Jul 6, 2015
0 0

La Danza de los Enanos, coreografía de lo extraordinario de la Bajada de la Virgen

Written by
FacebookTwitterPinterestLinkedInGoogle+Share

Cuenta la leyenda que cada cinco años la fe transforma a los habitantes de la isla de La Palma en seres únicos, mágicos y extraordinarios…y que desde todos los puntos del planeta acuden en peregrinación hasta la más bonita de sus tierras; que descienden por valles, cruzando ciudades y montañas, atravesando ríos, mares y océanos hasta llegar a puerto…al punto de encuentro establecido desde antaño, en la más real de las encrucijadas, donde la imaginación y el ensueño son los únicos capaces de explicar cómo algunos se transforman, cómo todos lo comparten, cómo siempre regresa la Danza de los Enanos de la Bajada de la Virgen de Santa Cruz de La Palma. Y es que mirándolos todos sonreímos, todos compartimos, todos renovamos la esperanza en lo extraordinario, aderezo indispensable para recibir a Nuestra Señora, la Virgen de Las Nieves…Anunciadora, madre dulce de manto reconfortante que nos bendice y nos susurra que siempre nos acompaña…en los rumbos que tomemos, en los mundos que hallemos…Hasta nuestro próximo encuentro lustral.

El arte de la Danza de los Enanos comienza con la llegada de los danzantes, vestidos con largas túnicas, apoyados en sus báculos, símbolos de anciana sabiduría. Entonces, el aire se llena de aromas con los que viajan las primeras notas musicales, los primeros acordes que invitan al baile a estos peregrinos que alaban a la Señora, la Virgen de las Nieves, mientras recorren el camino hacia un santuario ubicado en un lateral de esta explanada para la esperanza. Uno a uno se presenta y uno a uno se despide, podría decirse que con ellos viaja el alma guerrera de todos los que responden a la llamada lustral extraordinaria… porque apenas un momento después de la entrada del primero, cuando solo las notas rompen el silencio y la expectación crece, del mismo lugar surge eufórico e impetuoso el primer danzarín que, en compañía de otros que lo siguen, ofrecerá su baile a todo el que quiera renovar su fe en nuestra Señora y en el milagro que supone creer sin saber, sin conocer, solo aceptando que lo extraordinario sucede, por lo menos, en la Isla de La Palma, cada cinco años.

Y los Enanos Danzan toda la noche recorriendo la calle Real hasta llegar al barco de la Virgen, ya al amanecer, dedicando una pieza a todo el que se una a ellos en este camino, en peregrinación, sin descanso y sin cansancio, porque son mensajeros alegres, de sonrisa única, con traje y sombreros acampanados, manos en ristre de elegancia dieciochesca; anunciadores al fin de la magia y lo extraordinario, portadores de nuestra fe y nuestra esperanza en cada uno de sus coreografiadas reverencias.

Entonces, los admiramos con ojos desorbitados que ni pestañean para no perder detalle y sonrisas apenas dibujadas, porque el gozo contenido desborda en aplausos el espíritu para acompañar a los Enanos cuando danzan. Y danzan y danzan haciendo girar el mundo, atrayendo a peregrinos de Venezuela, de Nueva York, de Australia, de dondequiera que un palmero viva y cuente su leyenda. Porque quieren ver a los anunciadores de la esperanza, todos quieren cerciorarse una vez más de que esa alegría que les brota desde dentro cuando sale el primero de los Enanos; vivaz y travieso, con ese primer danzar incluso provocador, entonces, un lustro más el baile nos convierte en  niños de nuevo.

También desde todos los rincones de la Isla acudimos a su llamada, la primera gran cita de la Bajada de la Virgen. Salimos al alba de nuestros hogares y tal vez regresamos al alba siguiente también. Porque ricos y pobres avanzamos a su encuentro para acompañara los mágicos, únicos… extraordinarios seres que, tras bailar en el recinto central, nos acompañan por la más real de las calles porque ellos son portadores de nuestra esperanza, porque un lustro más han regresado y un lustro más estamos vivos, y a su lado. “A veces he llegado a casa con los zapatos rotos y por la mañana”, se ríe un señor, sombrero en mano y mirada jubilosa, “y eso es una victoria cuando se trata de los Enanos”. Porque este caballero de anciana edad no se ha perdido ningún encuentro con este milagro hecho fiesta, fiesta del pueblo, fiesta de fe, fiesta de todos. Y por eso nos engalanamos,  porque nadie se acerca sin ofrecer lo mejor de sí mismo, aunque eso suponga tener que pedirle los zapatos a tu hija, porque el tacón ya decidió no bailar más. ¡Y la pequeña tan contenta estrenando sus primeros tacones mientras Danza con los Enanos!

Y es que el rostro risueño, casi burlón, sus ropas preciosas y sus cuerpos incansables ofrecen tres pases de baile a lo largo de la madrugada. Incluso puedes tocarlos, incluso pueden susurrar tu nombre porque, ¿quién sabe? La magia de la Danza de los Enanos recae en todos y cada uno de los que acuden desde todas partes del planeta. Y cuenta la leyenda también que una vez has bailado bajo su hechizo la Bajada, y nuestra Señora, la Virgen de las Nieves, puede convocarte; tal vez con un susurro, tal vez con una melodía y entonces, entonces formarás parte de los portadores de esperanza y fe. ¿Quién sabe? ¿No somos Enanos de La Palma todos los que creemos en ellos? ¿No trata de eso la leyenda?

Article Categories:
Canarias · La Palma

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *