May 28, 2013
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El Telemaratón de Artiles y la miseria del político.

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Me parece fantástico que una televisión privada decida llevar adelante un evento –y ya van cuatro- para mover comida y solidaridad en cantidades importantes y beneficiar así a la gente que menos tiene. Es fantástico y mucho más que eso porque de no hacerlo esa comida no llegaría a las familias a las que va a llegar. El problema viene cuando alrededor de este evento loable se empiezan a juntar esos que nunca deberían haberse juntado, nuestros “representantes” políticos. No sé si se invitaron ellos solos o los invitó el señor Artiles, o igual no tenía más remedio que invitarlos, sea cómo fuere, al dejar participar en el Telemaratón a políticos con cargos representativos en Ayuntamientos, Cabildo o Gobierno de Canarias les están salvando la cara en un asunto que debería avergonzarlos a todos, como es el hecho de que sean los ciudadanos los que tengan que organizarse y poner cada uno de lo suyo para solucionar los problemas de la gente que sufre. ¿Acaso nadie se da cuenta que todos esos “profesionales” de la política que están saliendo en las fotos del Telemaratón son causalmente los máximos responsables de que Canarias esté como está hoy sumida casi en la miseria? A todo esto, ¿necesitaba usted, señor Artiles, de la participación de sus señorías para lograr el éxito en el evento? Yo creo que no. La difusión ya la tiene con su televisión y con todo lo que usted es capaz de mover, a las ONG ya las tiene a todas a su disposición sin siquiera descolgar el teléfono, el permiso para ocupar la Plaza de España lo tendría igualmente sin contar con el Ayuntamiento, y los bomberos y los taxis y los camiones y los voluntarios también los tendría, luego: ¿por qué le hace usted ese favor a nuestros “representantes” políticos? ¿No ve que los está dejando ser parte feliz de una fiesta en la que tendrían que ser como mucho como los ninots que se queman al final de las fallas en Valencia? ¿Cuándo se ha visto que un político haga de Cáritas? ¿Dónde está la vergüenza de esta gente que no siente el más mínimo pudor al salir en televisión o en la prensa promocionando el Telemaratón?

O tal vez soy demasiado raro y nadie más que yo se da cuenta de este detalle, porque si se trata de la fiesta del pueblo de Tenerife mostrando lo noble y solidario que es en momentos difíciles, en absoluto pueden estar ahí presentes, sonrientes y partícipes de este ser solidario unos personajes que para nada son solidarios en su acción política y tampoco pertenecen ya al pueblo. ¿Acaso se cree alguien que los hijos, los padres, los maridos y las mujeres de estos que llevan 20 años de cargo en cargo van a sufrir algún día de las miserias que sufre el pueblo? No hace falta ser muy listo para saber que en tantos años han tenido ya tiempo suficiente para guardar mucho de los sueldazos que se ponen y de lo que no son sueldos, como para asegurarse no tener que pasar por las escuelas o los hospitales públicos, tampoco creo que tengan que aceptar nunca un trabajo basura y mucho menos ir a una oficina del Ayuntamiento a pedir una ayuda social.

En este punto de mi exposición imagino que entenderá, señor Artiles, el favor tan grande que usted les está haciendo a nuestros “representantes” políticos al amparo de esta buena causa. Y habrá quien diga que siendo una buena causa estos detalles no importan. Cierto, entre no hacer nada y hacer un Telemaratón con políticos invitados, siempre mejor esta segunda opción porque gracias a ella mucha gente podrá comer en Tenerife. Pero hemos de ser conscientes de que al dejarlos entrar a ellos se está dando justo el mensaje que nuestros políticos quieren, “hay que ser solidarios”, “son momentos difíciles”, “tenemos que compartir lo poco que tenemos”, desviando el foco de donde está en verdad el problema. Porque el problema no es la pobreza, es el mal reparto de la riqueza. Y no es que lo diga yo, lo dice también el último informe del Consejo Económico y Social (CES), cuando observa que entre 2007 y 2012 la brecha entre los más ricos y los más pobres en Canarias se incrementó en cerca del 25%, situando al Archipiélago como la comunidad con el mayor nivel de desigualdad con respecto a la media nacional. Tal la brecha que hay aquí entre ricos y pobres que según datos de la Agencia Tributaria, se estima que en Canarias 21 familias controlan el 8% del Producto Interior Bruto –unos 42.000 millones de euros- y sólo el 0,2% de la población –unas 4.000 personas- aglutinan el 80% de la riqueza. Y digo yo: ¿no son los políticos los responsables de crear los instrumentos que faciliten un mejor reparto de la riqueza?

Ya que hablamos de riqueza, bueno será comprobar cómo reparten la riqueza en Canarias estos políticos convidados a la fiesta de Artiles. Y bien, para la PCI, la Prestación Canaria de Inserción, única ayuda autonómica para casi la mitad de la población canaria que no recibe en la actualidad ningún tipo de prestación o subsidio, sólo unos ridículos 19.264.298 euros de los Presupuestos Generales de Canarias en 2013, una cantidad que no llega más que para el 1% de los que la merecerían cobrar. En cambio, para Alta Dirección, en una CCAA donde un tercio de su población es pobre, 49.317.712 euros; y 33.374.079 euros para el ente público Radio Televisión Canaria, para entretener sólo a los canarios verbeneros; y 2.548.018 euros al Diputado del Común, una institución que no sirve absolutamente para nada; y 4.443.900 euros en asesores técnicos y políticos del Presidente, demasiado dinero me parece que es, para acabar echándole siempre la culpa de todo a los de fuera; y 2.443.476 euros al Servicio Jurídico, porque con tanto pleito se ve que no bastaba con unos cuantos buenos abogados; y 57.016.784 euros a la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, para gastarlos básicamente en empresas del sector tecnológico; y 12.730.321 euros en el Servicio de Comunicaciones e Informática, para gastarlos básicamente en empresas del sector tecnológico; y 6.827.841 euros en apoyo informático al Servicio de Hacienda, para gastarlos básicamente en empresas del sector tecnológico, en una CCAA que insisto, es básicamente pobre. No hablamos ya del 1.041.390 euros para la Oficina de la CCAA en el Extranjero, los 2.831.225 euros para la Viceconsejería de Asuntos Económicos con la UE y los 363.402 euros para a un Comisionado para el Desarrollo del Autogobierno, y es que igual somos un país y yo no me he enterado. Y no sigo con el Cabildo y con el Ayuntamiento porque la lista de derroche sería interminable.

En fin, que es una pena que un evento tan bonito y noble como el Telemaratón Solidario, pudiendo servir para dejar aún más en evidencia la falta de voluntad y de capacidad de los que nos gobiernan, les haya dejado abierta la puerta para que desvíen la atención y tapen sus vergüenzas, haciéndonos creer que con la solidaridad del pueblo está todo arreglado. En cualquier caso: gracias Manuel Artiles por su megamovilización solidaria, aunque sea con políticos incluidos, por la comida que llevará a la gente que menos tiene, y porque así me da usted pie a escribir este artículo que de otra manera no lo habría escrito.

Eloy Cuadra

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Opinión · Tenerife

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