Abr 15, 2014
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Si nos sobra energía, ¿por qué seguir agravando el Cambio climático?

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La reciente publicación del 5º Informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático) creado por las Naciones Unidas, pone de manifiesto que el clima mundial está cambiando, especialmente unido a un aumento generalizado de las temperaturas medias del planeta, por lo que las últimas décadas se están convirtiendo además de las más cálidas en unas de las que han tenido los eventos meteorológicos más extremos, tal y como pudimos ver con el Huracán Katrina en 2005 que arrasó el sureste de los Estados Unidos, el Tifón Haiyan en Filipinas en noviembre de 2013 con cerca de 10.000 fallecidos, el comportamiento errático del Huracán Vince también en el año 2005 que afectó a Canarias o el invierno de 2014 con un sinfín de ciclogénesis explosivas afectando a la fachada atlántica europea…

Una de las conclusiones de este nuevo informe del IPCC ha sido la innegable mano del hombre detrás de un cambio climático, ahora ya si confirmado, totalmente antropogénico, fruto de la gran cantidad de gases efecto invernadero (GEI) que se han arrojado a la atmósfera y que han alterado el “efecto invernadero natural” incrementándolo y llevando consigo unas fluctuaciones climáticas no conocidas y que aún serán peores en los próximos años. Se espera que a lo largo del presente siglo, de continuar este modelo de emisiones, la temperatura podría elevarse hasta 4,6ºC por encima de la media lo que llevaría además de la fusión de los casquetes glaciares y el aumento del nivel del mar, a uno crisis ambiental mundial donde millones de personas se convertirían en desplazados y refugiados ambientales.

Con estas conclusiones, desde el propio IPCC se ha llamado a los gobiernos a “reducir de forma sustancial y sostenible las emisiones de gases efecto invernadero para contener el cambio climático” por lo que hay que plantearse si verdaderamente, pese al conocimiento cada vez mayor que se está teniendo del cambio climático, se están tomando las medidas más oportunas y mejor encaminadas a conseguir una reducción de emisiones pese a que en muchas ocasiones parece ser que sí.

Desde la firma del Protocolo de Kioto (que entró en vigor en 2005) no se ha tomado ninguna otra medida multilateral para atajar este problema, por no hablar que “Kioto” no ha sido prácticamente cumplido por ninguna de las partes firmantes; esto nos debe llevar claramente a una pregunta ¿se está haciendo caso al clima o sigue primándose un modelo económico ambientalmente insostenible?. Pese a que existen multitud de científicos, organizaciones y partidos políticos concienciados de ello, en algunas ocasiones, la respuesta es triste pero cierta y las prospecciones en Canarias se están convirtiendo en un ejemplo claro de cómo se sigue a
la busca del tan preciado petróleo.

No cabe duda, de que las prospecciones pretendidas en las cercanías a las Islas Canarias supondrán un gran impacto ambiental al que ya de por sí, no se está haciendo caso desde algunos órganos de poder y de toma de decisiones, pero aún es más preocupante cuando de cara a un informe mundial publicado por el mayor grupo de expertos en cambio climático se hace caso omiso a la llamada de la reducción de emisiones y se busca petróleo para refinarlo y quemarlo en ese modelo económico y energético ambientalmente insostenible.

De este modo tenemos que darnos cuenta que el cambio climático de una manera u otra todos estamos afectados, pues la atmósfera es una capa gaseosa que envuelve la Tierra y se encuentra en continuo movimiento, por lo que las intenciones capitalistas y “petrolistas” siguen retroalimentando ese cambio climático que puede afectar de muy diversas formas en cualquier lugar del mundo.

La educación, la formación de los ciudadanos y la puesta en marcha de un pensamiento crítico por parte de la sociedad, es la mejor forma de concienciar y hacer saber que somos la causa de un cambio climático y que una política ambiental inadecuada puede, en su conjunto, llevar a un problema ambiental global, donde el pequeño o gran acto de cada uno, repercute en una sensación en los demás aunque se encuentren en nuestras antípodas, pues la Tierra no entiende de frontera ni de límites, y por suerte, la naturaleza está conectada.

JONATHAN GÓMEZ CANTERO

Geógrafo – Climatólogo experto en riesgos naturales

Jonathan.cantero@geografos.org

Vocal del Colegio de Geógrafos de España

Revisor del 5º Informe del IPCC

Article Categories:
Canarias · Opinión

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