Mar 8, 2014
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Ser amable con uno mismo

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inocenciaA lo largo de la vida, por muy bien que te vaya, siempre habrá momentos de dolor, de sufrimiento, en que las cosas no te salen como a ti te gustaría.

En esos momentos es muy importante la actitud que tengas contigo mismo.

Hay varios errores de pensamiento que pueden ocurrir en ese tipo de ocasiones:

“¿Por qué a mí?”; (en vez de “¿y por qué no?”)

“Todo me sale mal”; (en vez de “muchas cosas me salen bien”)

“No valgo para nada”; (en vez de “valgo para muchas cosas”)

“Soy peor que los demás”; (en vez de “soy igual que los demás”)

Etc

Si tenemos en cuenta una serie de características de la especie humana, nos daremos cuenta de la base del error.

– Todos los seres humanos somos imperfectos. Por lo tanto, nos equivocamos muchas veces. Y es en esos momentos cuando podemos aprender de esos errores, y si es muy difícil cambiarlos, por lo menos aceptar que son así porque formamos parte de la humanidad.

– Por otro lado, los seres humanos tenemos más cosas en común entre nosotros que diferencias. Si lo tenemos en cuenta, nos sentiremos menos solos,

menos víctimas, menos asilados en el padecimiento de estas frustraciones y contratiempos. Eso nos hace cambiar la perspectiva y vivirlo de otra manera.

– Además la persona tiene múltiples facetas en su vida, diferentes momentos y aunque le vaya mal en una cosa, no hay que absolutizar (“todo”, “nada”, son términos absolutos e irreales, son generalizaciones). No hay que invalidar el resto de cosas que sí le salen bien, que son satisfactorias.

– También está la variabilidad de los factores que influyen en la persona y en sus actuaciones: factores hereditarios, experiencias tempranas, educación recibida

de los padres, traumas, etapas de la vida, talentos y limitaciones. No podemos controlar todo lo que ocurre en nuestra vida, lo que sí podemos hacer es aprender a controlar el impacto que nos producen las cosas, la interpretación que le damos.

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Todas las personas tenemos un implacable crítico interior, que si bien es necesario, pues nos ayuda a mejorar, a superarnos, a cambiar actuaciones que no se adecúan a nuestros propósitos, a nuestros principios; en algunos momentos puede llegar a ser un verdadero tirano. Entonces en esos momentos, el enemigo está dentro de uno.

Nos dice:

“No haces nada bien”

“Fíjate, los otros son mejores”

“Siempre te has equivocado en esto”

“Eres despreciable”

“Nunca te van a querer”

Etc.

Son una serie de ideas autodestructivas que llevan a la persona a un estado de desasosiego y sufrimiento innecesario, y que por supuesto no la ayudan a mejorar. “La

letra con sangre no entra”.

Es necesario aprender a ser amable con uno mismo.

Ante los fracasos y contratiempos, decirte: “Lo haré mejor otra vez y si no puedo, por lo menos lo he intentado”

“Soy un ser valioso, no perfecto”

“Pobrecito, he sufrido un traspiés, me voy a mimar para superarlo mejor”

“Merezco ser feliz”

En estos momentos es cuando necesitas ser tu mejor amigo, y tratarte como lo harías con una persona a la que quieres: la valoras, la aceptas como es y la consuelas cuando lo necesita.

Es el momento de desoir al crítico interior, de frenarlo, pararle los pies.

Te puedes mimar con muchos gestos: Te abrazas, haces algo que te guste, llamas a un amigo, te exiges menos hasta que estés mejor, en fin, te quieres.

Y el resultado es que te consuelas, te alivias, tienes mejor estado de ánimo para seguir disfrutando de la vida y afrontando las dificultades con fuerza y confianza en ti mismo.
INOCENCIA CASTELLANO HERRERA

Psicóloga psicoterapeuta
S/C de la Palma
Tfno.: 922416896
inocaster@gmail.com
elblogdeinocencia.com

Article Categories:
Artículos · Psicología

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