitaba las olas y le impedía maniobrar. Es por esto que su capitán, adivinando que no solo la tripulación y el barco irían a parar a las profundidades, sino también la imagen santa que portaban, gritó lo más fuerte y con toda la fe que fue capaz de reunir: “No sigan disparando, que traemos a una gran señora!”. Y cesó el fuego, y se abrió el portón de la muralla para dejarla pasar.

Este acto de devoción que se representa cada lustro durante la Bajada de la Virgen viene a demostrar la larga tradición marinera de la ciudad de Santa Cruz de La Palma y su condición de Juzgado de Indias en el siglo XVI, tercer puerto del Imperio después de Amberes y Sevilla, y paso obligado del tráfico marítimo hacia las Indias occidentales. De hecho, el origen de la Bajada extraordinaria tiene mucho que ver con este contexto histórico. En el año 1676 se encontraba en la isla el obispo D.Bartolomé Garcia Ximénez, refugiándose de unos corsarios berberiscos, y por aquel entonces una gran sequía diezmaba a la población. Así que, como cada vez que una gran desgracia ha asolado la isla, los palmeros trasladaban a su patrona desde su santuario hasta la capital Santa Cruz de La Palma en una Bajada Extraordinaria. De ahí que, al ver el obispo estas grandes muestras de fe, ordenó que la imagen se bajase a Santa Cruz de La Palma de forma regular cada cinco años. Y desde entonces, allá por 1680, cada lustro se celebran estas fiestas que, desde 1875 incluyen el Diálogo entre el Castillo y la Nave, este año, por primera vez, representado por una mujer, Alicia Fernández, desde el barco, dándole la réplica desde el Castillo, Quique Santacruz,

Con este momento solemne culminan los actos de la llamada Semana Grande de la Bajada de la Virgen que, de poder dividirse, comenzaría con la Romería de Bajada del Trono de Nuestra Señora de Las Nieves, sorteo de piezas del trono, tan deseados por los devotos de la Señora y que tiene por objeto que la Virgen de las Nieves se presente en Santa Cruz de La Palma sobre su altar, así como la quieren los palmeros. Este primero marca la pauta para todos los actos con los que los ciudadanos celebran su llegada desde la Basílica de Las Nieves. De hecho, es este sábado 11 de julio cuando la Virgen de las Nieves baja en procesión solemne hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, ya en la ciudad, donde pasa la noche ya en el trono bajado previamente. Así se llega al domingo, 12 de julio,  cuando se produce el Diálogo entre el Castillo y la Nave, del que es testigo Nuestra Señora la Virgen de Las Nieves, subida en el trono que previamente cargaron los romeros para ella con orgullo.

Pero antes, este sábado, día 11 de julio, está poblado de actos que celebran y rinden honor a la Virgen de las Nieves y es a partir de las 16.00 horas, con la Eucaristía de Peregrinos, que se celebra en el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves, y la procesión que sigue a continuación con la Bajada  de la Virgen de las Nieves en su sillón de viaje, cuando el fervor religioso y la celebración popular convierten a este fin de semana en sagrado para las Fiestas Lustrales. La Señora viaja desde el Real Santuario Insular por los caminos reales de la Cruz del Fraile, El Planto y La Encarnación, con paradas y descansos en el Llano de la Cruz del Fraile, la Glorieta del Roque y la Plaza del Santo Cristo de El Planto. Todo ello con el acompañamiento de la Banda Municipal de Música ‘San Miguel’. De esta forma, llega la Virgen de las Nieves a la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, tras el recibimiento oficial y solemne, a partir de las 20.30 horas, por parte de autoridades locales, nacionales y eclesiásticas, para pasar la noche. Los fuegos labrados previstos para las 00.00 horas de esta noche de sábado en honor a Nuestra Señora de Las Nieves han quedado aplazados como consecuencia del rechazo que se quiere mostrar en toda la isla por el trágico suceso acaecido estos días en la capital palmera, cuando una joven fue asesinada a manos de su ex pareja. Además, los actos previstos en el programa para ayer viernes, día 10 de julio, se han trasladado al sábado, en el mismo horario, y se ha cancelado el concierto Sinfónico de la Orquesta de la Bajada previsto para la noche del 11 de julio. La Virgen de Las Nieves siempre llega a Santa Cruz de La Palma cuando se la necesita, para eso es la Bajada Extraordinario, pero en este momento más, si cabe.

Y el domingo, día 12 de julio, Santa Cruz de La Palma amanece ya desde de las 05.30 horas, con la apertura de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. No solo porque se trata de la jornada culminante de la llamada Semana Grande de las Fiestas Lustrales, sino porque ese día, es el primero de los que pasará en Santa Cruz de La Palma Nuestra Señora La Virgen de las Nieves, para gozo y regocijo de sus habitantes y visitantes, que son muchos, cientos, miles…Casi podría decirse que son los hijos de los hijos de aquellos que un día disparaban los cañones sin descanso para proteger a su querida isla de La Palma de piratas y corsarios, los hijos de los hijos también de aquellos que cruzando mares y océanos llegaron hasta el puerto, tras una tormenta casi infernal, por la que tuvieron que acercarse tanto a la costa que los vigilantes de las murallas se vieron amenazados inciándose así la contienda. Dicen los expertos que cuando una nave a vela se acerca tanto a los cañones de tierra está perdida….Y ahí comienza el famoso Diálogo entre el Castillo y la Nave que, tras la Procesión de Entrada Triunfal de Nuestra Señora la Virgen de las Nieves por las calles de Santa Cruz de La Palma, precedida de tres Eucaristías (a las 06.00, a las 07.00 y a las 08.00 horas). Así que la Procesión Cívica comienza a partir de las 08.30 horas y, al paso de esta por el barranco de Las Nieves (a partir de las 10.00 horas), tiene lugar el desenlace de esta historia de muchos lustros en la que al fervor religioso se une la larga tradición de la isla de La Palma con el mar.  Es quizá uno de los momentos que más se recuerdan al pasar las generaciones porque, si bien todos los actos del programa de las Fiestas Lustrales son extraordinarios, este en particular sorprende de nuevo a todos, sobre todo a los más pequeños y a los despistados. Tras alguna que otra reprimenda paterna provocada por la inquietud infantil y la espera, el primer boom del cañonazo capta la atención de los asistentes reunidos. Y así sucede con los que le siguen, tanto que algun soñador puede sentir que la ciudad se halla en peligro o que la nave en cualquier momento se hundirá en las profundidades. Un cañonazo, dos, tres…y parece que realmente la costa va a ser invadida, y la mente evoca cómo debieron sentirse aquellos que se refugiaban tras las murallas de Santa Cruz de La Palma, a salvo de piratas y corsarios en una época en la que el mar era tierra de fortuna hasta América y La Palma un puerto que asaltar para el avituallamiento. Los cañonazos continúan, desde el castillo se amenaza, la nave se acerca llevada por el oleaje, la Virgen de las Nieves observa, el castillo vuelve a amenazar, más cañonazos…hasta que desde la nave llegan por fin las súplicas al castillo: ¡No sigan disparando! ¡Que traemos a una gran señora!

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Canarias · La Palma

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