Dic 3, 2014
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Los Centros acometen la restauración del Molino del Jardín de Cactus

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Los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote están acometiendo la restauración del Molino del Jardín de Cactus. En concreto, desde el pasado 22 de octubre, se están reparando la cubierta y los elementos de madera de la estructura que aparecían dañados, tanto en las aspas, como en el sistema de engranaje. Los trabajos, que cuentan con los permisos pertinentes del Servicio de Patrimonio del Cabildo de Lanzarote, tendrán una duración aproximada de dos meses, estando prevista su finalización a mediados del presente mes de diciembre.

Tras una valoración previa, y con el objetivo de que el molino recuperara su funcionalidad, los técnicos determinaron la necesidad de sustituir las vigas del techo y las aspas debido al nivel de deterioro que presentaba la madera (por efectos de la climatología y la acción de las termitas), la reposición de las chapas del “capacete” (techo), la reparación de la cabeza del eje, la sustitución de algunas piezas del engranaje y el nivelado de las piedras de moler.

Los trabajos están siendo realizados por Juan Agustín Padrón, reconocido ebanista y carpintero, con experiencia en este tipo de intervenciones y con demostrados conocimientos en el tema, que ha intervenido en trabajos de restauración de molinos de gofio en Mogán, Gran Canaria. Padrón fue alumno y aprendiz del gran maestro artesano Domingo Abreut, con el que participó en la restauración del molino de Tiagua (1982) y, con posterioridad, en la construcción y rehabilitación de distintas molinas en la isla.

La restauración del molino del Jardín de Cactus tiene un presupuesto de 14.851,02 euros con cargo al presupuesto 2014.

Como se recordará, el Consejo de Administración de los Centros aprobó el pasado 20 de noviembre el presupuesto de la Entidad para el ejercicio 2015, que destina una partida de 350.000 euros a conservación y mantenimiento de la Obra, un 107% más que en el presente 2014.

Antecedentes históricos

El molino de gofio de Guatiza, uno de los tres molinos con los que contaba esta localidad según un censo de 1920, fue restaurado en los inicios del proyecto de construcción del Jardín de Cactus en los años 70, siendo en la actualidad el ejemplo mejor conservado de este tipo de edificaciones en Lanzarote.

A los molinos conejeros, similares tipológicamente a los andaluces, también se les conoce popularmente como molinos “machos”, en contraposición a las molinas de estructura constructiva más simple.

Estos molinos generalmente de cuatro aspas, tenían planta circular con estructuras de mampostería de tres pisos a los que se accedía por medio de una escalera realizada también de mampostería o de madera y estaban rematados con cubierta cónica (capacete) de madera, torta y teja. En el caso del molino de Guatiza la cubierta está realizada con chapas de zinc acabadas en rojo teja. Debido a las fuerzas a las que la estructura es sometida, las paredes habitualmente son gruesas, pudiendo superar el metro de ancho.

A través de los molinos de viento pudo ser aprovechado este beneficioso recurso ligado íntimamente a la climatología de la isla. Los molinos de planta circular fueron los primeros de este tipo que aparecieron en el Archipiélago. Este molino llegó a Canarias poco después de la Conquista, aunque no fue hasta finales del siglo XVIII y comienzos del XIX cuando se extendió su construcción. Esta lenta difusión se debió a los caros costes de edificación.

En Lanzarote era rara la localidad en la que no existía alguno debido a los factores climáticos que caracterizan a la isla y a otros factores de carácter socioeconómicos.

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Lanzarote

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