Abr 21, 2014
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El 26,5% de los adolescentes canarios está en riesgo de sufrir daños auditivos permanentes por exposición al ruido

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El 26,5 por ciento de los adolescentes canarios está en riesgo de sufrir daños auditivos permanentes por su exposición al ruido, si bien el 73,5 por ciento percibe un ruido inferior a los 85 decibelios, umbral que marca el inicio de los daños.

Así lo revela el estudio ‘Evaluación del impacto del ruido ambiental en la salud auditiva durante la adolescencia’ elaborado por la Fundación Doctor Barajas en colaboración con la Dirección General de Salud Pública, la Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa, y la Universidad de La Laguna.

El trabajo analiza las diferentes actividades que realizan los adolescentes de Canarias en relación a la exposición al ruido social derivado de las actividades de ocio sobre una muestra de 219 jóvenes de edades comprendidas entre 12 y 18 años, con una representación similar para ambos sexos, y distribuido en todas las islas.

Así, se efectúa un análisis de la distribución del ruido según los grupos de edad y sexo y no se encuentran diferencias significativas entre la exposición del ruido en los adolescentes entre las provincias ni en las distintas islas. Las fuentes de ruido son muy diversas destacando que durante la semana, el mayor tiempo lo utilizan para escuchar televisión.

Uno de los objetivos de este proyecto es concienciar a los jóvenes, familias y a la población en general, del riesgo auditivo en el que pueden encontrarse, así como proponer comportamientos protectores seguros para minimizar el ruido ambiental, como conocer qué ruidos pueden causar más daño, bajar el volumen de los sonidos a niveles que no produzcan lesión, o consumir productos sonoros que velen por la protección auditiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que 360 millones de personas en el mundo –328 millones de adultos y 32 millones de menores– presentan pérdida de audición discapacitante, lo que corresponde al 5 por ciento de la población mundial, siendo la lesión sensorial más prevalente a nivel global.

Este tipo de defecto puede estar causado por múltiples factores, entre los que destacan factores congénitos, infecciones generalizadas, que pueden afectar indirectamente a la audición, las infecciones crónicas del oído medio que dejan secuelas permanentes, traumatismos craneoencefálicos, el propio envejecimiento o defectos auditivos motivadas por la exposición al ruido ambiental excesivo.

La OMS advierte igualmente de que la mitad de todos estos casos de pérdida auditiva pueden ser prevenibles, lo que justifica la necesidad de concienciar a las personas para que minimicen el riesgo en la medida de sus posibilidades.

La Consejería de Sanidad, a través del Servicio Canario de la Salud, tiene desde hace años establecido un sistema de detección precoz de la sordera a través del Programa de detección auditiva neonatal, que trata de diagnosticar las alteraciones congénitas.

En los años posteriores al nacimiento también atiende a este problema auditivo en los controles de salud durante la etapa de infancia-adolescencia, dentro del Programa de Salud Infantil.

RIESGO DE SORDERA POR EXPOSICIÓN AL RUIDO AMBIENTAL

La exposición al ruido ambiental, tanto en el trabajo como en las actividades recreativas, influyen negativamente en la salud auditiva de las personas.

Es preciso sensibilizar a la población sobre este riesgo, haciendo especial hincapié en los jóvenes y sus familias, para mejorar el conocimiento y que perciban el peligro, tomen precauciones como limitar el tiempo de exposición, eviten el acceso a lugares con mucho ruido o con músicas con excesivo volumen, así como que insistan en las medidas de protección mediante uso de dispositivos de defensa, y favorecer la detección precoz de la limitación auditiva.

Las actividades de ocio vinculadas al ruido, bien a través de dispositivos tan popularizados como los reproductores de música portátiles con auriculares, la exposición a sonidos a gran volumen como el que se emite en conciertos, discotecas o salas de cine, han tenido una gran aceptación en los adolescentes y jóvenes en las últimas décadas.

Esa exposición a sonido a gran volumen está teniendo, según las investigaciones realizadas, un efecto en la salud auditiva que repercutirá a largo plazo en este grupo de población, con síntomas como la distorsión acústica, acúfenos o ‘tinnitus’ –zumbido en los oídos–, hiperacusia, o cambios del umbral auditivo, entre otros.

La pérdida auditiva inducida por el ruido persistente tiene una presentación lenta de carácter gradual cuyas consecuencias son permanentes y acumulativas a lo largo de la vida.

La merma auditiva está motivada por el daño producido sobre las estructuras sensibles del oído interno que son las células sensoriales, que convierten la energía del sonido en señales eléctricas para posteriormente ser procesadas en el cerebro que interpreta el sonido recibido.

Por lo tanto, para evitar alteraciones en la salud auditiva hay que tener en cuenta tanto la intensidad del ruido como la duración de la exposición al sonido elevado.

La pérdida de audición producida por el ruido limita la capacidad para oír los sonidos de alta frecuencia, o entender una conversación si se está en un ambiente de ruido, lo que afecta a la capacidad de comunicación.

Además, el estudio recoge que es «importante» tener en cuenta que una vez que se efectúa el daño permanente de la audición, no es posible restaurarla, por lo que la prevención del desgaste auditivo es el único tratamiento.

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Canarias

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