Mar 31, 2015
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Carla y sus bastones: historia de un rescate

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20150331_Carla_MarsonCuando se produce una incidencia que, a juicio del operativo sanitario, aconseja una evacuación inmediata, la organización moviliza en seguida a alguno de los medios aéreos disponibles. Eso sucedió el 8 de mayo de 2014 en el Risco de las Pareditas, una zona escarpada del municipio de Tijarafe donde el trazado de la carrera se aproxima al mismo borde del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente. Carla Marson, una profesora de italiano de 52 años y residente en Padua, describe gráficamente como su cuerpo “se apagó de repente: lo había secado por completo. Recuerdo que todo empezó a darme vueltas y después…me desperté rodeada de algunas personas, voluntarios y corredores”.
La intervención fue asignada a la Unidad de Helicópteros de la Guardia Civil, que tras estudiar la zona consiguió aterrizar a pesar de que lo reducido del espacio. En la maniobra participaron miembros del grupo de rescate en montaña de AEA, personal de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo Insular de La Palma e incluso algunos corredores que hicieron una pausa en su carrera para ayudar. La evacuación concluyó con el traslado de la víctima a la helisuperficie de Los Llanos de Aridane, donde fue atendida y recuperada por el personal de Cruz Roja.
Para Carla, que este año competirá de nuevo en la Plátano de Canarias Transvulcania, la amargura de la retirada quedó compensada por “la humanidad, solidaridad, sensibilidad, generosidad, capacidad… no encuentro las palabras justas para describir a todas aquellas personas que me socorrieron y ayudaron”. Su sorpresa fue aún mayor al comprobar cómo su mochila le fue entregada intacta al día siguiente en la recepción de su hotel y sus bastones le fueron enviados a Italia gracias a las gestiones efectuadas por la responsable de las redes sociales de la carrera. Ninguno de estos detalles, ni tampoco la evacuación, tuvieron coste alguno para ella: “no me pidieron nada a cambio”, subraya con emoción.
Para 2015 solo espera “poder conocer en persona a los que me ayudaron, para abrazarlos, besarlos y mirarles a los ojos para agradecerles todo lo que han hecho por mí. Son mis ángeles de la guardia, un tesoro guardado en mi corazón”.

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Canarias

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