Jun 29, 2013
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Una normalidad excepcional

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En uno de los programas que durante estos días se han dedicado a Luis Cobiella Cuevas se reproducía una entrevista realizada hace algún tiempo, en la que se le pedía que se autodefiniera, señalando él, con esa modestia que le caracterizaba, que era una “persona normal”.

Resulta muy curioso, viniendo del alguien sin el que, resulta evidente, la historia, la cultura, la vida institucional,  la educación  y me atrevo a decir, Canarias en su conjunto, y La Palma, en particular, no serían lo mismo. ¡Bendita normalidad!, pensé.

Han sido múltiples los artículos escritos y los programas dedicados a su persona, y que me han parecido tremendamente hermosos, reflejando cariño, respeto, admiración y agradecimiento. En uno de ellos, se reseñaba que su fallecimiento ha dado lugar a  un fenómeno colectivo curioso que consiste en la  puesta en marcha de  recuerdos.

Y creo que es cierto, ha sucedido.

Y mis recuerdos  me han llevado a retrotraerme a esos momentos vividos,  cuando de pequeña, con motivo de la celebración de la Bajada de la Virgen de las Nieves, de nuestras fiestas lustrales, acudía con mi madre y mi tía, cruzando la cumbre, desde el otro lado de la isla, a ver las numerosas muestras culturales que se realizaban. Tengo grabadas en mi memoria las imágenes de las  exposiciones de pintura, de sus artistas, y de la “Danza de los Enanos”, cuyos acordes, y sobre todo,    sus  letras, tanto mis hermanos como yo, nos aprendíamos de carrerilla. Y a estos actos el nombre de Luis Cobiella está inseparablemente unido. Como también sus intervenciones, más recientes, en radio ECCA que han dado lugar a recopilaciones, una de ellas, «Aclarando el día» que guardo con tremendo cuidado, dedicada por él mismo, como uno de “mis tesoros”.

Mis recuerdos, y estoy segura, el de muchas personas,  por ello, se unen a la devoción que siento, desde el inmenso respeto y agradecimiento, hacia  personas que, como Luis Cobiella,  son creadores de obras  maravillosas, puestas a nuestra disposición  y para nuestro disfrute,  contribuyendo  a  que  La Bajada de la Virgen, edición tras edición, y la vida cultural palmera en su conjunto, brillen.

Una de sus creaciones para las fiestas lustrales,   en este caso, para la Danza de los Enanos, sonó en su funeral, “La Marcha de los Caballeros” emocionando a muchos de los presentes, que acompañaban desde un profundo cariño, a su familia, desde  sus amigos, entre ellos,  Luis Ortega Abraham,  que recordaba cómo en una conversación con su hijo, Luis Cobiella señalaba que le gustaría ser como la isla de San Borondón- Preciosa obra “San Borondón: poema sinfónico desde una isa”, fruto de la colaboración de ambos-   a otras muchas personas, de diferentes ámbitos,  que,  sentimos que ha sido una suerte, y sigue siéndolo, contar con su inmenso ser y hacer.

En estos días, he trabajado en la presentación en el Senado de la solicitud de apoyo en dicha Cámara, a la designación de las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de Las Nieves como patrimonio inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Una iniciativa de La Real Sociedad Económica de Amigos del País de S/C de La Palma, y que ya ha sido apoyada por el Pleno del Ayuntamiento de la ciudad. Creo que es un deber dicho apoyo, y  no sólo por entender que se trata de una iniciativa totalmente justa, como fiesta que reúne múltiples valores de “antigüedad, ritualidad, simbolismo, patrimonialidad, originalidad, multiplicidad artística, renovación, participación ciudadana, autenticidad y unicidad”, suponiendo  un reconocimiento a la fiesta en sí, sino, además, porque supondrá un claro empuje para el conocimiento de la misma, y de la propia isla de La Palma,  como ha ocurrido en otros casos ya reconocidos con esta distinción.

Pero también, como un merecidísimo homenaje y reconocimiento a personas (me vienen a la memoria excepcionales personas y artistas como Antonio Abdo, Pilar Rey, Elsa López y un largo etcétera, generación tras generación), sin los que  La Bajada de la Virgen de las Nieves, no sería la misma. Y entre ellos, tiene un lugar privilegiado, Luis Cobiella.

Nosotros mismos, no seríamos los mismos si no hubiéramos contado con Luis Cobiella y sin su inseparable Concha  Capote.  Por ello, por habernos cedido su inmenso  hacer, por simplemente, ser EXCEPCIONAL, y haber tenido el inmenso honor de tenerlo, eternamente GRACIAS.

 

María de Haro 

Senadora por la Isla de La Palma

 

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Opinión

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