Ene 28, 2014
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Investigadores de la ULL descubren que los erizos de mar adaptan sus estructuras a las fluctuaciones ambientales

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Los profesores e investigadores José Carlos Hernández y Sabrina Clemente, del grupo de investigación BIOECOMAC (Biodiversidad, Ecología Marina y Conservación) de la Universidad de La Laguna (ULL), acaban de publicar junto a Thomas A. Ebert, de la Universidad Estatal de Oregón, un trabajo científico en la revista ‘Proceedings of the Royal Society B: Biological Science’ en el que han descubierto la asombrosa plasticidad morfológica reversible de los erizos de mar, que les permite modificar el tamaño de sus estructuras calcáreas en función de las fluctuaciones ambientales.

Este hallazgo solo había sido observado con anterioridad en las iguanas de Galápagos, que son capaces de reabsorber sus huesos y encoger en épocas de escasez de alimento, y de volver a su tamaño original cuando las condiciones mejoran, informa la ULL en una nota.

Esta capacidad, casi de fantasía, les permite adaptarse perfectamente a las fluctuaciones ambientales. “Este es otro caso en el que la evolución nos vuelve a dejar boquiabiertos con una estrategia biológica sorprendente”, afirma José Carlos Hernández.

El estudio publicado es parte de un proyecto financiado por la National Science Foundation (EEUU) en el que participan como investigadores los doctores de la Universidad de La Laguna. La especie objeto de estudio es el erizo morado ‘Strongylocentrotus purpuratus’, que se distribuye en la costa oeste americana, desde Baja California (México) hasta Alaska (EEUU).

El descubrimiento se realizó estudiando un total de 615 individuos que fueron colectados mensualmente y durante tres años en Gregory Point (Oregón, EEUU). Estos individuos, una vez colectados, son pesados, medidos y diseccionados para el estudio de sus estructuras duras (dientes y caparazones).

La variación estacional encontrada en las estructuras duras de esta población durante el primer año hizo sospechar a los investigadores que este proceso biológico podría estar ocurriendo, lo que fue confirmado durante los dos años siguientes.

VENTAJA EN ÉPOCAS DE POCO ALIMENTO

El resultado más llamativo fue comprobar que en épocas de menor disponibilidad de alimento los erizos presentaban unos dientes relativamente más grandes, en comparación con el caparazón, y por el contrario durante las épocas favorables los dientes fueron relativamente más pequeños. Unos dientes más grandes representan una ventaja en épocas con poco alimento (algas), ya que les permiten ramonear de manera más efectiva el sustrato.

En este sentido, estas modificaciones morfológicas reversibles representan una capacidad de adaptación ventajosa para la especie. El avance científico permitirá saber, además, cómo han sido las condiciones de producción marina (cantidad de alimento) en el pasado, simplemente estudiando las estructuras duras de los erizos de mar.

“Los erizos de mar vuelven a sorprendernos como un modelo perfecto, no sólo ya para estudios de embriología y genética donde su uso está generalizado, sino también como indicadores ambientales de variaciones climáticas”, apunta José Carlos Hernández.

Article Categories:
Ciencia

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