Mar 6, 2014
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Liberan a dos mujeres obligadas a prostituirse en Tenerife y detienen a seis personas

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fotonoticia_20140306105044_500Agentes de la Policía Nacional han liberado a dos mujeres, de nacionalidad nigeriana, que eran obligadas por sus compatriotas a prostituirse en Tenerife. Además, en la operación han detenido a seis miembros de la organización dedicada a captar mujeres en Nigeria.

Así, entre los detenidos se encuentran los máximos responsables. Esta organización se dedicaba a captar en Nigeria a mujeres, que adquirían una deuda superior a los 50.000 euros, que se hacía extensiva a sus familiares, según informó el Cuerpo Nacional de Policía.

De esta forma, los miembros del grupo ejercían un control absoluto de las víctimas a través de todo tipo de agresiones, amenazas y rituales vudú o magia negra para quebrantar por completo sus voluntades y evitar su huida. Asimismo, obligaban a las mujeres a hurtar las pertenencias de sus clientes, aprovechando algún descuido o estados de embriaguez.

Estas detenciones se enmarcan dentro de la campaña, que desde abril de 2013, la Policía Nacional comenzó contra la trata, donde presentaron dos vídeos y se habilitó el teléfono gratuito 900 105090 y el correo electrónico trata@policia.es, para solicitar la colaboración ciudadana y facilitar la denuncia de las víctimas.

PRESENCIA DE MUJERES EN EL AEROPUERTO

En cuanto a la investigación, se inició después de detectar la presencia de dos mujeres de nacionalidad nigeriana en el aeropuerto Reina Sofía de Tenerife que pretendían entrar en la isla usurpando la identidad de dos ciudadanas de su misma nacionalidad con residencia legal en España.

De esta forma, las primeras investigaciones constataron que las jóvenes habían sido trasladadas por una organización, formada por ciudadanos de su misma nacionalidad, que les habrían proporcionado tanto la documentación como los billetes de avión necesarios para realizar el viaje.

Posteriormente, se descubrió que la organización se dedicaba a la captación de mujeres nigerianas y su posterior traslado a España para su explotación sexual. Los miembros de la red tenían sus funciones perfectamente definidas.

Así, los ‘captadores’, que operaban desde el país de origen de las víctimas, eran los encargados de localizar a las mujeres entre los estratos más pobres, a quienes prometían mejorar su nivel de vida trabajando en Europa.

Por su parte, los ‘intermediarios’ acompañaban a las víctimas durante todo el recorrido; mientras que los encargados de que las mujeres cruzaran ilegalmente las fronteras eran los ‘facilitadores’. En este sentido, una vez en España, los ‘transportadores’ tenían encomendada la tarea de custodiar y trasladar a las jóvenes hasta su destino final, donde eran entregadas a sus definitivos explotadores, y los ‘propietarios’ eran quienes sufragaban todos los gastos generados por el desplazamiento.

Por otro lado, las mujeres cuando ya eran propiedad de la organización, eran sometidas a todo tipo de agresiones físicas y amenazas, además de a la práctica de rituales de vudú o magia negra. Estas ceremonias tenían lugar desde el mismo momento en que eran captadas y durante toda la fase de explotación.

Seguidamente, les hacían saber la deuda que tenían con la organización en concepto de gastos de viaje, que superaba los 50.000 euros, cuya obligación de retorno se hacía extensiva a los familiares de cada víctima en Nigeria.

Para ello, las jóvenes tenían unas jornadas laborales «interminables» y eran controladas continuamente por integrantes de la trama para obligarlas a mantener relaciones sexuales en la calle o en los vehículos de los clientes.

Finalmente, los investigadores ejecutaron un dispositivo policial que permitió la completa desarticulación del entramado, con la detención de seis miembros del grupo, actuación que se completó con el registro de un domicilio, que constituía la vivienda de los máximos responsables y donde eran obligadas a residir también las víctimas.

Entre el material incautado, los agentes intervinieron numerosos pasaportes nigerianos, algunos íntegramente falsos, así como pequeñas cantidades de cocaína, relojes, joyas, móviles y efectos necesarios para la celebración de rituales vudú (cuencos de altar, ungüento ceremonial, contenedores con restos biológicos, recortes de papel conteniendo inscripciones de nombres de mujer y cenizas).

La investigación la ha llevado a cabo el Grupo II de la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras y las Brigadas de Extranjería de Tenerife y Tenerife Sur (Playa de las Américas).

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Tenerife

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