Jun 26, 2013
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Canarias es una de las Comunidades Autónomas que más sufre el impacto de los incendios.

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incendio_ Canarias es una de las Comunidades Autónomas que más sufre el impacto de los incendios junto a la Comunidad Valenciana y Castilla y León, ya que entre todas ellas se queman entre el 73 y el 95 por ciento de la superficie total incendiada.

Así lo indica el informe ‘Bosques vulnerables a grandes incendios’ de WWF España donde la representante del programa, Lourdes Hernández, ha señalado que la distribución territorial de los grandes incendios forestales (GIF) es «muy irregular» por las condiciones climáticas y meteorológicas, la orografía y otros factores como los socioeconómicos, pero también por los modelos de gestión forestal y territorial.

En cuanto a la frecuencia, Canarias sigue siendo una de las más perjudicadas junto –una vez más– a la Comunidad Valenciana y Castilla y León en relación con los incendios que sufren, sumando 107 de los 329 grandes fuegos entre 2001 y 2012.

Sin embargo, son Aragón, Andalucía, Extremadura, Cataluña y Castilla-La Mancha las comunidades donde el número de GIF sobre el total de siniestros es superior a la media para el conjunto del territorio.

Por otro lado, los montes españoles son «altamente vulnerables» y presentan alto riesgo de incendios forestales, sin embargo, el 96 por ciento de los siniestros no se deben a la climatología, la meteorología o la orografía, sino a la acción del hombre, que señala que el 55 por ciento de los fuegos son intencionados, frente al 23 por ciento que se produce por accidente o negligencia.

Así, la organización ha subrayado que pese a que los GIF, que representan únicamente el 0,2 por ciento del total, supone el 41 por ciento de las hectáreas arrasadas en el último decenio y el 64 por ciento de la superficie total afectada en 2012. De este modo, Hernández, ha destacado que el 99,8 por ciento de los fuegos se apaga antes de convertirse en GIF, es decir, que supere las 500 hectáreas quemadas.

Concretamente, ha dicho que la «eficacia» en la extinción ha permitido que el 64 por ciento de los fuegos se apagan en fase de conato (menos de una hectárea) y, sin embargo, la media de hectáreas arrasada cada año en la última década es de 125.000, lo que supone el 0,05 por ciento de la superficie española. De seguir así, ha dicho que en 100 años se quemarían todos los bosques españoles. Por ello, ha lamentado que el esfuerzo de las inversiones se centra en la extinción y ha reclamado más prevención.

«Somos muy buenos en apagar incendios, pero no en evitar que se produzcan», ha reflexionado Hernández, que ha añadido que en los últimos 10 años los incendios han disminuido un 20 por ciento.

Además, el informe de incendios de 2013, que forma parte de la campaña ‘No arriesgues tu bosque’ de WWF y Fundación AXA, apunta que se desconoce las causas, el origen y las motivaciones del 40 por ciento de los incendios, un delito en el que «reina la impunidad».

El estudio refleja que mientras ha descendido el número de siniestros, han aumentado tanto el número de contados como de grandes incendios, así como la superficie afectada en estos grandes fuegos que, en la última década ha subido de 1.435 hectáreas a unas 1.850 hectáreas.

PINOS Y EUCALIPTOS, LOS QUE MÁS ARDEN

El documento analiza también la superficie forestal afectada por las llamas entre 2001 y 2010 y revela que las zonas alteradas con masas más o menos mono-específicas, con altas densidades y continuadas son las que más han contribuido a la vulnerabilidad de estas.

Concretamente, el pino resinero, el pino carrasco, el eucalipto, el pino canario y las encinas son los más afectados, ya que el 58 por ciento de la superficie afectada por incendios, en el conjunto de España, son masas de coníferas, que, sin embargo, ocupan el 32 por ciento del territorio y el 19 por ciento de los árboles arrasados por las llamas eran especies de eucaliptos, que únicamente ocupan el 3 por ciento de la superficie nacional. Mientras, el 23 por ciento de la superficie afectada el fuego son masas frondosas autóctonas, que suponen el 65 por ciento de la masa forestal.

El estudio subraya el caso de Eucalitus globulus y el Pinus canariensis que, aunque son relativamente poco abundantes, tiene una distribución que las hace más vulnerables. Por ejemplo, apunta que el 7 por ciento de la superficie incendiada total es de Pinus Canariensis que, sin embargo, ocupa el 0,44 por ciento de la superficie forestal.

En este sentido, el informe concluye que el 60 por ciento de los grandes incendios se producen en las unidades de vegetación que ha sido «fuertemente alterada» y donde la especie dominante ha sido introducida o potenciada y formando masas más o menos «homogéneas y mono-específicas».

Así, Aragón, Comunidad Valenciana y Galicia sobresalen por que m*s de un 80 por ciento de los GIF se inician en masas alejadas de los patrones naturales. Concretamente, el 13 por ciento de los fuegos en Galicia se inician en bosques autóctonos, relativamente intervenidos. En este ámbito, destacan Huelva, León, Zamora, Cáceres, Orense y Pontevedra, con elevados porcentajes de grandes incendios que comienzan en masas «intensamente alteradas».

Por último, el secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, ha recordado que los incendios han provocado pérdidas de unos 1.000 millones de euros en los últimos 10 años, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Por ello, considera que «no se debe bajar la guardia» ni reducir las inversiones en extinción pero, a su juicio, se debe «multiplicar» la inversión en prevención.

«Los incendios no son un maleficio, se puede luchar contra ellos, en número de hectáreas quemadas y en número de siniestros», ha dicho Del Olmo que estima que hace falta cartografiar las distintas zonas, cuantificar e identificar los puntos de alto riesgo y que, con ello, se podría reducir a la mitad la superficie quemada.

Asimismo, ha reclamado más esfuerzos en investigación de las causas y aplicar «de forma ejemplar» las sentencias y condenas. Finalmente, ha subrayado el papel de los montes y de la gestión de los mismos, así como la necesidad de luchar contra el cambio climático. «Los bosques siguen siendo los grandes olvidados. No están en la prioridad de la agenda política. Sólo nos acordamos del bosque en verano», ha concluido.

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