May 23, 2013
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El consumo moderado de cerveza puede tener efectos beneficiosos para la salud de la mujer, según un estudio

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El consumo moderado de cerveza, por los ingredientes naturales con los que está elaborada, puede tener efectos beneficiosos para la salud de la mujer en diferentes etapas de su vida como el embarazo, la lactancia, la menopausia o la vejez.

Ésta es una de las conclusiones del estudio que se recoge en el libro ‘Mujer, Ginecología y Cerveza’, coordinado por el doctor Tirso Pérez, profesor titular de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Autónoma de Madrid y jefe de sección de Ginecología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid.

Este libro, que se ha presentado hoy jueves en Tenerife en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, realiza una revisión sobre los efectos del consumo moderado de cerveza sobre la salud de la mujer en las diferentes etapas de su vida.

El doctor Tirso Pérez ha señalado que la cerveza es «una bebida natural con bajo contenido en calorías, escaso contenido de alcohol y sin grasas ni azúcares, y posee una cantidad importante de hidratos de carbono, vitaminas y proteínas», por lo que asegura que su consumo moderado es beneficioso para la salud humana dentro de una dieta equilibrada.

La cerveza, añadió, es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica, elaborada a partir de ingredientes naturales (agua, cebada y lúpulo), con bajo contenido calórico y diversos nutrientes como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio y poco sodio).

En el caso de las mujeres que están intentando quedarse embarazadas y en la ya gestantes, el doctor Pérez afirma que el ácido fólico es una vitamina «esencial» para el sistema nervioso y la regeneración de las células, que ayuda también a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares. Asimismo, destacó que el ácido fólico disminuye el riesgo de malformaciones en la médula espinal y previene «gran parte» de los defectos del tubo neural en el nacimiento.

En este sentido, apuntó que la cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, es una «fuente importante» de ácido fólico y su biodisponibilidad es «muy elevada». No obstante, aclaró que las mujeres en periodo de gestación que quieran consumir cerveza deben optar por su variedad sin alcohol.

Destacó, además, que la cerveza sin alcohol aporta antioxidantes naturales que participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo.

Así, según el estudio ‘Efecto de la cerveza sin alcohol sobre la leche materna’, la suplementación con cerveza sin alcohol reduce el estrés oxidativo al que está sometida la madre tras el parto, aumenta la actividad antioxidante en la leche materna y, por lo tanto, reduce el estrés oxidativo del niño tras el nacimiento.

MENOPAUSIA Y ENVEJECIMIENTO

Durante la etapa de la menopausia cobran especial relevancia los antioxidantes. Por eso, el doctor Tirso Pérez recordó que la cerveza es una fuente de polifenoles y aporta vitaminas, fibra o fitoestrógenos naturales, estos últimos beneficiosos en la prevención de patologías derivadas del descenso de estrógenos propio de la menopausia. De hecho, señaló que hay estudios científicos que concluyen que el consumo de fitoestrógenos naturales en la dieta puede llegar a retrasar la menopausia alrededor de dos años.

Por otro lado, comentó que los polifenoles de la cerveza pueden participar en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo. Además, se ha comprobado científicamente que, tras un consumo moderado de cerveza, el colesterol denominado bueno (HDL) podría experimentar un aumento en sangre, lo que se asocia a un menor riesgo de cardiopatías isquémicas.

Como recoge el libro, el consumo moderado de cerveza en adultos sanos produce un efecto beneficioso, al observarse una mejora en el sistema inmunológico, especialmente en las mujeres. Además, se observa un aumento de los leucocitos (glóbulos blancos) y linfocitos, unas células inmunológicas que ayudan a destruir microorganismos invasores, protegen al cuerpo de bacterias específicas, destruyen virus, responden a tejidos extraños como los trasplantes y además actúan como reguladores del sistema inmunológico.

Article Categories:
Ciencia

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