Abr 23, 2015
0 0

Sobre la ausencia crónica del Plan de Salud de Canarias

Written by
FacebookTwitterPinterestLinkedInGoogle+Share

El pasado 13 de abril se decidió en la Comisión de Sanidad del Parlamento de Canarias que el III Plan de Salud, elaborado y registrado en el Parlamento de Canarias por la actual Consejería de Sanidad que preside Brígida Mendoza, no se va a poder aprobar por el parlamento actual. Por ello dicho plan de salud decae y será el próximo gobierno que se forme después de las elecciones del 24 de mayo el que decida si retomarlo tal y como está, y proceder a su trámite y aprobación parlamentaria, o si modificarlo o rehacerlo de nuevo.

Consideramos que este hecho viene a confirmar lo que ha venido siendo una característica propia de la gestión de la Consejería de Sanidad sea cual sea el partido a su cargo. La Consejería de Sanidad, anunció a los medios de comunicación social a principios del mes de agosto de 2013 el “borrador de anteproyecto del III Plan de Salud de Canarias”. Tal hecho sorprendió a personal sanitario, colegios profesionales y colectivos de pacientes, familiares y usuarios. El mencionado “borrador” ni siquiera era conocido por los propios gestores de los centros sanitarios donde lo empezaron a “presentar” durante el mes de septiembre de ese año.

Tras las múltiples denuncias de ese proceso nada participativo de elaboración del Borrador del III Plan de Salud, tarde y sin la debida profundidad y de modo apresurado en abril de 2014 se puso en marcha un proceso participativo que no tuvo las características que nosotros reclamamos, limitado tanto en la forma como en el fondo. Como partidarios que somos de la planificación participativa, que está en la raíz de una sociedad que se define como democrática, requeríamos que se habilitaran los mecanismos para identificar los problemas y necesidades de ciudadanía y profesionales, así como para recoger las propuestas de estos. Se precisaba pues de la actividad comunitaria, ya sea a través de organizaciones de pacientes, vecinales, sindicales, de sociedades científicas, así como de los escasos Consejos de Salud realmente existentes y a la vista de ello, por tanto, también de la promoción de reuniones, charlas-debates y asambleas ciudadanas con el fin de favorecer el proceso de planificación participativa y una vez obtenidas conclusiones y resultados, con su conversión en objetivos, serían la base para la formulación final del plan que habría de ser sancionado por el parlamento. Demasiado para hacerlo en apenas un año.

El proceso implementado, aún limitado, no llegó a tiempo para poder ser aprobado por el Parlamento de Canarias y, en cuanto a su contenido, dista mucho de ser el instrumento que precisa la atención a la salud de la población canaria. Para ello hay propuestas alternativas a las que se vierten en el referido Borrador y estamos pagando las consecuencias de decisiones y hechos consumados que no saben de procesos realmente participativos y democráticos, atendiendo únicamente a la estrechez de la agenda política, de la que, por cierto, ha desaparecido por completo la respuesta a la toma en consideración, por unanimidad plena del Parlamento de Canarias, de la ILP para la Defensa y Promoción de la Salud y la Sanidad Pública en Canarias. Otro proceso, este realmente participativo, menospreciado por el Gobierno de Canarias.

Como conclusión final, a tener en cuenta ante la próxima convocatoria electoral, cabe señalar que son irreconciliables una planificación participativa y una política de salud acorde con las necesidades de las personas con un posible Plan de Salud sin ficha financiera y en el que se parte de la base de la disminución del Gasto Público para el pago de la deuda, el ajuste estructural y los recortes. Y tal cosa no se compensa con la aplicación de “metodologías organizativas y de gestión” que es la esencia del borrador ahora bloqueado en el Parlamento de Canarias.

Article Categories:
Canarias

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *