May 1, 2013
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Hay muchos caraduras que prefieren jugar con el pan ajeno

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Son muchos los ciudadanos que te cuentan los problemas que tienen en estos momentos, son muchos los trabajadores de administraciones que, también, por estas fechas, se quedan sin trabajo ya que, algunos consistorios han prescindido de servicios básicos y son muchas las personas que viven con temor, con miedo al mañana, con la duda de si podrán pagar la hipoteca, el recibo de la luz o darle de comer a sus hijos.

Y, ante toda esta coyuntura económica, aún, hay caraduras, llámense directivos de grandes empresas, banqueros, burócratas sindicalistas y políticos, que prefieren jugar con el pan ajeno antes de recortarse sus grandes privilegios.

Algunos de los especímenes que tenemos en estos momentos en la clase política y que, por cierto, justifican su incompetencia en la crisis, creían que la política era soplar y hacer botellas.

Mucho me temo que, algo que se le suponía que iba ligado a la condición del político, la decencia, la sensatez, la solidaridad, se echa en falta, cada vez más, en estos tiempos y tenemos que cambiar, de paso, las prioridades de la clase política actual.

La llamada política contenciosa, es decir, la política que actúa desde los márgenes de la oficialidad y excede el marco institucional, viene a ser cada vez más central, en una época de creciente desafección hacia la política representativa.

Se hace más que necesario superar la lógica representatividad de cada cuatro años, ¡somos algo más que un voto!, y buscar nuevas formas de canalizar la defensa de nuestros derechos, por ejemplo, con el movimiento asociativo como eje vertebrador del tejido social.

También, la militancia, de algún que otro partido político, tiene que contribuir, mediante el trabajo interno, a evitar el malestar, que va en incremento, hacia la clase política, hacia el sistema…, condenando, rechazando  compartamientos negativos que campan por muchas fuerzas políticas y que, por mucho que intenten o pretendan camuflar, los ciudadanos no comparten ni entienden, por ejemplo, acoger a tránsfugas o premiar a imputados.

¡Hasta qué extremo iba a mantener Alfonso Guerra vigente en el tiempo su célebre frase! Según la cual, «el que se mueve no sale en la foto». Es público y notorio que, le aguarda al disidente que se atreva a discrepar o simplemente a opinar de manera diferente al jefe de la manada, la condena por felonía, el garrote y la expulsión a las tinieblas exteriores. Aunque, también es cierto que, es tal el grado de identificación de la borregada con el pastor del rebaño, que más apropiado que hablar de simple militancia, en algunos partidos políticos, habría que hablar de ósmosis del escarabajo pelotero.

Corren tiempos difíciles, es más apropiado que hablar de gobierno y oposición, de consenso. Se debe remar en el mismo sentido, exigir madurez política a nuestros representantes pues, por «dimes y diretes», no se deben alejar de su principal cometido, velar por el interés general, ya que para payaserías hay que ir al circo, no a los plenos.

Las ideas y el programa son indispensables, insustituibles, máxime en estos tiempos de enorme advervidad pero, como dijo Lenin, «la práctica sin teoría es ciega, la teoría sin práctica impotente». No bastan los discursos, hacen falta hechos y, desde luego, sobran los mediocres, acomodados a la poltrona y personas que no conocen otro oficio ni beneficio más allá de la actividad pública.

Jafet Barreto es el Presidente de Alternativa XXI

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Opinión

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